LOS TORTUOSOS CAMINOS DE LA LOCURA

HAY MUCHOS TIPOS DE LOCURA.

El Dr. Robert Ledgard es un cirujano que perdió a su mujer, quemada, en un accidente años atrás. Todos sus intentos médicos por recuperarla no consiguieron los resultados que él esperaba, y desde la muerte de su esposa, y después la de su hija vive obsesionado con poder realizar cuantos experimentos médicos sean necesarios para replicar la piel humana. Entre dichos experimentos está las transgénesis, prohibida en humanos por la Comunidad Médica Internacional, una regla que Ledgard no está dispuesto a acatar. Conseguirá su propia cobaya humana, a quien recluirá entre las cuatro paredes de una habitación en El Cigarral, una auténtica casa de lujo que es en realidad una jaula de oro.

La persona recluida es Vera, en ella Ledgard ha reproducido el rostro y el cuerpo de su esposa muerta. Ella ha perdido en los últimos seis años hasta su propia piel, pero resiste, convencida de que la espera se convertirá en la única posibilidad de escapar de su cautiverio. Dentro de ella pervive su propia identidad, a pesar de todas aquellas pruebas a las que ha tenido que enfrentarse a lo largo de su cautiverio.

El círculo de El Cigarral lo cierra Marilia, la persona que crió a Ledgard y fiel a él siempre hasta sus últimas consecuencias. Sólo ellos son consientes de cuál es la verdadera realidad que existe entre las paredes de El Cigarral.

Está claro que Ledgard está loco, que no ha superado la muerte de su mujer ni de su hijo, del rencor que le invade contra todos… Pero su locura nos sorprenderá más aún. Desde su frialdad a la hora de pertrechar su venganza, hasta la ausencia total de miedo para apretar el gatillo contra sus enemigos. Pero su invento, como una suerte de Dr. Jeckyl y Mr. Hyde termina volviéndose en su contra de un modo que él nunca pensó. El amor y la locura tienen esas cosas, que muchas veces se cruzan sin quererlo y habitualmente en el momento más inoportuno de todos.

Pero es que Vera también está loca, o al menos en algún momento lo ha estado. Si yo fuese ella, no sé cómo, pero haría ya mucho tiempo que me habría suicidado, incapaz de soportar ese destino tan atroz, cruento e injusto. Sin embargo, ella regresa de la locura, y aunque todo en ella y en su mundo haya cambiado, decide agarrarse a la espera como a un clavo ardiendo, consciente de que ésa es su única y última esperanza… Ni siquiera su piel es ya su propia piel, pero no sé ni cómo, ha conseguido no perder su identidad.

Y Marilia… Marilia también tiene otro tipo de locura, una locura llena de pasados y de engaños, de oscuridades… Locura llama a locura, desde la propia sangre… Y parece que todo lo que tiene que ver con el siniestro Cigarral tienen que tener un punto absurdo de sangre y venganza, loco de atar… Desde la interrupción de Zeca, que lo trastocará todo, hasta el último minuto en que todas las piezas del engranaje parecen estar desgranadas.


INTERPRETACIONES MAGISTRALES.

Una vez más, las interpretaciones de los actores y actrices que dan vida a los diferentes personajes que viven en La piel que habitó te dejan sin aliento. Con vuestro permiso, realizo una revisión de los mismos:

ANTONIO BANDERAS VS. DR. ROBERT LEDGARD.

No es que me encante precisamente Antonio Banderas. Reconozco que con los años ha madurado como actor y como hombre, pero no acaba de encandilarme en ninguno de sus papeles. En La piel que habitó interpreta además al malo de la película, un malo malísimo, pero también en el fondo un pobre loco.

El Dr. Robert Ledgard roza los límites que no deberían ser traspasados… los límites de la locura, los límites de la ciencia, los límites de la razón. Es sin duda el personaje más completo de toda la trama, tiene una razón detrás de cada una de sus acciones, no la simple locura, aunque creo que es ésta quien le empuja a la venganza. No ha superado sus propios traumas, la muerte de su mujer y su hija, y le echa la culpa a quien quizá no la tiene del todo.

