RINDIÉNDOSE AL PLACER MÁS OCULTO


Hace unas semanas (si me descuido probablemente ya haya pasado un mes y ni me haya enterado) fui a ver una obra de teatro. Esta afirmación probablemente no tenga nada de especial en mí, que suelo acudir al teatro con toda la asiduidad que me es posible. Sin embargo, se trataba de una obra muy especial, una obra que me gustó muchísimo cuando la vi y de la que tenía claro que quería escribir una opinión sobre ella. Sin embargo, también tenía claro que era una historia que debía ser reposada durante un tiempo, para asimilarla y entenderla mejor. Quizá me he pasado con el tiempo de reposo, ya que fui a verla la última semana de representación y ya han pasado unas cuantas semanas más, pero, aunque sea tarde, os quiero dar mi opinión sobre ella.
En el Centro Dramático Nacional, en concreto en la Sala de la Princesa (la sala pequeña) del Teatro María Guerrero, llevan desarrollando varios meses un ciclo dedicado a la novela. Se trata de novelas que han tenido eco cuando fueron publicadas y que eran adaptadas (algunas por primera vez) para ser representadas sobre las tablas de un escenario teatral. La oferta a 8 euros los miércoles, unida a la cercanía del escenario en la Sala de la Princesa (que te hace sentir dentro de la historia), sumado a las grandes novelas y las grandes interpretaciones de este ciclo, hacen imposible decir que no.
Había ido un par de meses antes a ver la adaptación de Atlas de geografía humana, de la que ya os hablé en su momento. Me encantó la adaptación que hicieron de la novela de Almudena Grandes, que me había leído en su día. En este caso, no sólo no había leído la novela objeto de adaptación teatral ( La Rendición, de Toni Bentley), sino que prácticamente no la conocía. Las referencias que tenía de ella no eran precisamente óptimas, ya que había suscitado más polémica de la deseada, ya que ahondaba en temas sexuales y en la sodomía. Pero, aunque el tema no fuese especialmente de mi interés, me llamaba la atención y quería ver por mí misma qué me parecía esta obra.
Me alegro mucho de no haberme dejado llevar por los prejuicios de muchos. Me encantó esta obra, la disfruté muchísimo y creo que fue una suerte poder ver y disfrutar de esta representación tan única, al menos en un país como España, donde este tipo de representaciones no suelen ser muy habituales precisamente.

LA RENDICIÓN: NOVELA ERÓTICA LLEVADA A LAS TABLAS DEL TEATRO.

Parece que últimamente se está poniendo muy de moda la literatura erótica gracias a la famosísima trilogía de Cincuenta sombras de Grey, en cuyas garras aún no he caído. Pero la literatura erótica, aunque no es muy abundante, sí existe y existía antes y más allá de la famosa trilogía de marras. En concreto, en España existe una colección erótica bajo el nombre de La sonrisa vertical, donde algunos escritores famosos (por ejemplo Almudena Grandes) han publicado sus textos eróticos.
La rendición, de Tony Bentley, fue publicada en España también a través de la colección La sonrisa vertical. La propia autora la considera sus propias memorias eróticas y se trata de un texto que, como os decía antes, no está exento de escándalo. Por una parte, muchos han admirado el texto y su autora, pero otros muchos también lo han denostado.
No he leído la novela, pero sí he visto la adaptación teatral, y aunque existirán variaciones en el texto, lo que he visto y he escuchado me ha gustado. Puedes estar de acuerdo o no con la sodomía, no mucha gente la practica, así que probablemente no la hayas puesto en práctica nunca ni la practicarás en tu vida, pero un texto sincero y sin estridencias como éste, no puede hacerle daño a nadie. Creo que el problema viene que en España tenemos más prejuicios que otra cosa, y nos escandalizamos antes de tiempo. A esta obra hay que ir sin prejuicios, dispuestos a escuchar lo que tienen que contarnos.

Como curiosidad, os diré que este libro fue un éxito en Estados Unidos, país de su publicación. Fue publicado en el año 2004, fue considerado uno de los 100 Notable Books de 2004 por el New York Times y uno de los mejores libros del año por Publisheres Weekly. Tal ha sido su éxito que ha sido traducido a dieciocho idiomas y cientos de miles de lectores en todo el mundo han disfrutado de él.



EL PLACER SEXUAL A TRAVÉS DE LA RENDICIÓN.



Tengo que hablaros antes de nada de Isabella Stoffel, la directora e intérprete de esta adaptación de La Rendición sobre las tablas de la Sala de la Princesa en el Teatro María Guerrero. Desgraciadamente, debo reconocer que Isabella Stoffel no es española, y lo digo porque creo que una española no habría sido capaz de desarrollar este papel con la naturalidad con la que ella lo hace. Mi amiga Virginia me dijo cuando le hice ese comentario que ella sí que veía a la actriz Maribel Verdú en este papel. Yo discrepo. Creo que los españoles estamos tan marcados desde nuestra infancia, tenemos tantos prejuicios y tabúes sobre el sexo que, cualquier actriz que interpretase este papel no lo haría de una manera natural. Aunque claro, ésa es mi opinión.

