ENFRÉNTANTE A TUS MIEDOS

Una de las cosas que estoy trabajando últimamente es el Miedo. Si, así como suena, no hace falta que pongáis esa cara de extrañeza, que no es para tanto. Me va por rachas, pero en los últimos años siempre he tenido un especial interés por la psicología en general. Primero me dió por leer revistas de psicologia (casi todas las que salían al mercado), después me dió incluso por matricularme en Psicología en la Uned (pero después de estudiar como primera carrera Derecho y estar ya trabajando desde hace años, no podía tomármela tan en serio), más tarde llegaron los libros de autoayuda, y en la actualidad compagino la lectura de libros de autoayuda con la realización de cursos sobre Inteligencia Emocional, Coaching etc. Todo esto me ha servido para sacar algunas conclusiones que creo que son de gran ayuda en la vida diaria, os las iré contando poco a poco.


El otro día comentaba con mi amiga Olga que nuestra generación es la de la búsqueda de la felicidad. Sonará a chorras, pero es verdad. La generación de nuestros abuelos tenía como meta no morirse de hambre, o salir de la pobreza y hacer su vida un poco mejor. En gran medida lo consiguieron, pero no estudiaron, por lo que lo que querían para sus hijos, nuestros padres, es que estudiasen. La generación de nuestros padres estudió y encontró un trabajo mejor que el de sus padres, lo que les permitió vivir más desahogadamente. Sin embargo en su infancia, la época en que sus padres luchaban por salir adelante, echaron de menos muchas cosas, por lo que a sus hijos, es decir nosotros, nos dieron más caprichos, nos enviaron a estudiar a Inglaterra, nos compraron deportivas Adidas que ellos nunca tuvieron y en definitiva nos dieron los caprichos que ellos no tuvieron. Y nosotros... puff, podríamos hablar tanto sobre nosotros... Nosotros estudiamos, tuvimos una infancia bastante buena y cuando llegamos con nuestra carrera, nuestra responsabilidad, nuestros idiomas, el piano, el tenis etc, después de muchos años nos encontramos con un trabajo gris para el que no sería necesario estudiar, en el que nos tenemos que matar a codazos, que nos produce estrés y que nos deja para el arrastre. Y en medio de esa vida gris, intentando llegar a fin de mes pero con vuelos low cost e internet hasta en la sopa, vemos que todo lo que hemos hecho hasta ahora no nos ha servido casi de nada. Y ¡cuidado!, que estamos en crisis e igual perdemos el trabajo. Nos puede el estrés, la desazón, esa sensación de infelicidad... porque lo que nuestros padres nunca nos enseñaron es a luchar por ser felices, y en eso somos autodidactas. Nos dedicamos a la meditación, el taichí, la autoayuda, el psicoanálisis, lo que haga falta... simplemente por encontrar nuestro lugar en el mundo y sentirnos un poquito mejor. Creo que lo que nuestra generación transmitirá a sus hijos es la idea de buscar la felicidad desde pequeñitos, eso que nos está costando tanto a nosotros de adultos.


Pero volvamos al miedo, que es de lo que hablábamos. Hace más o menos un mes hice un curso sobre Inteligencia Emocional (ya os hablé de él en su momento), y de él saqué muchas conclusiones, pero una de las que saqué es que debía trabajar más el Miedo: el concepto del miedo, mis propios miedos, las consecuencias de ese miedo etc. Me dijeron una frase que creo que lo ilustra todo. Os la dejo para que vosotros penséis también en ella:


"El miedo es un monstruo que inventamos nosotros mismos y luego nos asusta y nos persigue".


A veces es bueno tener miedo. El miedo es capaz de hacernos reaccionar ante un peligro, salvando a veces nuestra propia vida. Ésta es la parte positiva del miedo, pero la parte negativa es mucho más grande y nos perjudica infinitamente más. La parte negativa del miedo nos hace anquilosarnos, ns paraliza, nos impide proseguir adelante. En ocasiones es nuestro propio miedo, muchas veces es el miedo de los demás el que guía nuestras acciones.


Conocer el miedo es fundamental para poder controlarlo. La gran mayoría de las veces el miedo que sentimos es infundado, no existe sino que lo creamos nosotros, o de existir, no es como nosotros lo pintamos, sino que la realidad es mucho mejor de lo que nosotros creíamos.


