NUNCA DEJES DE SOÑAR

Hay veces que la vida cruza en tu camino cosas maravillosas, que aparecen porque sí, que no buscas y sin embargo encuentras; y en tu mano está entonces aprender a valorarlas como se merecen esas joyas. Ese tipo de cosas a veces son insignificantes, pequeñas nimiedades que sin embargo nos proporcionan la felicidad, porque hace mucho tiempo que comprendí que la verdadera felicidad se halla en las pequeñas cosas. Y una de ellas ha sido precisamente este libro. Nunca había oído hablar de él y tengo que reconocer que tampoco de su autora, así que lo abrí con curiosidad y expectación ante las cosas que se desconocen completamente, de las que nunca has oído hablar o que jamás te has planteado. Nada más leer diez páginas me vi envuelta en una historia luminosa, de ésas que salen de los libros e inundan la habitación y tus días mientras lo estás leyendo, que te hace pensar en el libro y la suerte de sus protagonistas en tu vida diaria, haciendo que tú también seas durante ese recorrido por los entresijos del libro como un personaje más que se inunda con la belleza del relato.

Este libro está escrito por Ángela Becerra, una hispanoamericana. Digo esto porque su estilo entronca directamente con el típico estilo hispanoamericano de realismo mágico, pues la historia relatada, que perfectamente podría ser real, tiene una magia especial, la luz de la que hablaba antes, una historia que se cimenta en los detalles, en esas pequeñas cosas y que quizá por eso la haga tan sumamente especial. Leer este libro me retrotrajo a otras historias lejanas como las de los cuentos de Cortázar, o los enredos de familia y pueblos del gran Gabo, las novelas detallistas de Vargas Llosas o el universo mágico de las historias de Coelho. Fue como un reencuentro con un pasado que de pronto te tiende la mano.

Sin lugar a dudas se trata de un libro precioso, que merece la pena leerlo y saborearlo lentamente. De hecho, creo que cuenta una de esas historias que se te quedan grabadas en la memoria y cuyos retazos formarán parte a partir de ese momento de alguna manera de tu forma de ser. Hay libros que te gustan porque te engancha la historia, o el momento histórico que narran, o porque mantienen tu atención, o te gusta el estilo del escritor, o los personajes... Pero este tipo de libros tienen un plus, no sé explicarlo, pero cuando los ves años después o simplemente los recuerdas un buen día te das cuenta de que han dejado un poso íntimo, mucho más allá de un leve recuerdo, aquella historia se ha quedado entre los pliegues de tu memoria y de tu vida y regresa a ti como a veces regresan los perfumes que llevaban las personas a las que amamos y que un buen día volvemos a sentirlo al pasar a un lado de un desconocido en la calle.



EL PENÚLTIMO SUEÑO. LA HISTORIA
¿Qué ocurriría si te llamase la policía para decir que tu anciana madre ha tenido un accidente y tuvieras que ir a una casa que no conoces y en la que jamás has estado; allí encontrarías en el suelo a tu madre muerta abrazada a un hombre que no has visto en tu vida, los dos vestidos de novios en lo que paree una boda truncada? Ésa es la escena a la que tuvo que enfrentarse Aurora Villamarí, tras ser avisada de la muerte de su madre por lo que parece un suicidio junto a otro hombre que ella no conocía de nada y del que su madre jamás le había hablado? Transcurrido el estupor y la pena irá descubriendo la verdadera historia de amor de su madre, Soledad Urdaneta, junto a Joan Dolgut, un pianista al que conoció cuando ella tenía catorce años y cuyo amor nunca olvidó. Soledad y Joan se conocieron en Cannes cuando él trabajaba cono camarero tras haberse exiliado a Francia cuando estalló la Guerra Civil, ella era hija de un acaudalado comerciante colombiano y estaba de vacaciones por Europa. Allí comenzó una historia de amor imposible pero que sin embargo jamás pudieron olvidar. El padre de Soledad cuando se enteró se la llevó a Colombia y los incomunicó, a pesar de los esfuerzos de Joan y de Soledad por volverse a encontrar parece que el destino jugó siempre las cartas en su contra y todo resultó inútil. Ese mismo destino quiso que Soledad terminara viviendo en Barcelona, la ciudad natal de Joan, a la que él también acabaría por regresar, y que una tarde se encontrarían es unos grandes almacenes, cada uno de ellos acompañado por su respectiva pareja y que sólo en un cruce de miradas volverían a la playa de Cannes en la que nació su amor. Muchos años después, volverían a encontrarse, ésta vez Soledad buscará a Joan, y aunque sea en la vejez intentarán recordar aquel amor de adolescencia, que nunca han logrado olvidar.

