EL NUEVA YORK DE ELVIRA LINDO


Tengo que hacer una confesión: Nunca he estado en Nueva York.


¿Qué significa eso? Pues nada en especial, existen otros cientos, miles, lugares del mundo en los que nunca he estado y probablemente nunca llegaré a estar. Aunque ya se sabe que Nueva York está de moda y es algo así como una Meca a la que debes peregrinar una vez en la vida. Por eso, y a pesar de las famosas (y no precisamente por su bondad) aduanas estadounidenses, supongo, y espero, visitar Nueva York algún día.

                                             
Mientras tanto, como cualquier hijo de vecino, me enamoro de esta ciudad por lo que me cuentan de ella, por lo que veo en las películas (resulta imposible no tener una Nueva York cinematográfica en la retina), por lo que leo…


Y el libro del que hoy quiero hablaros es precisamente un libro sobre Nueva York. Probablemente hay muchos, muchísimos, incontables libros que hablan sobre esta ciudad, cuya historia transcurre entre sus calles, sus parques, sus nostalgias... Pero este libro es un poco diferente, es un libro especial, escrito no como libro, sino más bien como una conversación con un amigo que (aunque el título diga lo contrario) precisamente sí quiere compartir contigo sus lugares especiales de Nueva York.

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EL NUEVA YORK DE LOS LIBROS.



New York, New York…


Esta ciudad forma ya más parte de los sueños, de las imágenes que nos hemos formado de ella en las películas, que de la propia realidad.


Tengo muchas ganas de conocerla, pero quizá también me da miedo llevarme una decepción, ya que quizá mis expectativas se hallen demasiado altas, y pudiera llegar a decepcionarme…

Pero no pensemos en eso, que de momento el viaje a Nueva York no tiene fecha prevista (ni parece que vaya a ser un viaje cercano precisamente). Por eso, me gusta seguir leyendo sobre esta ciudad.

Y si de lecturas se refiere, puedo evocar tantas calles de Nueva York recorridas de la mano de Paul Auster, quien suele retratar su adorado Brooklyn en la mayoría de sus historias.

Pero esta vez, el libro no era de Auster, sino de una escritora que me cae muy bien. Se trata de Elvira Lindo, a la que no he leído demasiado a decir verdad. Sí que he leído muchas de sus columnas, crónicas y artículos suyos publicados en el periódico El País, pero salvo una novela de su famoso Manolito Gafotas (que leí ya hace años), creo que nunca más había vuelto a leer ningún libro de esta autora, a pesar de su simpatía (es de esas personas que te cae bien sin conocerla). Del que sí he leído, y mucho, es de su marido,Antonio Muñoz Molina, que, aunque no tiene su simpatía, para mí es uno de los mejores escritores españoles vivos y además uno de mis escritores favoritos.


He disfrutado mucho con este libro de Elvira Lindo, porque su prosa es como ella: fresca, simpática, sencilla y facilita, que te va a contar historias e historietas que irás leyendo poco a poco y que te encantarán. Me gustó tanto cuando lo empecé, que decidí aparcarlo y esperar a poder disfrutarlo en vacaciones, donde se convirtió en una lectura de lo más amena y de la que disfruté muchísimo.

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EL NUEVA YORK DE ELVIRA LINDO.



Elvira Lindo es española, ha vivido muchísimos años (prácticamente toda su vida) en Madrid, pero desde hace unos cuantos años, vive a caballo entre Madrid y Nueva York. De hecho, se pasa unos seis meses (casi todo durante el duro invierno) en la ciudad de los rascacielos, y según ella misma nos cuenta a través de las páginas del libro, debido a que pasa mucho tiempo en casa y vagabudeando por la ciudad, por su falta de horarios, termina pateando y descubriendo muchos de los rinconcitos de Nueva York que a cualquier turista se le podrían escapar. Y esos pequeños rinconcitos, esas pequeñas joyitas, son las que comparte con nosotros a lo largo de las páginas de este libro.


El libro está escrito de una manera muy sencilla, con un lenguaje y un estilo de lo más amenos, tal como si Elvira Lindo fuese nuestra amiga, que acabase de regresar de Nueva York y se sentase frente a nosotros tomando un café y nos contase algunas de sus experiencias. La mayoría de ellas, por no decir casi todas, no son historias que te dejen patidifus@ precisamente, sino que se trata de cosas cotidianas que nos dan otro reflejo de Nueva York.


Nueva York tiene que ser, como cualquier otra ciudad, algo más que los rascacielos de Manhattan, que Broadway, que el Central Park o muchas de las escenas que salen en las grandes películas. Mucha gente normal vive en Nueva York, en barrios normales, con calles normales, con vecinos más o menos normales, con restaurantes en los que la gente del barrio va a comer, tiendas donde van a comprar, sitios por los que pasean.


