EL COLOQUIO DE CIPIÓN Y BERGANZA

Hace un par de semanas tuve la magnífica oportunidad de volver al Teatro Pavón, para mí uno de mis teatros fetiche o especiales de Madrid. Se trata de un pequeño teatro ubicado al principio de la calle Embajadores, casi en la Plaza del Cascorro, en La Latina. Pero es un teatro fundamental dentro de la cartelera teatral madrileña, ya que en este teatro tiene su sede La Compañía Nacional de Teatro Clásico y sus montajes de los clásicos (Cervantes, Lope, Calderón etc.) a lo largo de cada temporada siempre merecen la pena.

Es cierto que no a todo el mundo le gusta el Teatro Clásico, sino que hay quien prefiere un teatro más comercial, más actual o como queráis llamarlo. Pero aunque la Compañía Nacional de Teatro Clásico obviamente trabaja con los clásicos, no siempre realizan montajes a la antigua usanza, sino que frecuentemente introducen en los mismos variaciones y herramientas que los actualizan y muchas veces nos sorprenden. Además, en determinadas ocasiones, no sólo es la Compañía Nacional de Teatro Clásico quien realiza un montaje en el escenario del Teatro Pavón, sino que otras compañías (como en este caso Els Joglars), partiendo de un texto clásico hacen una adaptación frecuentemente sui generis y que suele sorprender y encandilar al espectador.

Creo que ya os he hablado en otras opiniones (a lo largo de los años) de algunos montajes que he disfrutado en este lugar, tales como El alcalde de Zalamea o recientemente (en el pasado mes de diciembre) La vida es sueño. En esta ocasión fuimos a ver un montaje muy especial, a cargo de Els Joglars, que siempre realizan espectáculos diferentes, pero en este caso basándose en un texto clásico, El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes.

SI LOS PERROS HABLASEN, CUÁNTAS COSAS CONTARÍAN.

Ésta es una conjetura que yo me hago habitualmente, qué me diría mi Athos si pudiese hablar o, mejor dicho, si yo pudiese entenderlo, porque él, a su manera habla, otra cosa es que nosotros no entendemos sus ladridos. Pero los perros, como los mejores amigos del hombre que son, casi siempre presentes en nuestras vidas, al final terminan enterándose (eso sí, a su manera) de casi todo y podrían contarnos muchas cosas inimaginables.

Creo que esta reflexión (o similar), ya lo tuvo Cervantes en su época pues terminó creando una obra en la que daba a los perros la capacidad de expresarse y sorprender a los humanos con todo aquello que tenían que contarles. De hecho, plasmó esa idea en una de sus novelas ejemplares, El coloquio de los perros, cuya adaptación a cargo de Els Joglars yo fui a disfrutar hace un par de semanas.  

El título original de la obra cervantina es Novela y coloquio, qué pasó entre Cipión y Berganza, perros del Hospital de la Resurrección, que está en la ciudad de Valladolid, fuera de la puerta del Campo, a quien comúnmente llaman “Los perros de Mahúdes”, pero con semejante extensión de título, es normal que se acortase a El coloquio de los perros.

En El coloquio de los perros se desarrolla una conversación entre dos perros: Cipión y Berganza, que tienen la facultad de hablar y hacerse entender con los humanos, pero solamente durante las noches. Inicialmente, en la novela ejemplar de Cervantes, los dos perros hablaban entre sí. De hecho, Berganza era la que llevaba la voz cantante por así decirlo, quien le explicaba a Cipión todas sus aventuras hasta llegar al Hospital de la Resurrección en Valladolid.


En la adaptación teatral que yo he podido disfrutar en el Teatro Pavón, el texto cervantino se ve modificado y adaptado a los tiempos actuales. De hecho, son ambos canes quienes cuentan sus aventuras de manera conjunta, y quien escuchará su relato será el guardia de la perrera donde se encuentran. El relato de Cipión y Berganza incluye todos los principios de la novela picaresca de la época y les llevará a hacer un largo viaje por lejanas tierras, que desde su nacimiento en Sevilla, les conducirá por Córdoba, Granada y otros parajes hasta llegar a Valladolid. Durante esos años de viajes y aventuras les pasará prácticamente de todo: vivirán en palacios, malvivirán como perros de pastores y les ocurrirá prácticamente de todo. Ahora, ya en su vejez, lo único que quieren es descansar detrás de las rejas de la habitación y pasar allí, tranquilos, sus últimos días.


EL COLOQUIO DE LOS PERROS EN EL TEATRO PAVÓN.

Para no variar, llego tarde a la reseña de esta obra, pero es que fui a verla al final de su temporada en el Teatro Pavón de Madrid. De hecho, estuvo en cartel desde el 26 de marzo al 28 de abril y yo asistí a la representación del 18 de abril.

