LA MARCA QUE SEPARA TU PRESENTE DE TU PASADO


Cuando me enteré de que mi querido Lorenzo Silva había sido galardonado con el Premio Planeta, pensé que, aunque lo mío no son los premios literarios (suelo huir de ellos como de la peste, ya que, frecuentemente, las novelas que obtienen premios no suelen ser tan buenas como se supondría que deberían de ser por el bombo y platillo que les dan), en esta ocasión debería hacer una excepción, ya que era Lorenzo Silva, y no cualquier otro, el galardonado.


Pero poco después me enteré de que además la novela en cuestión era una de la Saga Bevilacqua, en concreto, si no me falla la memoria, la séptima. La última, La estrategia del agua había salido a la luz hace más de dos años y medio, y ya teníamos ganas de volver a leer nuevas aventuras de nuestros picoletos favoritos. La saga completa de Bevilacqua, hasta el momento, incluye siete entregas: El lejano país de los estanques (1998), El alquimista impaciente (2000), La niebla y la doncella (2002),Nadie vale más que otro (2004), La reina sin espejo (2005), La estrategia del agua (2010) y finalmente La marca del meridiano(2012).



Leí en algún lugar que, inicialmente, Lorenzo Silva planteaba la Saga Bevilacqua como una saga de siete títulos. Espero, por su bien y sobre todo por el de sus lectores, que haya cambiado de idea, y que amplíe la saga, porque no podemos quedarnos así. Recién terminado La marca del meridiano hace apenas unos días, de nuevo he sentido una pasión absoluta por el estilo de Lorenzo Silva y sobre todo por su personaje más carismático: Rubén Bevilacqua.


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MIS VIEJOS AMIGOS.

Seguro que muchos ya los conoceréis a nuestros dos protagonistas, pero nunca viene de más volver sobre ellos:


Hay veces que los personajes inventados superan a su autor y terminan ganando mucha más fama que aquél que los creó. Esto es algo más o menos habitual, pero es que en el caso de Bevilacqua vs Lorenzo Silva queda totalmente patente. Muchos conoces a Bevilacqua, pero de esos muchos, no todos conocen a su autor. Como curiosidad, os diré que en la wikipedia, el artículo dedicado a nuestro personaje picoleto es muchísimo más amplio que el dedicado a su autor, algo que Lorenzo Silva acoge encantado, o al menos eso dice en su página web.

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RUBÉN BEVILACQUA.



Es uno de esos personajes a los que se les coge cariño casi desde el principio. El bueno de Vila (como lo conoce casi todo el mundo, ya que Bevilacqua resulta mucho más difícil de pronunciar y también de recordar) acabó en la Guardia Civil a causa de los estragos del paro (lo que nos hace reflexionar sobre que siempre ha habido crisis, periódicas, y que ésta ni es la única ni se va a acabar el mundo). Él iba para psicólogo, (estudió Psicología), pero como no ganaba ni para comer, decidió hacer unas oposiciones al Cuerpo, y allí está desde hace años.



Caso tras caso, Vila saca lo mejor de sí mismo. Acompañado siempre de su inseparable compañera Virginia Chamorro, con quien tiene una relación extraña pero de aprecio (y que, para qué negarlo, a estas alturas de la saga, muchos lectores esperamos que termine convirtiéndose en algo más), Vila siempre identifica a los muertos de los asesinatos que investiga como sus propios muertos. Abandonado por su padre de niño, tenía también una extraña relación con su hijo, aunque en este último libro vemos esa relación mucho más consistente, el hijo ya no es un niño y pueden tratarse como dos adultos.



Bevilacqua ha quedado marcado por muchas mujeres, de hecho una de ellas, una que marcó su pasado, va a volver a encontrársela en La marca del meridiano. Su personalidad escéptica y todas sus facetas propias le hacen alejarse bastante del prototipo de picoleto que pudiéramos tener en mente.



De hecho, no sé si es por cariño o por verdadero paralelismo, pero con el paso del tiempo, según se va haciendo mayor, cada vez me va recordando más a otro investigador literario con el que pasé maravillosos momentos leyendo sus aventuras a lo largo de mi etapa universitaria: el Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán.

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VIRGINA CHAMORRO.



La eterna compañera del que hasta su aparición había sido el solitario Bevilacqua es una chica que se suele retrotraer para buscar su autoprotección. Entre Chamorro y Bevilacqua se desarrolla una historia extraña, no escrita, más presente en los silencios que en las palabras.



Chamorro es una mujer extraordinaria, con una fuerte personalidad, de pocas palabras pero muchas acciones, callada, observadora, el contrapunto ideal para el bueno de Bevilacqua. Ese acercamiento entre ellos a nivel más personal aún no se ha producido, pero de alguna manera se palpa en el ambiente. No tengo ni idea de si Lorenzo Silva lo ha previsto para futuras novelas, pero de algún modo, el lector sí quisiera que se produjese según vas leyendo hojas y hojas de sus aventuras y desventuras.

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EL GUARDIA ARNAU.



Tras cinco novelas en las que nuestros picoletos más queridos iban solos patrullando y deshaciendo entuertos por el mundo, en la entrega anterior de la saga, La estrategia del agua nuestros amigos tenían un nuevo compañero, el guardia Arnau. Se trata de un chico joven pero con muchas ganas al que Bevilacqua llamaba en alguna que otra ocasión el becario.



Dos años después, en La marca del meridiano, el guardia Arnau ya es casi un viejo conocido, totalmente integrado en el tándem Bevilacqua-Chamorro. Se irá con nuestros dos picoletos a deshacer el nuevo entuerto, el de la muerte de un antiguo compañero de Bevilacqua, también picoleto como ellos, que será el muerto de esta historia, y un muerto que quizá más que nunca es más muerto de Bevilacqua que ningún otro.