Impecable la actuación de Banderas encarnando a un Dr. Jekyl que juega con fuego (ya lo dice el refrán, quien juega con fuego…), frío, calculador, táctico, paciente… Es capaz de no olvidar jamás que la venganza es un plato que se sirve frío y que para que se enfríe se necesita mucho, pero mucho, tiempo. Y como no tiene nada mejor que hacer en el mundo, nadie que le quiera, nadie a quien amar… él todo tiene el tiempo del mundo para sus obsesiones, para la ciencia y la experimentación, para los oscuros laberintos por los que discurre la historia de La piel que habitó.

ELENA ANAYA VS. VERA.

Vera es joven, bella, casi perfecta… Hecha a golpe de bisturí por una mente calculadora y endemoniada, capaz de reproducir en ella a la esposa muerta.

Vera debería ser una persona atormentada, deshecha, un rastrojo de sí misma, o de lo poquito que queda de ella. Todo en ella ha cambiado, ni siquiera su piel es la misma, pero en contra de todo pronóstico es capaz de mantener su interior, de reconocerse a sí misma después del cautiverio y la injusta venganza, de reponerse, de esperar a que le llegue el turno de ser libre y escapar.

Ya lo dije antes, yo en su caso me habría vuelto loca, habría sido débil, sin dudarlo habría perdido la razón. Pero ella no lo hace. Y Elena Anaya da vida a una Vera llena de matices, con demasiados interrogantes no resueltos en la trama, pero un papel difícil, magnánimo, que oscila entre la desesperación y la ternura, la razón y la pasión, quizá también la locura… La bellísima Vera encerrada en su jaula de cristal, como el ave más bonito del mundo privado de su libertad.

MARISA PAREDES VS. MARILIA.

No sé qué tiene Marisa Paredes, pero no lo pierde con los años. Es esa forma de ser, esa manera de mirar a la cámara, oscilando también hacia la locura, pero con una serenidad y una elegancia innata, que traspasa hasta el espectador.

Su personaje, Marilia, también vive al borde de la locura, intentando mantenerse firme a lo que ama, siendo fiel siempre al Dr. Robert Ledgard, a pesar de su locura o quizá más aún precisamente por ello. No es un papel tan importante ni tan vertebral como los dos anteriores en la trama, pero esa forma que tiene Marisa Paredes de mirar a la cámara…. te traspasará.

JAN CORNET VS. VICENTE.

La vida le cambiará a Vicente sin saberlo, por unas copas de más, o unas pastillas de más, por besar a la chica equivocada… Y lo pagará muy caro en un camino sin salida, o por lo menos sin vuelta atrás. Jan Cornet está correcto en este papel, tampoco su papel tiene tanto peso en la historia al fin y al cabo.

BLANCA SUÁREZ VS. NORMA.

Si hay una interpretación que te deja sin palabras es la de Blanca Suárez interpretando a Norma, la hija del Dr. Ledgard. Norma es una chica con muchísimos problemas, no ha vivido una infancia fácil, su propia madre se lanzó desde la ventana cayendo a sus pies, y ella, tan frágil, nunca lo ha superado.

No sé si será cuestión de genes o de educación, pero la locura también le toca muy a fondo. Hay un antes y un después, una noche de fiesta donde los acontecimientos se suceden y se pone en marcha la palanca que la envolverá definitivamente en una profunda locura. Blanca Suárez interpreta a una Norma que aparece muy poco en escena, apenas unos minutos. Pero sus alaridos, su miedo extremo, sus gritos, su desesperación que rasga el aire, te deja precisamente así, sin aire. Impresionante esta actriz en este papel.

RESTO DEL REPARTO.

Aquí hay un poco de todo, como en botica, o como en las películas de Almodóvar, para qué negarlo. Hasta el propio Agustín Almodóvar (hermano del director, además productor de esta y muchas de las películas de su hermano) decide hacer un cameo y aparecer en escena apenas unos segundos. Aparece en escena sin venir a cuento, como un guiño un tanto extemporáneo o absurdo, un pegote que estará bien precisamente para que él aparezca, pero nada más.