La rendición es un monólogo en el que una mujer (que es en realidad la propia autora del libro, Tony Bentley), nos cuenta desde su experiencia y en primera persona su experiencia vital, profundizando además en su experiencia sexual. Tony Bentley era bailarina y comenzó a bailar desde muy pequeña. Irá desgranando su infancia y adolescencia, su incapacidad para creer en ningún Dios, la mala relación con su padre y su despertar sexual. Inicialmente, no conseguía disfrutar del sexo, hasta que encontró no sólo un hombre que la hiciese feliz, sino las experiencias sexuales que la hacen ser feliz y descubrirse a sí misma.

Entre tales experiencias sexuales de entrega se encuentra la sodomía. Nos explicará esta práctica sexual, todo lo que llega a significa para ella y cuántas cosas llega a sentir. Pero, como os he comentado, lo explica todo desde una perspectiva tan natural, tan poco artifical, sin prejuicios ni tabúes… que si guardas tus propios prejuicios y tabúes en casa, disfrutarás mucho del texto y quizá hasta de las revelaciones.

LA ADAPTACIÓN DEL MARÍA GUERRERO.



Me gustó mucho la adaptación del Centro Dramático Nacional. Me pareció una apuesta muy arriesgada y con un punto provocativo, que está claro que muchos no han entendido como deberían, o al menos no lo han hecho con el enfoque que se le ha querido dar a este montaje desde el Centro Dramático Nacional.

Al entrar a ver la obra, mientras esperábamos que llegase la hora del inicio de la representación, le preguntamos al acomodador. Nos dijo que se notaba que había muchos prejuicios y que eso se traducía en que muchos días no conseguían llenar la sala (algo inaudito en el Teatro María Guerrero y más aún en la Sala de la Princesa, que además de tratarse de la sala pequeña del teatro, tiene un aforo muy limitado).
La adaptación e interpretación de Isabella Stoffel resulta absolutamente maravillosa (siempre que te dejes tus prejuicios en casa, claro). La escenografía es sencilla pero a la vez preciosa: intimista, elegante, con los libros como elementos fundamentales del atrezzo. Esta elegancia y naturalidad se extiende al texto, que pretende mostrarnos un enfoque sexual desde la elegancia y la naturalidad, y que lo que realmente busca es el amor a través del sexo . Para la protagonista, el sexo anal constituye la mejor experiencia sexual. La sodomía sigue siendo un tema tabú, no sólo prohibido por la Biblia, sino que es practicado por muy pocas parejas heterosexuales y aún menos reconocen hacerlo o haberlo hecho.

Isabella Stoffel nos cuenta su vida, o mejor dicho la vida de Toni Bentley, una mujer de su tiempo, que vive la vida intensamente y que no tiene pelos en la lengua al contarnos sus experiencias sexuales y específicamente su particular rendición personal a través del sexo anal. Se trata para ella de un placer inesperado y absoluto, que permite confiar ciegamente en la persona a la que te rindes.

Paradójicamente, la chica cada vez va encontrando más seguridad en sí misma, conforme se va dejando rendir y disfrutar, conforme se entrega más y más al hombre al que ama.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.


Creo que el nivel de disfrute de esta obra depende absolutamente de la perspectiva con la que te sientes a verla. Yo no sabía muy bien qué iba a encontrarme sobre el escenario, ni siquiera había reflexionado mucho previamente sobre el tema. Quizá por todo ello, me sorprendió mucho el montaje y he de decir que lo hizo muy positivamente.

Me parece tremendamente difícil la actuación de Isabella Stofell, que te deja alucinada con toda su actuación, de principio a fin. Resulta natural, sencilla, vital… sobre todo no se hace en ningún momento estereotipada, ni antinatural, forzada… Es una chica que abre mucho los ojos, te mira profundamente a los ojos y al fondo del corazón y te cuenta su vida y su experiencia vital. Ella no te juzga, tú tampoco deberías hacerlo.

Insisto en que creo que hay que ser extranjera para interpretar así este papel. No creo que una española supiera hacerlo con semejante naturalidad. Quizá aquí la que tiene prejuicios soy yo.
Esta obra y este texto es emoción en estado puro. Un texto directo, interpretado mirando fijamente a los ojos, capaz de transmitirnos sensaciones como la libertad, la vida sexual plena, las inhibiciones, la renuncia a los tabúes y su sustitución por la verdad. Es un texto pleno, sincero y directo.

Lo que consigue es que se te pase la hora de representación en un pís pás. No sólo no se hace pesada, sino que resulta absolutamente fantástica, se te escapa entre los dedos, se te hace corta. Creo que tiene dos puntos fundamentales: un texto muy logrado y trabajado y una actriz, sincera, directa y natural, que sabe conectar muy bien con las emociones del espectador que la contempla sin prejuicios y está dispuesto a disfrutar de este excelente montaje.





Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Sex Shop ha dicho que…
Muy buenooooo!!!!!!!!

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