LOS COLORES DE LA VIDA

Hay una canción de Sabina, seguro que todos la conocéis, es la del Pirata Cojo, y habla de las cosas que nunca seremos, pero a veces es agradable echar la imaginación a volar ¿no?.

Yo quisiera ser cosas normales. De hecho, si me tocara uno de esos botes de los euromillones a los que nunca juego, haría algo tan simple como cogerme el primer avión a Lisboa, desembarcar en la Alfama y buscar una casa con los balcones orientados al mar. Una casa de fachada de cal, descascarillada, a medio caerse, pero llena de la nostalgia de este rincón único en el mundo. Allí establecería mi universo, invitaría a mis amigos, abriría las ventanas para que entrase el olor del mar, escucharía fados y nostalgias y olvidaría todo este mundanal ruido que me rodea.

Allí me dedicaría a pararme a pensar en las cosas en las que a veces no pienso, las que me cuesta afrontar, las que evito y las que no quiero conocer. Y escribiría mis pensamientos en forma de historias, de libros, de relatos que el gris mundo que me rodea no me deja hacer ahora. Subiría y bajaría casa día las colinas de la bella Lisboa, a bordo del eléctrico 28 que adoro. Y sobre todo me dedicaría a plantar allí mi campamento base, mi verdadero hogar, el lugar de la serenidad donde ser yo misma y olvidar todas las cosas que hoy soy no quiero ser. Cosas tan sencillas como dedicarse a algo que realmente te gusta, no tener que levantarte cada día en este mundo gris para ir a un trabajo gris que encima muchos se pasan el día amenazándote para que lo conserves a pesar de quemar tus esperanzas en él. Yo sólo quiero ser yo misma, coger Mi Vida y vivirla como se merece, sin estridencias, simplemente dedicarme un poquito más a mí, recordar las pequeñas cosas verdaderamente importantes de la vida, pensar, en definitiva vivir y sobre todo intentar ser feliz con lo que haces y con quien eres, todos los días de tu vida.


Uff, esto parece un relato de autoayuda, pero es que hoy he tenido un día un poco malo. Bueno, en realidad no, para que los días fueran malos tendrían que serlo en la parte importante de mi vida, en la que soy yo realmente, cuando salgo del trabajo gris y me meto en mi mundo a medio color entre Amodóvar y un arcoiris sui generis. Y como no pienso renunciar a esto, mientras los días siguen siendo grises, yo seguiré pintándolos de colores, aunque sea en mis pequeños trocitos, en los que yo puedo intervenir. Como por ejemplo el hecho de escribir esta pequeña entrada, que quizá no tenga mucho sentido, pero al fin y al cabo éste es mi diario virtual, no hay olvidarlo.


¡¡¡¡Póngamonos a pintar nuestras vidas!!!!, así serán más bonitas, más como a nosotros nos gusta...


En este trocito actual, mi universo es azul, como el azul intenso del cielo de la Alfama que la semana que viene veré de nuevo y el horizonte intenso e infinito de ese mar que la besa.

Comentarios

leira ha dicho que…
Nunca me pondría en la piel de una cajera y mira... (pero si lo dejo, no tendría blog...). A mí me gustaría ser una chica Almodóvar como la Maura, como Victoria Abril; un poco lista, un poquitín boba...
Lucía ha dicho que…
Mmm... cambio la ubicación de la casa de Lisboa por la costa catalana, pero me gusta como la tuya, así con la pintura blanca desconchada y siempre abierta a todo el que quiera ir.

Ya sólo me faltan los millones para poder conseguirla.

Que lo pases bien en tierras lusas.

Besitos
geminisdespechada ha dicho que…
madre mía te ha quedado precioso el texto.. yo creo que no sé poner colorines :S (has tardado mucho?)
Maslama ha dicho que…
hola;
he llegado a tu blog por casualidad, y sólo paro un segundo para decirte que me he ha tocado lo de «tener que levantarte cada día en este mundo gris para ir a un trabajo gris que encima muchos se pasan el día amenazándote para que lo conserves a pesar de quemar tus esperanzas en él.»

bonito blog, y bonitos sentimientos, gracias por compartirlos

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