HAY TANGOS PARA MORIR Y TANGOS PARA MATAR


Un amigo mío decía que hay tangos para sufrir, y tangos para matar… Los originales eran más bien de estos últimos.


Empezaba mi buen amigo Pedroemilio, del blog El búho entre libros, escribiendo su crónica sobre esta novela diciendo que Arturo Pérez-Reverte no le caía bien. Creo que eso es exactamente lo que me ocurre a mí, personalmente, hace muchos años que no me cae nada bien Pérez-Reverte (me parece que va de chulo subido y hace tiempo que perdió la gracia) y además con El asedio decidí que dejaría de leer sus libros, ya que aquella novela era horrorosa (por decir algo bonito :P).

Por ello, no entraba en mis planes, ni de lejos, el darle otra oportunidad con su última novela, El tango de la guardia vieja. Sin embargo, ante las buenas críticas recibidas y sobre todos las opiniones de mis dos buenos amigos Pedro (Pedroemilio) y Virginia (nycblue), no pude decir que no. Y al final, terminé leyéndolo. Y disfrutándolo.



PÉREZ-REVERTE EN ESTILO PURO.



Sé que este libro me hubiese entusiasmado, en aquellos tiempos en los que yo era precisamente una “entusiasta” (y valga la redundancia) lectora de la narrativa de este autor. Antes de que él mismo y muchos de sus escritos terminasen resultándome monótonos, monotemáticos, malas fotocopias de sí mismo.

En El tango de la guardia vieja se reconoce fácilmente al Pérez-Reverte de antaño: sus giros, su tipo de personajes, sus obsesiones… No me sorprende que esta novela lleve varias décadas en su cabeza; que, aunque la haya escrito recientemente, la historia de Mecha Izunza y Max Costa, bailando ese tango interminable a lo largo de unas vidas tan desordenadas y a la vez intensas, le lleve repiqueando en la cabeza a Pérez-Reverte desde hace tantos años.

Y hoy, tenemos por escrito la plasmación de esos pensamientos, hechos libro.


Es inevitable ver cierto paralelismo entre el personaje masculino protagonista: Max Costa, y el propio autor. Tienen una edad similar y un espíritu que me aventuraría a decir que también tienen mucho que ver uno con el otro. Max Costa tiene mucho de otros personajes Reverte. Personalmente,  me recuerda en cierta medida a Alatriste, al fin y al cabo ambos son mercenarios. O al Capitán Pepe Lobo, lo único que salvaría de El Asedio. El propio Max tiene un pasado como soldado mercenario a sus espaldas.


Pero si el protagonista masculino se parece a otros protagonistas masculinos creados por Pérez-Reverte, en el caso de la protagonista femenina: Mecha Izunza, no caben dudas.Tiene algo de Irene Adler, mucho de Tánger Soto, algo también de la protagonista de La Reina del Sur e incluso de la Julia de La tabla de Flandes, aunque quizá, en el fondo, es mejor persona que casi todas ellas, especialmente que las tres primeras. Pero es inevitable ver entre los rasgos de Mecha Izunza otros rasgos de otros personajes femeninos revertianos. Además, encarna perfectamente ese tipo de mujer por la que el protagonista masculino revertiano se la juega y muchas veces pierde la partida.

Os contaba que todas las obsesiones de Pérez-Reverte se encuentran en este libro, y creo que muchas de ellas son muy fáciles de identificar:

1. EL MAR.

El propio Reverte es un hombre de mar, además de un hombre de guerra. La primera parte de la novela, el arranque de todo, se produce precisamente entre las aguas del mar, a bordo de un crucero en el que Mecha y Max coincidirán por primera vez y en el que se enamorarán en ese tipo de amores fatales que consiguen novelones como éste. Pero es que nunca perdemos de vista ese mar casi en toda la novela. Sólo están lejos de él en Buenos Aires, cuando nuestros dos protagonistas vuelven a encontrarse, tanto en Niza como en Sorrento será frente a ese intenso Mediterráneo, ese mar que pintaba de azul , de Algeciras a Estambul, las largas tardes de invierno (como cantaba Serrat).


