¿PRIMERAS PIEDRAS O COSAS VERDADERAMENTE IMPORTANTES?


El otro día estuve en casa de alguien muy cercano con quien he limado todas las asperezas que pudimos haber tenido en el pasado, porque al final, creo que lo único que importa es el cariño y es ése el que ha salido a la superficie borrando todo lo anterior. Pasamos varias horas juntas, y a mitad de la tarde terminamos en la terraza de su casa tomando un café y hablando de ciertos temas que quizá deberíamos haber hablado mucho antes. Pero siempre hay un tiempo para todo, y éste ha sido ese tiempo.

Ella ha pasado por un momento traumático, la pérdida de la persona que amas en un accidente de tráfico. Así de repente, ¡zas!, el azar no te pregunta sobre tus planificaciones de futuro y parece que nos tiene reservado a cada uno lo nuestro, a veces bueno, otras veces malo.

El caso es que estoy segura de que cuando pasas por algo así, cuando tu vida cambia drásticamente de esa forma, tú también cambias. Evoco ahora una frase que me dijo a lo largo de la conversación:

“Te das cuenta de lo poco que importan las cosas. De hecho, casi nada importa.”

Le damos vueltas a cosas que no importan, le damos importancia a temas que no lo tienen, pensamos demasiado en estupideces, trabajamos demasiado, nos cabreamos demasiado y en ese tiempo se nos pasa la vida sin enterarnos.

Recientemente he recibido un ataque feroz en una de las páginas de internet donde colaboro habitualmente. He cometido un error, sí, como casi todos lo cometemos. Pero por eso ni voy a no asumirlo ni tampoco voy a flagelarme por ello. No viene al cuento el error en sí, pero sí que, personas que no conoces, de pronto adoptan la actitud más beligerante posible contra ti, te acusan, acusan a sus amigos, se autoproclaman jueces de todo y te amenazan. Y todo eso a alguien a quien no conoces, con quien jamás has cruzado una palabra y a quien probablemente no vayas a ver en tu vida. No lo entiendo, la verdad…

Pero tampoco me importa. He recibido muchas piedras en mi vida, algunas me las habrán tirado con razón, otras sin ella, pero la vida es un camino y los caminos, toda la vida de Dios han tenido piedras. Y quien las coge y las empuña contra ti, te amenaza, te las lanza, quizá esté libre de culpa, quizá pueda tirar la primera piedra. Yo no lo estoy, para qué mentir…

Quería escribir una pequeña reflexión sobre ello, y sobre todo sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida, que no son ésas, ni en la vida cibernética ni tampoco en la vida real.

Deberíamos hablar de piedras, ¿o deberíamos hablar realmente de las cosas importantes?

Yo lo tengo claro. 

Comentarios

Espe ha dicho que…
Pues yo creo que también lo tengo claro. :-) Imagino cuál es el error del que hablas, pero ya sabes lo que pienso sobre eso. No merece la pena perder el tiempo en cosas que no son importantes, eso seguro.
Pepa ha dicho que…
Cuanta verdad... hace mil años que no me paso por la pagina en la que soliamos coincidir, es en esa en la que te han dado cera? que paso? Igual voy a cotillear. Meteduras de pata tenemos todos, y sí hay gente que se vuelve loca como si fueran infalibles... pero bueno, no se lo hay que tomar tampoco a pecho, no deja de ser simplemente la prueba de que de hecho no lo son.
geminisdespechada ha dicho que…
me entero por aquí de la 'movida' y he ido a cotillear, claro. Desde luego yo no le dedicaría ni un segundo más de pensamiento, una tontería y por lo que veo bastante envidia hacia ti jeje ;)

besos!!!
geminisdespechada ha dicho que…
por cierto, siento lo de tu amiga, es un palo :(
ITACA ha dicho que…
Gracias, chicas. Veis? cosas verdaderamente importantes: por ejemplo, vuestra amistad: la de cada una de vosotras. A Espe y a Belén las veo más (aunque no tanto como yo quisiera) pero a Pepa hace mil años que no la veo. Pero a las tres os llevo en el corazón :)
ITACA ha dicho que…
Por cierto, Belén. No es mi amiga, es mi tía Paloma, la mujer de mi tío Ignacio (uno de mis tíos favoritos), que se murió hace cinco años. Muchas gracias :)

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