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Las novelas de estos dos picoletos son fáciles de leer, entretenidas, llenas de matices y pliegues, proporcionan una lectura amena y diferente. Y no sólo eso, sino que además enganchan, y antes de que te lo esperes, serás adicta a ellos. Yo os animo a que os embarquéis en sus aventuras, estoy segura de que no os defraudarán.



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LA MARCA DEL MERIDIANO.


En esta novela Bevilacqua vuelve a encontrarse con su pasado, un pasado que en cierta manera había olvidado y que en otra parte se había esforzado en olvidar. El muerto, esta vez, es más su muerto que nunca. Se trata de un compañero de profesión, pero más aún, de quien fuese su compañero e incluso su mentor en los primeros años. Pocos lo conocían tanto como Bevilacqua y probablemente, tirar de la manta en este caso se más peligroso que nunca: peligroso porque hay muchas cosas en juego pero más peligroso aún porque destapar el pasado, especialmente cuando es algo turbio, siempre tiene muchos peligros.



En esta entrega, nuestros picoletos cruzarán el meridiano una y otra vez. La marca del meridiano se refiere a ese punto imaginario conocido como Meridiano de Greenwich, que entre otras cosas, separa Madrid de Barcelona. Bevilacqua y sus chicos deberá ir varias veces a Barcelona, a reencontrarse con su pasado, y traspasar esa línea imaginaria será como traspasar la puerta que le lleva del presente al pasado, del pasado al presente...



El propio Lorenzo Silva siempre ha reconocido que hay mucho de sí mismo, del yo real del autor, entre las características de Rubén Bevilacqua, su personaje más famoso. Los paralelismos se pueden establecer fácilmente. El propio Lorenzo Silva ha dejado su tranquilo Getafe para irse a otro pueblo, pero esta vez de la periferia de Barcelona. Lo ha hecho por amor, ya que recientemente al parecer se ha casado con una barcelonesa. Desconocía estos datos de la vida personal de este autor, pero con toda seguridad el título de este libro no lo ha escogido el azar sino que lo ha escogido concienzudamente. Él mismo debe de cruzar muchas veces el meridiano y cada vez que lo hace las sensaciones imagino que serán similares a las que pone en boca de Bevilacqua, su alter ego, pero al revés. También esa marca separa su pasado de su presente, su presente de su pasado, pero en sentido inverso, él ha abandonado Madrid por Barcelona, cuando Bevilacqua lo hizo al revés tiempo atrás.



De nuevo, la historia resulta trepidante, una novela negra con una historia bien trazada, unos personajes magníficos y un libro que termina resultando totalmente adictivo. Yo, que desde que he sido madre y tengo un bebé en mi vida he visto recortado mi tiempo de lectura, he sacado tiempo de debajo de las piedras estas navidades, pero no podía quedarme sin descubrir los secretos de esta historia y disfrutar de nuevo de Bevilacqua y Chamorro y su última aventura... hasta el momento.


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LA EXPERIENCIA DE ITACA.



Me encanta Bevilacqua, especialmente por ese afán suyo de no ser nunca un héroe y sin embargo ser un héroe mayor que ninguno; un héroe de carne y hueso, con sus virtudes y sus defectos. Y me gusta más Bevilacqua cada vez que va cumpliendo más años, haciéndose más mayor, más sereno... resulta más atractivo cuanto menos se empeña en serlo.



He disfrutado mucho con esta novela, ambientada en parte en Barcelona, pero en parte en media España. Es Lorenzo Silva en estado puro, un estilo sencillo, que sabe tejer bien las historias, que atrapa al lector de principio a fin. Y a mí me ha atrapado. Me ha gustado mucho, aunque no tanto como La estrategia del agua, la entrega anterior de la saga y la que para mí es la mejor novela de la saga hasta el momento, una novela de la que tengo muy buen recuerdo y que quizá disfruté más aún por el hecho de que estaba ambientada en nuestra adorada Madrid, la mía y por supuesto la de Lorenzo Silva.



Como siempre, Lorenzo Silva ha aprovechado para hablarnos de la situación actual en España: la crisis, las dificultades de colaboración entre Guardia Civil y Moços en Cataluña etc.



Lo bueno de estas novelas es que las disfrutas, las entiendes, la compartes (porque al fin y al cabo hablan de nuestra situación actual). Lo mejor... que te encantarán, porque un antihéroe más heroico que Bevilacqua es difícil de encontrar en la literatura y en la vida. A mí sí me recuerda a alguien... a Pepe Carvalho. Y como me he leído todas las aventuras de Carvalho y desgraciadamente su autor ya no podrá nunca escribir nuevas, confío en que Lorenzo Silva, sin duda uno de los mejores escritores de la España actual, aún le dé mucha cuerda a nuestro Bevilacqua y disfrutemos de muchas aventuras de este antihéroe tan heroicamente normal, como cualquier ciudadano de a pie.

Comentarios

Pedro ha dicho que…
La gran diferencia con Carvalho, al margen de que se mueven en ambientes diferentes (de nuevo Madrid frente a Cataluña), es que el tema de la comida para Bevilacqua es secundario. Nada que ver en eso con Carvalho el gourmet
ITACA ha dicho que…
Tienes toda la razón, Pedro, pero si quitamos ese punto, no les ves una cierta similitud personal? (Salvando las distancias, claro)
Espe ha dicho que…
Ya sabes que le daré una oportunidad. :-)
Leira ha dicho que…
Estoy deseando leerlo.

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