1. IDENTIFICA TU MIEDO. ¿A qué le tengo miedo?

2. PROCEDENCIA DEL MIEDO. ¿De dónde proviene mi miedo?

3. CONSECUENCIAS DEL MIEDO. ¿Qué me impide hacer mi miedo?

4. SITÚATE EN LA PEOR SITUACIÓN. ¿Qué sucedería si nuestro peor miedo se hiciese real?

5. ENFRÉNTATE AL MIEDO. Si lo peor ha sucedido, ¿qué puedo hacer?

6. PREVIENE LAS CONSECUENCIAS DE LA REALIDAD. Áhora que sé todo lo anterior, antes de que suceda, ¿qué puedo hacer para hacer que no se produzca?. O en el caso de que se produzca, ¿qué puedo hacer para asumirlo y que me duela lo menos posible?.


Seguro que muchos habéis leído hablar de "¿Quién me ha robado mi queso?, y en el caso de no haberlo hecho, seguro que alguien os ha hablado de él. Cada uno saca sus conclusiones de este libro, la mía es que tienes que enfrentarte a tus miedos. Resumiendo la historia: hay dos ratoncitos y dos personitas encerradas en un inmenso laberinto y necesitan encontrar queso para sobrevivir. Un buen día encuentran un montón de queso y todos se habitúan a esa situación, entendiendo que se merecen el queso, ya que han trabajado muy duro para conseguirlo. Un buen día el queso se acaba. Los ratones en seguida reaccionan y sin pensárselo dos veces se lanzan al laberinto a buscar más queso, lo terminan encontrando y es un queso mejor que el anterior. Pero las personitas se quedan paralizadas, tienen miedo, no saben qué hacer... Una de las dos personitas nunca superará su miedo, la otra terminará superándolo, pero mientras lo hace y no tendrá que enfrentarse a sus propios miedos, replantearse su vida, no hacer caso a los miedos que su compañero le infunda. Pero al final lo conseguirá, saldrá al laberinto, vencerá sus miedos, se adaptará a las circunstancias y terminará encontrando el queso.


Y es que quien la sigue la consigue, lo difícil casi siempre es ponerse en marcha, vencer nuestros miedos, enfrentarnos.


Ya sé que estamos en época de crisis y que los ánimos cada vez están más bajos, pero precisamente por esto tenemos que poner más de nuestra parte. Los orientales, que de felicidad saben muchísimo más que nosotros, nos sacan años luz, tienen una palabra para el significado de nuestra palabra crisis. Es una palabra que tiene dos significados: mala fortuna y oportunidad. Y es que cuando una puerta se cierra una ventana se abre, o lo que es lo mismo, si se acaba tu queso, busca otro y quizá encuentres uno incluso mejor. Por eso, a enfrentarse a nuestros miedos. No debemos dejar que sigan haciéndose más grandes y nos asusten cada día más y más. Tenemos que mirarles de frente, asumirlos y superarlos. Ahí está el futuro y ahí estamos nosotros, y el propio miedo nos tendrá miedo.


(La imagen es de Kukuxumuxu)


Comentarios

leira ha dicho que…
ummm...interesante teoría. Sería bueno ponerla en práctica.
Lucía ha dicho que…
Me quedo con esta frase:

"Y en medio de esa vida gris, intentando llegar a fin de mes pero con vuelos low cost e internet hasta en la sopa, vemos que todo lo que hemos hecho hasta ahora no nos ha servido casi de nada."

Es como una bofetada.
ITACA ha dicho que…
pues sí, Lucía, es como una bofetada, pero es que es la pura y triste realidad. Por eso tenemos que buscar una salida, buscar la felicidad y hallarla, eso en lo que los orientales nos llevan milenios de adelanto
cris ha dicho que…
Oye, tienes consulta en casa o se puede por internet??
Dios, creo que en mi vida he reflexionado tanto sobre algo tan importante.
Felicidades.
Lucía ha dicho que…
En cuanto al miedo, tengo pánico a las alturas, supongo que viene de cuando me caí desde muy alto y me rompí dos vértebras (y dicen que tuve muuucha suerte), y desde entonces tengo pánico a subirme hasta a un taburete.

Vale, mi postura es ridícula, pero al fin y al cabo, no es imprescindible subirme a nada para llevar una vida normal, así que no pienso perder el tiempo en vencer ese pánico irracional.
geminisdespechada ha dicho que…
miedo me da.. porque yo he llegado al punto 1 y no he encontrado miedos.. eso seguro que es peor..

y lo de las personitas con el queso me ha hecho gracia, jeje, me los imagino así pequeñitos...

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