MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

Mi amiga Tes está en Londres. No se fue de vacaciones, no, se fue a buscarse la vida. Desde ese día en que cogió un avión porque aquí ya había quemado todos sus cartuchos y no le salía nada, han pasado casi dos años. Si ella escribiese este post, os podría contar taaaantas cosas... tantos trabajos precarios no, lo siguiente. Que yo sepa, ha trabajado en un museo, de camarera (en diez o doce sitios diferentes), de repartidora, haciendo encuestas... y dios sabe de cuántas cosas más. Trabajos por días, por semanas, a veces por horas. Y muchos días, semanas y muchísimas horas sin trabajar. Pero eso sí, el alquiler hay que pagarlo todas las semanas, la comida hay que comprarla todos los días, el transporte y tantas cosas indispensables solamente para sobrevivir, para nada más. 

Lo peor de todo es que ahora ha encontrado un trabajo de verdad, adecuado a sus estudios universitarios y en una empresa de las de verdad. Vamos, el trabajo con el que lleva soñando casi dos años, un trabajo que valore sus estudios, sus idiomas, su experiencia... y que le permita sobrevivir más holgadamente en la prohibitiva Londres. Pero no, será un buen trabajo en cuanto a puesto, en cuanto a responsabilidades, en cuanto a formación y habilidades necesarias... pero tiene un gravísimo defecto: el sueldo. 

Cuando me lo contaba, no me lo podía creer, cobra 1.000 libras netas mensuales. Es decir, 250 libras semanales, para que nos entendamos. Por un trabajo de verdad. Un trabajo en el que le exigen tener estudios universitarios, hablar varios idiomas (inglés, español e incluso chino habla mi amiga). Un trabajo de lunes a viernes, horario completo. Un trabajo de responsabilidad. Y un trabajo por el que en la prohibitiva Londres le pagan 1.185 euros, lo que allí no da para pipas ni para nada. 

Mi amiga paga 145 libras semanales por el alquiler de una habitación en el extrarradio de Londres. Le quedan teóricamente unas 100 libras para pasar la semana. De esas 100 libras tienen que salir 30 libras para el transporte, el resto para comer, vestir, pagar la luz, el teléfono... Me contaba por skype el otro día que a veces se asombra de su propia austeridad. Cada penique cuenta y no puede desperdiciar ni uno solo. Y aún así, no llega. 

Pero es un trabajo de verdad, me decía. No lo puedo dejar. Tengo que aguantar una semana, y otra, y otra... como sea. Tengo que coger experiencia, intentar aspirar a otro trabajo similar pero mejor pagado en el futuro. Hace cuentas, cree que podrá llegar hasta julio, agosto, quizá septiembre... contando peniques. 

Lo peor, es que no es ser negativo, sino realista. Esto no va a cambiar, me decía, ni en España, ni en Londres, ni en Europa. Nos están poniendo las cosas muy difíciles y se trata simplemente de sobrevivir, que pase un día, y otro, y otro... aunque tengamos que contar peniques, céntimos de euro, pesetas... 

Pero lo mejor de la conversación fue que mi amiga Tes sigue siendo una luchadora y una luchadora que jamás pierde el punto positivo. Me decía que ésta es la vida que nos ha tocado vivir, no hay otra. Las cosas son como son, pero de nosotros depende ser felices con cualquier tontería, cualquier cosilla que se cruce cada día en nuestras vidas. Y ser positivos hasta el final, para intentar encontrar la felicidad en cualquier rinconcito de esta vida y de nuestra alma. 

Yo creo lo mismo. Por eso, entre otras cosas, escribo este post. Para recordarnos que ésta es nuestra vida y que debemos luchar por ella y por ser felices, por sacar la felicidad de debajo de las piedras si es necesario. Y nunca, nunca, claudicar. 

Comentarios

Espe ha dicho que…
Pues sí, lo importante es no claudicar en esta vida. Aunque a veces dan ganas...
Teresa ha dicho que…
Ahora las cosas están muy difíciles. Espero que a tu amiga le vaya bien, y que en un futuro encuentre un trabajo con un sueldo decente.

Un beso.
ITACA ha dicho que…
Lo importante es sobrevivir e intentar sacar la felicidad de donde sea :)
Pedro ha dicho que…
Y encima le dirán que tiene mucha suerte...
Leira ha dicho que…
Está todo de pena. Yo tengo curro gracias a la familia, pero hasta llegar a donde estoy las pasé canutas. Tb estuve Inglaterra ganando 4 duros; eso sí, Londres ni me lo planteé: es una ciudad carísima.
Esther Carrero ha dicho que…
Me dio por visitar tu blog, y el de otras personas de Ciao, y di con esta entrada. Yo también tengo amigos y bastante en esa misma situación, tanto en esta España nuestra como en Reino Unido o Alemania. Ojalá tu amiga tenga suerte. Un beso.

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