UNA CAJITA DECORADA CON COLLAGE

Últimamente no es que haga muchas manualidades precisamente (no encuentro tiempo, o quizá no encuentro ideas, o un mix de las dos cosas) pero alguna cosilla de vez en cuando cae. En concreto, me iba a ir a pasar el finde largo (que incluía la fiesta del 18 de marzo) a Oviedo y vería a mi amiga Molli. Molli y yo siempre nos hacemos regalos hechos por nosotras mismas cuando nos vemos, y desde Navidad no habíamos intercambiado nada. Estaba segura de que ella iba a aparecer con varias cosas, así que tenía que hacer yo algo también para ella. 

Me encantan las cajas, y a mi amiga, también, así que decidí decorarle una caja. La verdad es que entre la idea inicial y lo que finalmente salió hubo bastantes diferencias, pero no quedó mal del todo, que era de lo que se trataba. 

Comencé comprando una caja de madera sin tratar y me tiré varias semanas dándole capas y capas de pintura blanca. Mi idea inicial, como os decía, era otra. Pensaba dejar la caja lacada en blanco por todo su contorno y realizar en la tapa superior un dibujo formado por trocitos cuadraditos. En concreto, había pensado en hacer un árbol, inspirándome en un dibujo que había visto en internet. Inicialmente el árbol iría en morado y los frutos del árbol (probablemente corazones) en amarillo. 

Lo intenté, pero fue un auténtico desastre. Por ello, y sin tener Plan B a la vista, me tocó utilizar la inventiva a última hora y arreglar el desaguisado como se pudiese. Pensé entonces en que podía llenar todos los laterales de la caja con un pequeño collage de cuadraditos morados y amarillos. Siempre me ha gustado el contraste entre estos dos colores, así que allá vamos... Empecé a pegar y a pegar... y la verdad es que parecía que quedaba bastante chula la cosa. Por ello, decidí hacer lo mismo en todos lo laterales de la caja, y creo que el resultado final, no estuvo mal. 

Eso sí, para hacer eso, no tenía que haberme pasado semanas dándole capas y capas de pintura blanca a los laterales de la caja, con una o dos manitas, hubiese sido más que suficiente. Al final, el color blanco se utilizó sólo de fondo y no se necesitaba tantas manos de pintura. Pero claro, eso yo no lo sabía, ya que mi idea entonces era otra. 

Luego recorté unos cuadrados de goma eva de color morado para forrar el interior de la caja y el resultado quedó bastante bien. 

Sólo me quedaba barnizar toda la superficie exterior de la caja con barniz incoloro. El resultado quedó bastante bonito, o al menos eso creo, no sé cómo lo veis vosotros...


Como veréis, es una manualidad sencillita, muy fácil de hacer y que cualquiera puede ponerla en práctica. Se necesitan muy poquitos materiales: cartulina de colores, tijeras, pintura para el fondo de la caja, un pincel para la pintura, otro pincel para el barniz incoloro, barniz incoloro y goma eva del color que queráis. No se tarda mucho (especialmente si no tenéis que darle varias manos de pintura) y te queda un efecto muy bonito. 



Estoy pensando en hacer otra, eso sí, quizá más pequeña, en colores rojo y verde manzana para una amiga. A ver qué tal...

Comentarios

Espe ha dicho que…
Pues oye, para no haber tenido plan B te quedó genial. Eso sí, lástima lo de haberle dado tantas manos de pintura...
Ami Sacristán ha dicho que…
Genial! el resultado final esta genial! besos

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