AMAR A CORAZÓN ABIERTO


Kyra Hollis es una joven de su tiempo, que trabaja como profesora y casi más como asistente social de sus alumnos en un instituto de un suburbio londinense. Ella misma vive en otro suburbio, pero en el otro extremo de la ciudad, por lo que cada día echa varias horas en recorrer la ciudad de extremo a extremo en un autobús público, donde muchas veces se queda magnetizada por las conversaciones de los pasajeros. Aquello es lo que ella considera vida de verdad, vida a pie de calle.
Ella es feliz en una casa con un punto destartalado, sin calefacción, llegando a fin de mes haciendo malabarismos y, al fin y al cabo, disfrutando de las pequeñas cosas de la vida. Nadie diría que hace unos años vivió de manera lujosa, en una gran mansión, donde no le faltaba de nada. Pero aquello se acabó y Kyra siguió con su vida, siendo capaz de encontrar su verdadero lugar en el mundo.
Sin embargo, todo va a cambiar de repente, cuando el pasado vuelva a llamar a su puerta. Hace un frío estremecedor, afuera está nevando y dentro de su casa casi hace tanto frío como en la calle. En ese día absolutamente desapacible, aparece Edward, el hijo de Tom Sergeant, quien fuese el amante de Kyra años atrás. Su amor era casi una relación imposible, con muchos códigos difíciles de sobrellevar. Tom estaba casado con Alice, quien fuese algo así como la mecenas de Kyra, quien le dio su primer empleo, le abrió las puertas de su casa y la convirtió en un miembro más de la familia. Pero Kyra vivía una historia de amor y de pasión con Tom y cuando Alice se enteró, todo saltó en pedazos.
Kyra se fue, al poco tiempo Alice enfermó y moriría tras meses y meses de convalecencia. Ha pasado ya un año desde la muerte de Alice, Kyra hace mucho tiempo que no sabe nada de todos ellos. Pero aquel día el pasado llamará a su puerta dos veces, primero aparecerá Edward y luego el propio Tom, quien vendrá respuesta a recuperarla, creyendo que ella es la pieza fundamental para recuperar su antigua vida y volver a construir una familia desvencijada.
Pero las cosas ya no son como eran años atrás y el pasado, en muchas ocasiones, pasa demasiadas facturas. Cuando todo ha saltado en mil pedazos, a veces ni el tiempo es capaz de limar las asperezas y no vale pegar trozos de corazón con superglue… Porque es difícil amar a cielo abierto, más aún hacerlo a corazón abierto, sobre todo cuando el corazón ha sufrido tantas heridas…

REPARTO: ACTORES SOBRE EL ESCENARIO.