El mar es un viejo conocido revertiano, presente en El asedioLa carta esféricaCabo Trafalgar.... y tantas otras historias.



2. EL AJEDREZ.

En La tabla de Flandes descubrimos la absoluta pasión de Reverte por el ajedrez. Aquel libro no distaba mucho de ser un manual de ajedrez en toda regla. Pero Reverte ha rescatado otras veces al ajedrez como un elemento de sus historias: el tablero de ajedrez del asesino de El Asedio y en esta ocasión, el hijo de Mecha Izunza, tantos años después, de todas las profesiones del mundo que podía tener es precisamente ajedrecista, y de los buenos.


3. LOS HOMBRES MERCENARIOS QUE ARRIESGAN TODO POR UNA MUJER, A MENUDO EQUIVOCADA.



Ya os lo comentaba antes, Max, el protagonista de esta historia, no deja de ser un mercenario. Además, tiene ese pasado de guerra (fue soldado en su juventud) que también tiene a su modo Pérez-Reverte, que no debemos olvidar que fue corresponsal de guerra durante tantos años.

Pero es que esos hombres se suelen jugar el pellejo, la vida, o algunas cosas peores por una mujer. Y esa mujer es enigmática, seductora y en muchas de las historias revertianas, una auténtica mujer fatal. Es cierto que Mecha Izunza es mucho menos mujer fatal que otras mujeres fatales revertianas (para mí Tánger Soto, la protagonista de La carta esférica es la mejor). Pero aún así, tiene muchos de esos rasgos tan típicamente revertianos que nos hacen disfrutar tanto con ellas y con sus aventuras. 



Cierta clase de hombres -y él era uno de ellos- no tenía más alternativa que los caminos sin retorno. Los viajes inciertos sin billete de vuelta.



SINOPSIS: LA HISTORIA DE UN TANGO EN TRES TIEMPOS.



Una de las cosas que más me gustó de esta novela es que está escrito en tres tiempos y tres lugares diferentes.
La primera imagen de la novela nos presenta a su protagonista masculino, Max Costa, quien al volante del coche de su jefe, desde su posición de chófer de éste ve a Mecha Izunza, su gran amor y a quien no había visto en las últimas dos décadas. Comenzará entonces una marcha atrás en la memoria, en la que iremos descubriendo cómo se conocieron, qué les unió, qué les separó y qué episodios truculentos han tenido sus vidas hasta entonces.



Existen tres espacios temporales en la novela:

La primera de ellas, en los felices años 20, a bordo del Cap Polonio, un trasatlántico de lujo donde Mecha era una turista adinerada, casada con Armando de Troeye, un famoso compositor español. Por aquel entonces, Max Costa se ganaba la vida como bailarín profesional a bordo de ese barco y fue así, precisamente bailando, donde conoció y se enamoró de Mecha.



Junto a ella y a su marido desembarcaría en su Buenos Aires natal, en busca del tango de verdad, de ese tango antiguo, el denominado Tango de la guardia vieja, que era un baile pasional, abrupto, sexual… Armando de Troeye se obsesiona con ese baile, que ha visto bailar juntos a Mecha y a Max y que quiere aprehender cada nota para componer su obra más famosa, por la que le recordará la posteridad.

Durante muchos años, los caminos de nuestros dos protagonistas permanecerán alejados, hasta que un encuentro casual en la Costa Azul, años después, volverá a juntarlos, entre las calles de Niza, haciéndoles vivir otra aventura y retomando el affaire de años atrás. Pero durará poco, será tan intenso como corto, y Mecha por un lado, y Max por el otro, no se volverán a ver hasta más de veinte años después, precisamente cuando él la ve y la reconoce a través de la ventanilla del coche de su patrón, para el que trabaja de chófer.



