IDIOTAS Y LISTILLOS SIN CENAR





Hay cosas que no tienen lógica. No, no la tienen, desde ningún punto de vista. Y es que… ¿cómo puede tener lógica que esta obra, La cena de los idiotas, se lleve representando en Madrid durante años, temporada tras temporada y yo todavía no hubiese ido a verla hasta hace unos días? Es más, creo que casi ni me enteré. En algún momento me dio la tentación de ir a verla pero luego terminé decantándome por otro título de la cartelera.



Piiiiii, piiiiiiiii!!!!!
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Error, craso error!!! Aquí he de decir que no estuve yo precisamente fina, porque cuando, ¡¡¡por fin!!!, la semana pasada fui a ver La cena de los idiotas me lo pasé tan bien, me reí tanto…. que me daban ganas de tirarme de los pelos por no haberme animado antes a verla.


Es una obra realmente genial (yo ya conocía la película), una actualización teatral del film que te deja un sabor de boca estupendo. Porque no puedes dejar de reír a carcajada limpia y te lo pasas francamente bien.

Hacía mucho, pero mucho tiempo que no me reía tanto…

De verdad que no deberíais dejar pasar la oportunidad, os encantará esta obra, capaz de hacer que os olvidéis del mundanal ruido (que de vez en cuando, con lo que está cayendo, es de agradecer) y os proporcionará carcajadas aseguradas. 
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LA CENA DE LOS IDIOTAS, UN CLÁSICO DEL CINE EN VERSIÓN TEATRAL.



Seguro que os sonará la película homónima en la que se basa esta representación teatral. Se trata de una película francesa de hace algunos añitos (creo que de finales del 1998). Yo la vi ya hace unos cuantos años pero aún recuerdo las carcajadas, ya que el argumento es bueno, pero realmente, el quid de la cuestión recae sobre “el idiota” y si el actor que le da vida realiza una buena interpretación (como ocurre en la película y también en este montaje teatral) entonces el éxito estará asegurado.

La cena de los idiotas es precisamente eso, una cena de idiotas preparada por listillos. Un grupo de amigos, de ésos que van por la vida creyéndose mejores que los demás, han ideado una cena semanal en la que, cada semana, uno de los listos lleva a “algún idiota” para que luego todos 
se rían de él.



Es algo así como una competición para ver quién consigue encontrar al más idiota entre los idiotas.Como planteamiento humano, resulta sencillamente deleznable.


Sin embargo, la vida a veces te da sorpresas, y quizá quien se pase de listillo al final termina siendo el más gilipollas… Y ésa creo que es la gran moraleja de esta historia. Pero no adelantemos acontecimientos…


Carlos Bermúdez (el Pierre Brochan de la película) está encantado de la vida, porque ha conseguido su “caballo ganador”, el más tonto entre los tontos, un pobre infeliz llamado Francisco Piñón (Francois Pignon), que trabaja de currito en Hacienda y cuya mayor pasión en el mundo es realizar maquetas de grandes construcciones a nivel mundial (de la Torre Eiffel a las Pirámides de Egipto pasando por la Estatua de la Libertad o la Puerta de Brandemburgo) ¡¡¡¡con cerillas!!!!


Y es que Bermúdez, encantado él siempre de haberse conocido, está que no cabe en sí de gozo. Con semejante imbécil (Piñón) va a ganar el superconcurso de los listillos, nadie habrá triunfado tanto como él en “la cena de los idiotas”.

Pero a veces algo superior pone las cosas en su sitio. Bermúdez sufrirá un ataque de ciática y tendrá que quedarse en su casa sin poder ir a la cena. Pretende avisar a Piñón a tiempo, pero no lo logra y éste se presenta en su casa. No sabe aún Bermúdez lo que va a cambiar su vida aquella noche… le abandonará su mujer y emprenderá una frenética carrera (desde el salón de su casa) por intentar localizarla y ¿salvar su matrimonio? Pero las cosas se irán liando… más y más… y es que un idiota como Piñón es especialista en liar las cosas y arrancar la absoluta y rotunda carcajada en el público presente.
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EL MONTAJE TEATRAL DE YUSTE, JIMÉNEZ Y FELISUCO… PARA MORIR DE UN ATAQUE DE RISA.



Tres grandes maestros de la comedia sobre el escenario, señores.

¡Pasen y vean!, ¡Pasen, vean y DISFRUTEN!!!!


