AL MAL TIEMPO, BUENA CARA

No puedo con los taxistas de Madrid, no es ningún prejuicio establecido, pero es que estoy harta de que la gran mayoría de ellos te reciban con malas caras, te quieran timar dándote mil vueltas, siempre estén de mal humor y te perdonen la vida por llevarte a donde quieras (eso cuando lo hacen, que hay veces que si la distancia es corta, directamente se niegan). Creo que mantener una actitud positiva es crucial en la vida, y mucho más aún en momentos difíciles, como los que estamos atravesando con la crisis, y lo que nos queda. Además, yo no puedo permitirme poner mala cara en mi trabajo e ir perdonándole la vida a mis clientes, porque probablemente me echarían y con razón. Por ello, no puedo entender que algunos, como por ejemplo "algunos" taxistas de Madrid se lo puedan permitir.

Precisamente por esa razón no suelo coger taxis, no me gusta pagar por un servicio que me parece tremendamente caro (una carrera en Madrid difícilmente baja de los 10€, y por ese importe yo he llegado a coger un vuelo) y encima que me perdonen la vida y tenga que dar las gracias por pagar por algo que resulta incómodo y que te hace pasar un mal rato.

Por eso, cuando el lunes pasado cogí un taxi y me encontré un taxista encantador, tenía la sensación de que aquél había sido mi día de suerte. Pero no sólo eso, sino que a lo largo de todo el trayecto (que fue bastante largo) estuvimos hablando de los beneficios de la actitud positiva ante la vida. Estaba de acuerdo con que muchos taxistas están permanentemente amargados, y me dijo que él siempre afrontaba la vida con optimismo, y que con ello, las cosas buenas eran mejores y las malas, no se notaban tanto.

Hablamos de la tal comentada crisis, y me dijo que, por supuesto, hay gente sin trabajo a la que le van fatal las cosas y tienen razones de peso para quejarse. Pero que todos aquellos que conservan su trabajo y que siguen ganando más o menos lo que ganaban hace un par de años, no tienen derecho a quejarse, porque muchas cosas son más baratas hoy que hace dos años. Ya sé que los negativos se quejarán de que ha subido la gasolina, la luz, el pan... pero si lo pensamos bien, no tenemos derecho a quejarnos, sobre todo viendo cómo está la situación actual y cómo se encuentran algunos que sí tienen razones de verdad para quejarse.

Creo que debemos salir a la calle con la mejor sonrisa que tengamos, ver la parte positiva de las cosas (que siempre la hay) y minimizar el impacto de la negativa. Ser felices con lo que tenemos, valorar todos los buenos momentos que nos da la vida, por insignificantes que sean, y aprender de los malos para superarnos a nosotros mismos y crecer personalmente.

Una sonrisa siempre hace más fáciles las cosas. Y aunque el mal tiempo nos aceche, nuestra mejor cara podrá con él.

Comentarios

Espe ha dicho que…
Ya podían todos los taxistas ser como este que te tocó en suerte, desde luego. Si es que no hay nada como tomarse la vida con buen humor... :-)
Helen ha dicho que…
De acuerdo con lo de los taxistas. Yo intento mantener la actitud más positiva que puedo. Ahora mismo me va fatal en la vida, pero pienso que seguramente 2011 entre con mucho mejor pie del que saldrá el 2010, y que seguramente me irá mucho mejor. Las cosas no se arreglan sólo por refunfuñar de todo, aunque es verdad que en ocasiones es inevitable.

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