Y ése es precisamente el Nueva York de Elvira Lindo, un Nueva York diferente, un Nueva York por el que no suelen ir los turistas. Y este libro, además de una especie de cuaderno de notas, puede ser perfectamente una guía alternativa de esta ciudad que no deja indiferente a nadie.


Elvira Lindo dice entre las páginas del libro que lo escribe para cuando vuelva a Madrid. No se ve de viejecita empujando su tacataca por las calles de Manhattan, aunque las calles de Manhattan estén llenos de viejecitos empujando su tacataca, pero ella espera volver a Madrid… algún día. Para entonces, estos cuadernos de Nueva York, le recordarán a aquellos días de invierno en que iba en metro a ver a su psiquiatra, a la semana aquella que se quedó sola y anduvo tanto que terminó rompiendo sus zapatos, a su perra Lolita y las preguntas de aquella anciana que recordaba la película, pero no conocía el libro de Nabokov. Y a tantos otros ejemplos de un día a día en esta ciudad donde no tiene horarios, donde, sin planteárselo, ya ha pasado unos cuantos años. Pero algún día, volverá a Madrid. Porque Nueva York está muy bien, pero no es lugar para viejos, o al menos no es lugar para ella cuando sea vieja.

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SENSACIONES DE UNA LECTORA QUE NO CONOCE NUEVA YORK.



Nunca he estado en Nueva York.


Hace tiempo, ni siquiera me sentía especialmente atraída por esta ciudad y tenía en la lista de lugares por conocer muchos otros antes de Nueva York. Hoy siento ya un poco más de inclinación a esta ciudad, que me gustaría conocerla algún día, pero a cuyo viaje aún no le pongo fecha, ni siquiera en los planes ni en los sueños.


Pero sí es un lugar que quisiera conocer. Y querría conocerlo, no sólo como conocen los lugares los turistas, sinoconocer su verdadera alma, los sitios de barrio, las pequeñas historias. Ésas que no salen en las guías, esas que, con suerte, algún amigo que sea de allí podría contarte haciendo de Cicerone pero que salvo que el azar conspirase contigo, probablemente nunca verías y/o encontrarías.


Este libro contiene precisamente eso, palabras de amigo, palabras de la amiga Elvira Lindo, que ha escrito este libro maravilloso, esta recopilación de anécdotas, este cuaderno de bitácora personal que vas a tener la suerte de poder compartir si te animas a leerlo, a dejarte envolver por sus páginas.


No conozco Nueva York, el único Nueva York que conozco es el que retratan las películas y con el que todos, alguna vez, hemos soñado. También el Brooklyn de Paul Auster pero, como comprenderéis, se trata más bien del Nueva York que me imagino que de un Nueva York real.


Con un libro como éste de Elvira Lindo, sigo imaginándomelo, pero me imagino otros escenarios de los que nadie me había hablado antes y me dan tantas, tantísimas ganas de conocer estos lugares, más quizá que los escenarios que tantas veces he visto en las películas.


No dudo que las vistas desde el Empire State puedan ser impresionantes, pero me llama más el Brooklyn de Paul Auster. Probablemente, a partir de que he leído este libro, también querría conocer el Nueva York de Elvira Lindo.

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ALGUNAS FRASES PARA RECORDAR.



A lo largo del libro encontraréis numerosísimas citas para apuntar y recordar. Palabras que hablan de ese Nueva York especial, recóndito, sin excentricidades de turistas, que pretenden captar y condensar el verdadero alma de Nueva York.


Éstas son apenas algunas de ellas que me han gustado y que soy yo ahora la que querría compartirlas con vosotros.


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Nueva York es el medio ambiente ideal para los fabuladoresSu prestigio (a menudo justificado) de que es el lugar del mundo en que todo puede suceder, favorece que haya gente que invente historias excéntricas para demostrar que está tocando el corazón de la ciudad.

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Recuerdo haber pasado infinidad de tardes aquí, en el Regio divagando con los visitantes sobre el alma de la ciudad. (…) Según ha ido pasando el tiempo me he dado cuenta de que conocerla es aceptar que la desconoces.

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Los barrios están construidos sobre esos flujos migratorios y sólo la novela retrata el desamparo y el asombro de los recién llegados.

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Comentarios

Leira ha dicho que…
De esta autora leí Lo que me queda por vivir y me pareció una escritora de lo mejor: prosa sencilla, novela intima y una historia cotidiana de esas que no olvidas. Del marido leí sólo Plenilunio y creo que es sino el mejor, de los mejores escritores en lengua castellana. Nueva York está en mi mente desde hace años, creo que debería ser oblitoria su visita para todo el mundo.
Espe ha dicho que…
Bueno, ya te decía por otros lares que quizá le dé otra oportunidad a Nueva York, aunque no lo tengo demasiado claro...

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