LA MUJER Y LA CRISIS DE LOS 50

Os parecerá una tontería, pero una de las cosas por las que más me gusta Madrid (y me gusta mucho, os lo aseguro) es por el teatro. Esas burbujas que te suben por el estómago cuando están sentada en el patio de butacas, esperando a que se levante el telón y dé comienzo el espectáculo...

Ayer tocó tarde de teatro. Ya tenía mono, que hacía varias semanas que no iba al teatro, y para mí es casi (o sin casi) una auténtica droga. Necesito el teatro para sobrevivir...

El caso es que hace unas semanas, había sacado entradas para ir a ver en el Teatro Maravillas la obra que actualmente están representando: Shirley Valentine, a cargo de una Verónica Forqué que yo personalmente no había visto sobre las tablas y a los que casi todos felicitaban por su buen trabajo en esta obra. Dicho y hecho, entradas para las 20 horas, un cafetito en El Parnasillo antes de la función y a disfrutar del maravilloso mundo del teatro...

No sé que tiene el Maravillas, pero para mí es una sala fetiche. Recuerdo muy buenas tardes teatrales en ella, se me vienen a la cabeza obras como Misterioso asesinato en Manhattan, Los 39 escalones o Tócala otra vez Sam. Ahora que lo pienso, hacía mucho que no pisaba su patio de butacas. El año pasado estuvieron toda la temporada con Burundanga y a pesar de las buenas referencias, no fui. A ver si este año le hago un hueco y me paso, que ahora están representándola en el Teatro Lara, otro de mis imprescindibles.



VERÓNICA FORQUÉ EN SHIRLEY VALENTINE. 

A Verónica Forqué yo la recuerdo de la tele y de alguna película de Almodóvar (especialmente de Kika), pero como os decía, nunca la había visto sobre el escenario y me picaba la curiosidad. En esta obra no es que tenga el papel protagonista, es que directamente realiza un monólogo de casi dos horas (si exceptuamos el descanso de quince minutos) dando vida a Shirley, un ama de casa encerrada en la mediocridad y la rutina, que un día decide aprovechar la oportunidad e irse de viaje a Grecia. El viaje en sí será una auténtica transformación en todos los sentidos. Shirley se dará cuenta de que no es feliz, de que desde que se casó ha perdido su identidad, ya no es ella misma, sino una caricatura de lo que fue y lo que pudo ser. 

Por ello, frente al azul intenso del Mediterráneo en Santorini, se transformará hasta no reconocerse a sí misma. Se hará una persona valiente, dejará de hablar con la pared de su cocina (casi su única amiga y confesora) y cogerá la vida por los cuernos, enfrentándose a todos sus miedos y volviendo a ser la Shirley Valentine de cuando era joven, antes de casarse. 

La verdad es que la Forqué lo hace bien, es capaz de mantener un monólogo bastante correcto a lo largo de más de hora y media (lo que no es en absoluto fácil). Además, no sé exactamente qué tiene esta actriz que sólo al verla, te cae bien. Será que a pesar de sobrepasar el medio siglo, sigue siendo capaz de mantener esa vena suya de inocencia. Una vena que se la traslada absolutamente a su papel de Shirley Valentine. 



DISECCIONANDO LA OBRA

Parto de la base de lo complicado que es un monólogo, especialmente si es largo en el tiempo (como es el caso). Pero esta obra, en sí misma realmente interesante, creo que adolece de algunas cuestiones mejorables. Por ejemplo...

Resulta demasiado larga, y es que el tema de un ama de casa en la cincuentena que de repente se descubre a sí misma y decide redecorar su vida es un tema en cierta medida ya muy conocido y que quizá no da para un monólogo tan largo. Personalmente creo que sobraba una media hora de monólogo, con lo que también sobraría el descanso y que adaptando el texto a una hora y cuarto resultaría mucho más atractivo. 

Quizá precisamente por su extensión, el texto resulta en determinados momentos demasiado plano. No sabes exactamente hacia dónde va ni cómo puede finalizar. Lo dicho, creo que mejoraría mucho más si lo acortasen. 

Por otro lado, tiene puntos muy positivos

Creo que Verónica Forqué es capaz de darle muy buenos matices al papel de Shirley Valentine. Me llama la atención su transformación desde la ama de casa ciencuentona que vive en Liverpool (por cierto, con un parecido razonable a Meryl Streep en Los puentes de Madison) a una mujer llena de energía, vitalidad y belleza que se relaja ante el azul Mediterráneo. Me creo el personaje con su interpretación y, como dije antes, me gusta esta actriz.

Pero lo que más me ha gustado es el mensaje positivo de esta obra, que nos recuerda que muchas veces malgastamos nuestra vida sin luchar por nuestros sueños, sin vivir, sino únicamente dejándonos llevar por la rutina. Debemos luchar por nuestra vida, por nuestras ilusiones, por nosotros mismos


LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Creo que esta obra está razonablemente bien. En mi caso además encontré una oferta de entradas a 12€, así que no me puedo quejar (por ese precio, merece la pena). Cierto que tiene unos cuantos puntos que mejorar (especialmente el tema de su duración y lo plana que puede llegar a resultar en algunos momentos, pero que también su mensaje optimista y vital y la actuación de Verónica Forqué son dos cuestiones suficientemente impactantes como para empujarte a ir a verla.

Ya sabéis, en el Teatro Maravillas. Y de momento, creo que va a estar unos cuantos meses más en cartel, aún estáis a tiempo :)

Comentarios

CreatiBea ha dicho que…
Cómo he disfrutado con esta entrada! Me encanta el teatro, y que me hayas acercado un poquito a él, ha sido genial.

Pero también me has dado una envidia... Por aquí (Valencia) tenemos poco teatro, y no sabes lo que me acuerdo de la época que viví en Madrid (cuando estudiaba). Creo que lo que más echo de menos es el teatro, y el acceso a actividades culturales en general.

Allí os sobra, y aquí tenemos tan poco... ¡qué mal repartido está el mundo! ;)

Ahhh y Me encantaría ver a V. Forqué en escena (yo tampoco la he visto)
Leira ha dicho que…
Al teatro fui alguna vez y siempre es un placer, aunque la obra no valga mucho. A Verónica Forque la vi en "Bajarse al moro" y creo que es su mejor papel. Hace poco vi una peli de ella y me pareció una atriz pésima.
Pedro ha dicho que…
Cuando un monólogo se hace largo... no es buena señal. Además el tema no termina de atraerme, porque como dices está bastante visto (u oído)
Espe ha dicho que…
Si es que la Itaca teatrera no se puede resistir a los Madriles. ;-)

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