Había leído antes en algún lugar de internet (lo siento, no recuerdo la fuente, pero probablemente fuese Atrápalo o similar) que durante los 100 minutos que dura esta obra te olvidas de lo que sucede fuera. Se te olvida la crisis, los recortes, la prima de riesgo… que sí, que estarán ahí cuando salgas, pero dentro del teatro sólo impera la carcajada y esa carcajadaterapia te vendrá genial para sofocar la vida real, ya lo verás…


Josema Yuste, lo conocemos todos. Y si no te suena por el nombre, te diré que es el alto de Martes y 13, a que ahora si caes ¿eh? No es uno de mis actores con vis cómica favoritos pero no me cae mal. Tiene una cierta elegancia innata sobre las tablas y aquí la reproduce absolutamente. Da vida a un impecable Bermúdez, estiradillo y prepotente, pero con su punto socarrón y divertido.
Felisuco (Félix Álvarez) también lo conocemos todos, desde su etapa del Informal allá por finales de los 90, ha terminado por convertirse en actor y no lo hace nada mal. Está bien en los dos papeles que interpreta en la obra: el de Silvio el súpergay masajista y curandero de Bermúdez y el del Inspector de Hacienda, tartaja y amigo de Piñón para más señas, que nos hará reírnos a carcajadas y que al final acabará metido en más líos de los que quiere.
Pero el grande entre los grandes de esta función es Agustín Jiménez, quien está sencilla e impecablemente brillante en la piel del idiota. Francisco Piñón lo tiene todo para provocar carcajadas por doquier, es un metepatas empedernido, capaz de conseguir lo imposible y montar una tras otra, a cada cual más gorda. Lo hace taaaan bien que mientras estás en tu butaca no sabes si reír o si llorar… de absoluta risa a carcajada limpia. Hacía mucho, pero mucho tiempo que no me reía tanto.
Pero el papel de Piñón es el papel fundamental de esta obra y tiene dobleces en su personalidad. A veces las cosas no son lo que parecen y el más tonto puede, en determinado momento hacer las cosas bien (¿o no?), mientras que quizá los listillos meten la pata demasiado.
El elenco lo completan tres actores más, en concretos un actor y dos actrices, para mí absolutamente desconocidos los tres. Esperanza Lemos da vida a la mujer de Bermúdez, Carles Moreu en la piel del ex de la mujer de Bermúdez y Natalia Ruiz como la excéntrica Silvia, la amante de Bermúdez.
Todos conforman un elenco de excepción, dispuesto a hacernos pasar una tarde divertidísima, a desarrollar esta historia tan llena de momentos de pura carcajada y a la vez de momentos de intensidad dramática. Porque en el fondo, el idiota da bastante pena y uno no puede evitar encariñarse con él. Pero hay que confiar en que el tiempo ponga a cada uno en su sitio… ¿o no?
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DATOS PRÁCTICOS.

Esta obra se está representando en el Teatro Rialto, en plena Gran Vía madrileña. Si queréis ir a verla aún estáis a tiempo, pero deberéis daros prisa, ya que la representarán hasta el domingo de la próxima semana (día 5 de agosto).
El horario es de miércoles y jueves a las 20.30 horas, viernes a las 21.30 horas, sábado en dos sesiones a las 19.30 horas y 22 horas y el domingo a las 19 horas.
Dura algo así como una hora y tres cuartos (no llega a las dos horas) y no tiene descanso. Pero se te pasará volando!!!!
El precio oficial de las entradas oscila entre los 16 y los 25€, pero en atrapalo tenéis ofertas a 12€ la sesión entre semana y 15€ los fines de semana. Nosotras fuimos entre semana (un jueves) y pagamos 12€ por entrada, aunque a través de Letsbonus. Además, tenía un bono de 12€ cuando compré las entradas, así que al final sólo pagué 12€ por las dos entradas, un verdadero chollo. Nos dieron unas localidades centradas y veíamos fenomenal, así que no puedo quejarme.
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LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Me encanta el teatro. Y me gusta especialmente el buen teatro, disfruto como una enana en el patio de butacas. Pero cuando voy a ver una obra tan fantástica y tan llena de encanto (y carcajadas) como ésta, me vuelvo absolutamente loca en el patio de butacas. Y empiezo a reírme sin ton ni son, me suben la bilirrubina, la alegría y lo que haga falta y soy más feliz que una perdiz. Y si no, que se lo digan a Nycblue, que estaba sentada al lado mío.
Nos lo pasamos fenomenal, nos reímos un montón y sobre todo nos sirvió para desconectar del mundanal ruido, de todos los problemas, de la prima de riesgo y de lo que haga falta. Porque como terapia de carcajadas esta obra no tiene parangón. De verdad que no os la podéis perder, os encantará.
Todo el elenco está francamente bien en su papel… y Agustín Jiménez… de él no se puede decir nada, no hay palabras para definir su redonda actuación, capaz de emocionarnos, capaz de hacernos reír, capaz de hacernos llorar…. ¡¡¡¡¡de risa!!!! Simplemente increíble.
Que no os lo podéis perder. Y que aún estáis a tiempo, tenéis unos días antes de que se vayan del Rialto. De todas formas, con el éxito que ha tenido esta obra en los últimos años (a lo tonto llevan cinco o seis años dando guerra por la cartelera madrileña), no os extrañe que en otoño vuelvan a representarla en otro teatro madrileño.

Pero por si acaso, no os lo perdáis, que merece la pena… y mucho!!!

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Palabra de Itaca teatrera.

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Comentarios

Espe ha dicho que…
Pues como te decía por otros lares, a ver si llego a tiempo. Y si no, siempre me quedará la peli.

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