MIRA LA VIDA CON OJOS DE NIÑO

La historia de El Principito es la historia de la niñez, de la infancia, de esa época en que lo vemos todo con unos increibles ojos muy muy abiertos para poder llenarlos con las maravillosas sorpresas del exterior. Porque con los años, desgraciadamente, perdemos nuestra capaciadad de sopresa, nuestra capacidad absoluta de felicidad. Y eso lo deja totalmente clato Antoine de Sanit-Exupery, el autor de El Principito ya en el primer capítulo. En él ante una figura similar a un sombrero un adulto no es capaz de ver más allá, ve exactamente lo que hay, un sombrero. Sin embargo los sueños y la imaginación de un niño hacen que las cosas no sean exactamente lo que se ve a primera vista, sino un sentido mucho más amplio. El niño en este caso ve a una boa que se ha comido un elefante, nada más y nada menos. Cuando lees esto, te hace recapacitar mucho al respecto, porque de hecho si lo miras fijamente puede ser una boa con un elefante , y uno se plantea qué ha sido de su infancia y de su capacidad de asombro y seguir soñando.


Pero El Principito no es es absoluto un libro triste, sino todo lo contrario. Al igual que tampoco es un libro para niños aunque comúnmente se haya entendido durante mucho tiempo así. Es un libro para adultos, para pensar y recapacitar, para fijarnos en cada detalle y sacar conclusiones al respecto. Es una lectura que ha de saborearse despacio, en un ambiente adecuado; de hecho no creo que exista mejor ocasión que unas vacaciones relajadas para poder exprimir al máximo su lectura y poder sacar todo lo mejor de ella. Es el libro en el que los adultos acostumbrados a las prisas, a los problemas, a las hipotecas y demás historias que nos llenan la cabeza, recordemos que las cosas realmente importantes son otras muy diferentes.

El pequeño príncipe vive en un planeta muy muy pequeño, donde sólo caben él y tres volcanes que tiene que atender no vaya a ser que algún día se despierten. El otro habitante del planeta es la Rosa, con su aroma envolvente, que alegra todo su planeta. Será un punto de referencia a lo largo de todo el relato, la representación de algo muy amado y añorado.

Pero la gran preocupación del Principito son los Baobabs, una especie de árboles que crecen inesperadamente y pueden acabar con su pequeño mundo amenazando su propia existencia y la de su Rosa amada. Para ello, pone toda su imaginación al servicio de acabar con ellos. Como decía antes, los niños tienen unas ideas muchas veces más efectivas que las de los adultos, porque su visión es más amplia, más limpia y soñadora. ¿Y qué mejor que un cordero para comerse los Baobabs cuando nacen? Así que de esta forma, entra en contacto con un aviador accidentado, que ha de dibujarle un cordero que será el que acabe con la plaga de los Baobabs. A lo largo del relato del Principito existen muchos personajes muy importantes en la historia, con reminiscencias a la vida persona del Saint-Exupery, su autor. De hecho, precisamente el creador del Principito fue aviador en le Guerra.

El Principito vive su particular aventura visitando una serie de planetas en los que va encontrando nuevas personas e incluso animales; algunos se convierten en amigos, con otro solo mantiene conversaciones banales. Pero cada uno de ellos aportarán al lector muchas ideas y pensamientos. El primero de ellos es un rey que piensa que todo y todos están bajo sus órdenes; después aparecerá un vanidoso que se cree el centro del Universo; un bebedor; un hombre de negocios que no tiene más mundo que sus cuentas; un farolero que cada vez que enciende el farol prende la luz del sol y un geógrafo muy sabio, que sabe mucho de geografía pero nada de su planeta. La verdad es que todos estos personajes dan una visión grisácea del mundo, una representación real de muchas personas que viven sus vidas sin ser realmente conscientes de que están viviendo, y eso merece alegría, ganas de vivir, empeño y ganas de aprender y soñar.

Finalmente, nuestro pequeño amigo llega a la Tierra, donde conoce primero a la serpiente, a las flores, descubre el eco y finalmente se encuentra con el zorro. Este animal será una pieza fundamental en la vida y aventura del Principito. El Zorro es un animal salvaje, con sus cosas buenas y malas, pero nuestro pequeño protagonista logrará domesticarlo y se convertirá en su más fiel amigo.

El Principito es un libro maravilloso, no conozco a nadie que no le guste. Creo que todo el mundo debería tener un ejemplar en su cas y leerlo de vez en cuando. Además, las ediciones de este libro son realmente preciosas, con dibujos del propio autor. Yo personalmente lo he leído en varias ocasiones y he de decir que cada vez descubres algo nuevo, que no habías podido sentir las veces anteriores. Es un lenguaje mágico, tierno, precioso. Es un libro en el que regresamos un poco a nuestra niñez y aprendemos lo que es verdaderamente importante en lla vida, que frecuentemente con las prisas y el trabjo, se nos olvida.

Como decía el Principito, Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos.
 

Comentarios

Espe ha dicho que…
Me lo tengo que leer otra vez, que hace siglos...
Leira ha dicho que…
Acabas de conocera uan persona que no le gustó: yo. Me pareció una chorrada.
ITACA ha dicho que…
Leira: Quizá deberías volver a leerlo, fijarte en los pequeños detalles, intentar mirar la historia con los ojos de un niño y ver debajo de las palabras.
geminisdespechada ha dicho que…
y ya te has enterado que acaban de escribir la segunda parte? muy fuerte: http://pagina-siete.blogspot.com/2008/12/la-continuacin-de-el-principito-un.html
geminisdespechada ha dicho que…
en el metro lo ví anunciado!
fjredondo ha dicho que…
Pues estoy con Leira. No le he acabado de pillar el mensaje al El Principito.
ITACA ha dicho que…
Pues te digo lo mismo, Paco, quizá debas darle otra oportunidad e intentar ver la historia con ojos de niño. Si lo haces con ojos de adulto seguro que no te gustará porque la historia puede ser hasta pelín absurda. Pero con ojos de niño, creo que la cosa cambia :)
ITACA ha dicho que…
Gracias Belén, ahí voy. Aquí sacan segundas partes de cualquier cosa, hay que ver...

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