Pero también recordaremos al Almodóvar de la Movida Madrileña, quien pone en escena a un Roberto Álamo (al que probablemente conozcamos por su papel de médico en una famosa serie de Televisión) que da repulsión, miedo, asco. Encarnará al malvado, absurdo y totalmente loco Zeca, quien será el detonante de casi todo. Vestido de tigre aparecerá en acción en una escena grotesca, muy típica del Almodóvar de antes, pero que con todos mis respetos ni viene a cuento ni se entiende (aunque está claro que ha de actuar de palanca para que la historia termine como termina). Me dio tanto asco este papel que ni siquiera quiero valorar los valores artísticos del actor que la interpreta, que sin duda son muchos.

Además, veremos a rostros conocidos como Eduard Fernández en el papel de Fulgencio, el médico amigo del Dr. Ledgard; José Luis Gómez en el papel de Presidente del Instituto de Biotecnología; Bárbara Lennie (a quien recordaremos también por algunos de sus papeles en la pequeña pantalla) en el papel de Cristina, la dependienta de la tienda de la madre de Vicente; o Susi Sánchez en el papel de la propia madre de Vicente.


En general, un elenco muy atractivo y que lo hace francamente bien.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Vaya por delante que me gusta Almodóvar, que muchas veces me encanta, y que me considero una almodovariana de pro. Sin embargo, hay cosas de su cine que me encandilan y otras que me horripilan (todavía no me he recuperado del todo del bodrio de La mala educación por ejemplo, y eso que ya han pasado unos cuantos años). En este caso, esta película me ha gustado, pero no me ha encantado, sobre todo porque me ha dado muy mal rollo, y es que la historia no es para menos.

Creo que es una historia terrible, pero además tremendamente difícil. Me ha resultado precisamente eso, muy muy difícil, no hablaros demasiado y daros pistas, no estoy segura de haberlo conseguido del todo. Y ha tenido que ser tremendamente difícil imaginarla y más aún reproducirla en forma de película. Porque aunque se basa en una novela, está claro que en esta película se ve claramente la impronta de Almodóvar.

Está maravillosamente bien rodada, te enamorarás del metraje, aunque para mí tiene fallos, o quizá mejor dicho inconexiones, cosas que no se explican, o que son demasiado casualidad, o que hay que mirarlos muy por alto para no darte cuenta. Quizá sea yo que me fijo mucho en los detalles, no lo sé…

Creo que no dejará indiferente a nadie, pero creo que sea una película no apta para cualquier tipo de público (y obviamente no hablo de que no esté recomendada a menores de cierta edad). No todo el mundo entiende a Almodóvar, por eso no a todo el mundo tampoco le gusta Almodóvar, e incluso a los que nos gusta, sabremos reconocer el talento del director en esta cinta, pero aún así, ni te dejará indiferente, y es muy posible que te dé algo de mal rollo, sobre todo si lo piensas en profundidad…

Pero eso ya lo dejo a la elección de cada uno.


Una última pregunta a los que terminéis viéndola ...

¿qué hubieseis hecho vosotros de haber sido Vera?




Comentarios

Espe ha dicho que…
Ya sabes que Almodóvar no es "santo de mi subvención", como le oí un día decir no recuerdo a quién. Pero la verdad es que estoy empezando a tener mis dudas sobre si ver esta película o no...
Pepa ha dicho que…
No he leido casi nada de la entrada porque todavia a lo mejor la veo, pero lo que quiero comentar es que, tras el tipo de la estampita llamado "Los abrazos rotos", mi enamoramiento por el señor de las canas decayó de tal forma que ahora mismo la verdad es que no me atrae nada. Pero probablemente la curiosidad me pueda, de todos modos, ya veremos...
diariodeunacharra ha dicho que…
A mí Almodovar ni fu na fa, la verdad. Sin embargo, mi madre es su fan número uno. Dudo mucho que la vea, quizás en casa si mi madre se empeña...


Un besito charro.
matiba ha dicho que…
A mí con Almodóvar me pasa un poco como a ti, que me encanta o me horripila, coincido contigo en que La Mala Educación es un horror y de lo más desagradable además... No sé si veré esta película, Banderas no me gusta demasiado, aunque estoy teniendo tan buenas referencias que no prometo no caer!
fjredondo ha dicho que…
Yo lo siento, pero a Almodovar le tengo retirado el saludo desde La Mala Educación. Y a pesar de tu recomendación esta pelo me suena a pestiño de los gordos.

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