Será en Sorrento, en la parte más bella de Italia, donde nuestros protagonistas volverán a verse, a unirse, a amarse a su modo… y a hacer que la vida tenga que seguir por esos caminos en ocasiones tan incomprensibles.



Como veréis, una historia al más puro estilo Pérez-Reverte, al de antes, al que era capaz de escribir fantásticas historias como la de este libro.





LA EXPERIENCIA DE ITACA LECTORA.



Decía Pedroemilio que para él esta novela es la mejor de las que Pérez-Reverte ha escrito. No sé si me aventuro a decir tanto, sobre todo porque hace quince años yo adoraba a este autor y todo lo que hacía y ahora me he vuelto infinitamente más crítica tanto con él como con su obra.

Lo que es innegable es que esta obra nos trae al Reverte de antes, el de verdad; el que era capaz de escribir historias maravillosas con personajes tan netamente revertianos. Soy consciente de que no lo he disfrutado como sin duda lo hubiese hecho hace diez o doce años, cuando no tenía prejuicios sobre este autor y de hecho me encantaba. Ahora he disfrutado mucho esta novela, pero no igual que antes.



Aún así, mentiría si no reconociese que me ha gustado mucho este baile de ese tango perturbador, ácido, incluso sórdido, pero sobre todo pasional y sexual. He disfrutado mucho con esta historia y he reconocido en ella muchas cosas que me gustaban del Reverte de antes, por lo que, en cierta medida, me he reconciliado con su obra (con ésta, no con otras) aunque no con él.


Sin lugar a dudas éste es uno de esos libros que merecen la pena: con una buena historia, unos personajes magníficamente trazados y es prosa revertiana, sin florituras extrañas y que te hará disfrutar de su lectura de principio a fin. Además, en mi caso, pasará a mi historia personal como el primer libro que leí en mi Kindle. 




Hay tangos para morir y tangos para matar.
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Y con esta reseña llevo 2 de mis 25 lecturas de escritores españoles en este 2013. ¿Lo conseguiré?

Comentarios

Pedro ha dicho que…
Me alegro que al final disfrutaras de la novela, que lo de reconciliarte con el autor ya es otra cosa. Dices "ese tipo de mujer por la que el protagonista masculino revertiano se la juega y muchas veces pierde la partida". En el caso de Reverte no es que pierda muchas veces la partida, es que la pierde siempre.
He disfrutado con tu reseña, que ha vuelto a hacerme presente la novela. (Gracias por tanta cita)
Espe ha dicho que…
Me alegro de que te haya gustado tanto, aunque no sé si te habrá hecho reconciliarte con él, jeje. Yo a ver si me la leo, que me tocó hace días en un sorteo y la estoy esperando.
matiba ha dicho que…
La Tabla de Flandes me encantó, y algún otro libro que ahora mismo no consigo traer a la memoria, luego dejé a Pérez Reverte totalmente olvidado y con esta última novela me lo estoy pensando, sobre todo porque ya sois varios los que habláis de que vuelve el Pérez Reverte de los primeros tiempos, que sin duda es el mejor. Bss!
Leira ha dicho que…
La tabla de Flandes no me gustó en exceso, así que no leí más de él. Lo conozco, sobre todo, como articulista, del que dicen que es el Sabina de los artículos.
ITACA ha dicho que…
Uy, Leira, discrepo. Sabina es mucho Sabina, ya quisiera el Reverte ser el Sabina de los artículos.
Esther Carrero ha dicho que…
No te lo vas a creer pero nunca he leído nada de reverte, salvo sus artículos en prensa. Tengo en mi casa alguna obra suya, algún compañero de departamento también me he dejado alguno de sus libros (que le devuelto sin leer), quiero inicarme y darle una oportunidad. ¿Por cuál de sus obras me recomendarías empezar?
He de decir que a priori no me simpatiza.

Besos.

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