La compañía Nacional de Teatro Clásico, tal y como os comentaba, tiene su sede en el Teatro Pavón, donde suelen desarrollar seis o siete representaciones a lo largo del curso teatral (desde septiembre a junio aproximadamente).

El precio de las entradas es de 20 euros todos los días, a excepción de los jueves, que es lo que podríamos calificar como “día del espectador” cuyo precio es de 10 euros. Yo suelo acudir en jueves para aprovechar la oferta, porque si bien por 20 euros siempre merece la pena acudir a cualquiera de las representaciones de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, a 10 euros es ya todo un chollo que no debemos dejar pasar.

En esta ocasión, la adaptación corría a cargo del grupo catalán Els Joglars, por lo que no se trataba de una adaptación al uso del teatro clásico, pero sí sorprendente. Bajo la dirección de escena de Albert Boadella desarrollan una obra diferente y que sin duda encantó a todos los que pudimos disfrutar de ella.

ELS JOGLARS.


Creo que se hace indispensable hablar de la Compañía Els Joglars, encargados de la representación de El coloquio de los perros en el Teatro Pavón. Se trata de una compañía española de teatro independiente creada en Barcelona hace más de cincuenta años (en concreto se fundó en 1962). Sus fundadores fueron Albert Boadella, Carlota Soldevilla y Antón Font.

Els Joglars significa Los Juglares, comediantes de la Edad Media. Para esta compañía teatral, el teatro tiene una función social y política: hacer crítica social mediante herramientas como la ironía. Son especialmente críticos con las situaciones reales. En un contexto de crisis como la actual, digamos que tienen muchas cosas de las cuales poder hacer crítica. Y como os decía antes, se trata de una adaptación sui generis, adaptada a los tiempos actuales y con mucha cancha para la crítica. 

ELENCO DE LA OBRA.


Me gustaría hablaros pormenorizadamente del elenco de esta obra, especialmente de los dos actores principales, que interpretaban los papeles de Cipión y Berganza.

Ramón Fontseré da vida a Cipión y Pilar Saénz por su parte da vida a Berganza.

Ramón Fontseré lleva desde principios de los ochenta perteneciendo a Els Joglars. De hecho, actualmente es el director de la compañía, tras el traspaso de la batuta que le hizo Albert Boadella el año pasado. Sin embargo, en el caso de esta adaptación de El coloquio de los perrosla dirección teatral corría a cargo del propio Albert Boadella.

Pilar Sáenz, por su parte, se incorpora a la compañía Els Joglars a finales de los años ochenta, estando dentro de la compañía durante diez años. Regresará a Els Joglars en el año 2001, y desde entonces vuelve a ser una habitual en la mayoría de los montajes teatrales de esta compañía.

La interpretación de ambos, metiéndose en la piel de Cipión y Berganza respectivamente te deja sin palabras. Creo que la dificultad de interpretar a un perro sobre el escenario, un perro que además adquiere la facultad de hablar, tiene que ser importante. Personalmente, además, nunca había visto representada sobre las tablas esta obra, por la que no tenía una referencia anterior. Pero quedé prendada de la interpretación de Cipión y Berganza que desarrollaron sobre el escenario estos dos curtidos actores de Els Joglars.



El elenco lo completaban Xevi Vilá en el papel de Manolo, el humano que escuchará el relato completo de Cipión y Beganza; y Dolors Tuneu y Xavi Sais, que interpretarán varios personajes (del pasado y la historia de Cipión y Berganza) a lo largo de la obra.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.


Me gustó mucho este montaje teatral, de hecho me sorprendió porque se trata de una versión libre (muy libre) de la novela ejemplar de Cervantes, con un claro enfoque de denuncia social y de la situación actual. Pero está hecha con mucha elegancia y buen hacer y me pareció una oportunidad estupenda de ver teatro clásico pero con un enfoque diferente y sorprendente.

Desgraciadamente, ya no está en cartel, aunque no sé si harán gira por algunas ciudades españolas, algo que sí hacen a veces con otras obras de la propia Compañía Nacional de Teatro Clásico. Pero como en esta ocasión el montaje corre a cargo de Els Joglars, no sabría deciros…

Quienes me conocéis, sabéis de mi adoración por el teatro y como Els Joglars también creo que el teatro es una herramienta imprescindible, no sólo de la cultura (que también) sino de la crítica social y política. Y es que, en esta vida, muchas veces hay que ser un poco críticos y un poco mordaces, comenzando por la autocrítica y por la crítica a todo lo que nos rodea, para entender mejor al mundo, o por lo menos para sobrevivir mejor dentro de él.



Comentarios

Pedro ha dicho que…
Cuando oí el anuncio por la radio, no terminó de llamarme la atención. Vaya año más teatrero que llevas
Espe ha dicho que…
Pues nada, a ver si vuelven y hay ocasión...

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