Quizá el mayor reclamo de esta obra era la presencia de José María Pou. A Jose María Pou, A cielo abierto no le es una historia ajena a Pou, ya que no es la primera vez que representa el papel de Tom Sergeant. Hace una década, en el año 2003, interpretó este mismo papel en Cataluña. La obra original se llama Skylight y se estrenó en Londres en el año 1995. En España, se representó en Cataluña en el año 2003 con Pou como protagonista (tal como os acabo de contar) y ahora, 10 años después, Pou retoma su papel en esta obra, para la que ha actuado como actor y director en el Teatro Español.
No soy especial fan de Pou, no así mi amiga Beti que lo tiene venerado como uno de sus actores fetiche. Cierto que tiene un físico que lo limita demasiado, pero físico aparte, es un hombre que no consigue transmitirme. Su interpretación de Tom es impecable, aunque yo me pasé media función viendo a otro actor en ese papel, y es que creo que el recientemente desaparecido Pepe Sancho hubiese bordado el papel de Tom, y sobre todo le hubiese dado un físico mucho más creíble. Pero, a pesar de todo, insisto en que José María Pou resulta impecable en este papel, me guste más o menos a mí personalmente.
Pero la gran revelación de esta obra ha sido para mí Nathalie Poza. He de reconocer que no he seguido mucho la carrera de esta actriz; de hecho, me afanaba por intentar reconocerla (porque me sonaba su cara y no la ubicaba) y me costó más de una hora de función identificarla como la malvada Claudia de la serieHispania. Su look en esta obra y en la serie de televisión poco o nada tenían en común. Pero me encantó la interpretación de Nathalie, hay quien piensa que en determinados momentos grita demasiado, pero la Kyra que construye me parece realmente fascinante, sobre todo por el hecho de que logras perfectamente empatizar con ella (que es precisamente esa falta de empatía la que me alejaba de Pou). Para mí, ver a Nathalie Poza sobre las tablas ha sido probablemente el gran descubrimiento teatral de este año y puedo aseguraros que pienso seguir a partir de ahora el trabajo de esta actriz.
Quizá Pou sea impecable (no lo dudo, lo es). Quizá Nathalie Poza tenga algunos defectos en cuanto a la declamación (hay quien lo opina, no es mi caso). Pero da exactamente igual. Al final, lo que yo espero de una obra de teatro, o de un actor o una actriz sobre el escenario, es que sea capaz de emocionarme. Y Nathalie Poza, con su papel de Kyra en A cielo abierto ha sido capaz de emocionarme y de ganarme para su causa. Ambos lo han hecho a su manera, en ese duelo interpretativo, mano a mano, que deja fascinado al espectador.
Por último, el papel de Edward (el hijo de Tom) es interpretado por Sergi Torrecilla. Sólo tiene dos momentos concretos en la obra y su actuación está bien, no tiene pega. No deja de ser tampoco un papel muy menor ya que el gran mano a mano lo desarrollan los dos actores protagonistas.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Lo siento, porque esta crónica llega tarde. La obra ya no está en el Teatro Español, ya que su última representación fue el pasado 7 de abril. Desconozco si van a hacer gira por algún otro lugar, pero si fuera así y tenéis oportunidad de verla, mi recomendación es que no la dejéis pasar porque para mí es una de las obras que más me han gustado de lo que llevo del 2013. De hecho, ahora mismo la situaría en el número 1 de mi Top 3.
Es curioso cómo vuela el tiempo cuando algo consigue encandilarte. Y A cielo abierto lo consiguió de principio a fin. No es una obra corta precisamente, ya que su duración total es de aproximadamente dos horas y media, con un descanso de unos quince minutos. Pues bien, se te hace corta. Te introduces de tal manera en el mundo de Kyra y Tom, en el pasado que los cercena, en la conversación bajo el intenso frío en una casa de un suburbio londinense, te metes de tal manera en la obra… que la vives intensamente y te encandila, de manera que cuando se acaba, se te hace corta.
Empaticé en seguida con el personaje de Kyra, entendí sus motivos para escapar de su vida anterior, así como comprendí perfectamente los motivos para vivir la vida que ahora mismo lleva, aunque Tom no la entienda. Ambos personajes tienen personalidades muy intensas y motivos para ser como son, pensar como piensan, comportarse como se comportan y defender su modo de vida y su manera de pensar con uñas y dientes. Un excelente duelo interpretativo a dos voces que no puede provocar en el espectador nada más que fascinación.
El Teatro Español no suele tener funciones muy baratas, sus obras cuestan alrededor de 22 ó 23 euros (aunque martes, miércoles y jueves tienen un descuento del 25% y yo suelo aprovecharlo). Pero casi siempre son obras de ésas que te impactan, con una calidad innegable y para mí, pensar en este teatro es pensar en teatro con mayúsculas. En este caso, me encantó la obra y más aún enmarcada por ese Teatro Español tan único, tan símbolo de la cultura de Madrid. La disfruté de principio a fin y me pareció una obra magnífica y de ésas que no debes perderte por nada del mundo.
No sé qué tiene el teatro inglés contemporáneo, pero me tiene ganada para su causa. Capitaneados por Harold Pinter, me suelen gustar mucho las obras de dramaturgos ingleses del siglo XX o XXI y en este caso, está claro que así ha sido.

Comentarios

Pedro ha dicho que…
Que sigas disfrutando con tu teatro
Espe ha dicho que…
Bueno, en ocasiones como esta casi que ni importa pagar las entradas tan caras...

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