Básicamente eso es casi todo lo que Aurora irá descubriendo a lo largo del tiempo con referencia a la velada historia de amor que su madre vivió con Joan Dolgut e irá averiguando poco a poco los entresijos de cada una de sus vidas. Es curioso cómo las personas aparentemente normales, con una vida normal, que creemos conocer bien, atesoran en su interior los más profundos misterios y secretos. Pero Aurora no estará sola en esto, Joan Dolgut a su vez tiene un hijo, Andreu, que a pesar de no demostrar ningún interés por su padre en vida, ni tampoco a su muerte, también irá descubriendo las soledades y los anhelos del amor de su padre hacia Soledad Urdaneta, la madre de Aurora. Y en esa búsqueda del pasado de su padre y el de Soledad, del pasado de su abuelo, de sus raíces y de su propio pasado irá descubriendo también a Aurora como una pequeña criatura mágica que parece haberle devuelto a las cosas verdaderamente importantes de la vida. Andreu es un hombre inmensamente rico, ha conseguido escapar de la pobreza de la vida de sus padres y conseguir ser uno de esos hombres presuntamente respetables por el tamaño de su patrimonio. Pero paralelamente, Andreu es también un hombre inmensamente infeliz, que se ha dado cuenta de que el dinero pocas veces da la felicidad y que quizá es mucho más fácil ser feliz en ausencia del mismo.

Andreu y Aurora, poco a poco y sin darse cuenta, se irán enamorando; continuando de este modo esa bella historia de amor inconclusa e intermitente de sus padres. Aurora posee la misma magia que tenía Joan Dolgut tocando el piano, y que a pesar de que Andreu no la ha heredado sí se la ha transmitido a su hijo Borja. A su vez Aurora tiene también una única hija, Mar, que es una niña pizpireta y despierta, que recuerda en muchas cosas a su abuela Soledad. Todos juntos irán descubriendo que la vida se escribe con mayúsculas, y que realmente merece la pena vivirla y luchar por los sueños. Que en la vida el dinero es algo que se necesita para sobrevivir pero que en el fondo y fuera de ello, no tiene la menor importancia. Lo verdaderamente importante es vivir y querer vivir, luchar por los sueños y darse verdaderamente cuenta que las cosas importantes se encuentran en los detalles más insignificantes, que son los que nos dan la felicidad.

La historia del Penúltimo Sueño es una historia muy bonita, pero no deja de ser una historia más o menos normal. Lo maravilloso del libro quizá no sea únicamente la historia en sí, sino la forma que tiene su autora de tejer y destejer los sentimientos, las pequeñas historias que viven dentro de la gran historia que las atrapa. Soledad y Joan son un eslabón de la cadena, pero la cadena continúa en sus hijos Aurora y Andreu, e incluso en sus nietos, Mar y Borja; no solamente sin que ellos lo vieran sino sin que por su imaginación pudiera darse en algún momento la posibilidad de que su historia de amor truncada pudiera revivir en las vidas de sus descendientes. Pero lo verdaderamente maravilloso es el modo en que la autora narra la historia, cómo se deleita en los detalles, en las pequeñas cosas, en la riqueza del lenguaje. Cuando abres las páginas del libro y te zambulles en la historia parece que un halo de luz sale del libro y de la historia. Es una historia verdaderamente luminosa y además que tiene un calidez especial, una musicalidad en sus palabras y en su belleza, una forma de contarlo que trasciende la propia historia y la enaltece.


MI OPINIÓN SOBRE EL LIBRO.

¿Qué puntuación puedes dar a algo que se mete en tu alma y se instala allí para siempre?, un libro cuyo recuerdo se mantendrá en mi memoria, los retazos de su historia me asaltarán cualquier tarde ventosa de octubre. He de decir que este libro me ha impresionado y marcado tanto quizá por el hecho de haberme sorprendido. Muchas veces nos enfrentamos a algo desconocido, algunas de ellas en forma de historia, y esa historia me impresionó o me encantó porque no esperaba nada de ella. He de reconocer que leí el libro con verdadera fruición, como he leído únicamente cinco o seis libros en mi vida. Por un lado con la necesidad de continuar con la historia hasta el final, de llegar a la última palabra, de descubrir todos los eslabones de la cadena. Pero a la vez teniendo terror a que la historia se acabara y dejar de vivirla como espectadora y partícipe de ella.

Sin embargo, he de decir que la historia, aunque bonita, no deja de ser una historia como muchas otras, pero la forma que tiene de contarla la autora la hace una historia infinitamente más bella, con una musicalidad, una luz y una calidez infinitas. El estilo de Ángele Becerra, como dije antes, entronca directamente con el estilo hispanoamericano denominado como Realismo Mágico, basado en el detalle sobre todo lo demás. Una sola frase es capaz de recoger todo lo que hay dentro de una habitación, hasta el punto de que te parezca como si estuvieras dentro de ella. En el caso de los sentimientos es quizá el estilo que más se acerque a definir lo que realmente es un sentimiento, sin perjuicio de que personalmente parto de la base de que ciertas cosas que sentimos es imposible reflejarlas con palabras.

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