PALMERAS EN LA NIEVE: ÁFRICA BAJO LA PIEL

Tenía claro que Palmeras en la nieve iba a ser incluida entre mis lecturas del 2013. Por ello, conseguí la edición digital en mi Kindle y sólo era cuestión de tiempo que le hiciese el hueco que se merecía. Es cierto que, teniendo poco tiempo para leer (como es mi caso, se hace cuesta arriba enfrentarte a un libro de más de setecientas páginas, pero en parte, lo bueno del Kindle es eso, que no notas el peso físico del volumen que en realidad estás leyendo.

Decidí que esta lectura debería estar saldada antes de finalizar mayo. El resultado fue mejor del esperado, me metí tanto en la historia, disfruté tantísimo de todo lo que nos cuenta Palmeras en la nieve, que terminé enganchándome hasta el final y robando minutos a cualquier otra cosa para seguir leyendo y leyendo... La acabé hace ya unos días, pero ha sido un libro que creo que me ha gustado y a la vez me ha marcado tanto, que he necesitado de unos cuantos días para poder reposarla mentalmente y poder ponerme a escribir sobre las palmeras de Fernando Poo que recogen el alma de todos aquellos españoles que a veces las plantaron y que sin duda siempre las amaron.


LA HISTORIA DE LOS RABALTUE EN LA ISLA DE FERNANDO POO.

Desgraciadamente, debo reconocer que, a través de la lectura de este libro, me he dado cuenta de que no conozco prácticamente nada sobre la historia de las colonias africanas, y en concreto sobre las últimas colonias y la isla de Fernando Poo, donde se desarrolla gran parte de la historia de esta novela. El actual Bioko y antiguo Fernando Poo era un total desconocido para mí, yo de últimas colonias sabía la pérdida de Cuba en 1898 y poquito más.


El caso es que a Fernando Poo emigraron en busca de una vida mejor muchos españoles a lo largo del siglo XX. Los integrantes de la familia Rabaltué, protagonistas de esta novela, representan a muchos de aquéllos que vivieron media vida en África y a la que esa isla se les metió en el alma. Ésta es la historia de Antón, el primero en ir a Fernando Poo en busca de una vida mejor; de su mujer Mariana; de sus tres hijos: Jacobo, Kilian y Catalina. Jacobo y Kilian también pasaron una parte de su vida en Fernando Poo, y como no podía ser de otra manera, también se enamoraron perdidamente de la isla, cada uno a su manera, y unos más que otros.

No sé ni cómo ni cuándo, y apenas sé nada del resto de África, pero llegará un día en que esta pequeña isla e apoderará de ti y desearás no abandonarla. (...) No conozco a nadie que se haya marchado sin derramar lágrimas de desconsuelo. (...) Habrían de pasar años para que todas y cada una de las palabras cobrasen vida con la intensidad de una maldición cumplida.

Ellos se pasarían muchos años haciendo largos viajes de Sampaka, la finca en la que trabajaron en Fernando Poo a Casa Rabaltué, su hogar en Pasolobino, una pequeña aldea pirenaica. Una mezcla de extremos: del calor tropical de la isla africana o las nieves casi perpetuas de los Pirineos. Y entre un lugar y otro hicieron sus vidas, hasta que se vieron obligados a abandonar Fernando Poo y tantas cosas en su camino.

Pero las historias de aquellos años seguirían presentes y se las transmitirían a sus hijas: Clarence, la hija de Jacobo; y Daniela, la hija de Kilian. Ellas nunca han visto con sus propios ojos las palmeras de Sampaka, pero las han visto tantas veces a través de las historias de Kilian y Jacobo que las imaginan perfectamente en su cabeza.




Un buen dia, Clarence recibirá una llamada de su pasado y su maldición, querrá conocer por sí misma los escenarios de Fernando Poo de los que tanto ha oído hablar durante toda su infancia a su padre y a su tío, pero especialmente a su tío Kilian. Y allí descubrirá el pasado oculto de su familia, todas las familias tienen secretos y a veces sacarlos a la luz puede resultar demasiado doloroso.


Te acercarás y la besarás por fin con la ternura cálida, densa y perezosa de un último beso. La mirarás a los ojos por un instante. 

Cerraréis los párpados y apretaréis los dientes para evitar el llanto. Os acariciaréis la mejilla suavemente. 

Abrirás la puerta y se cerrará tras de ti con un leve sonido que te parecerá el impacto de un disparo. 
Ella apoyará la cabeza en la puerta y entonces llorará amargamente. 

Tú saldrás a la noche y te fundirás con la tormenta, que en ningún momento querrá amainar.



Fernando Poo, la tierra de las palmeras, símbolos de aquel pasado que hoy Clarence va descubriendo poco a poco y que tanto cambiará el curso de la vida de su familia. Clarence no es consciente entonces de ello, pero tras aquel viaje, nada volverá a ser lo que era, o lo que Clarence había creído siempre que era.


¿Ves esas palmeras? (...) Los hombres de mi familia replantaron algunas de ellas. Eso me enorgullece y reconforta. 
Mi padre y mi tío envejecen y se doblan, pero las palmeras siguen aquí, bien rectas hacia el cielo. (...) 
Un día todos desaparecerán y no habrá quién le cuente a las siguientes generaciones historias de palmeras en la nieve.

Y ella misma se dará cuenta como África se te mete en el alma, en lo más profundo del corazón...




En ese momento sintió como el Bioko real y tangible y el Fernando Poo etéreo e imaginado comenzaban a fundirse en su corazón.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.



Me ha gustado mucho este libro, creo que es de sobresaliente, aunque podría haber sido de matrícula de honor.

Para ello hubiese bastado, entre otras cosas, con que su autora, Luz Gabás, hubiese condensado un poquito la historia. En mi opinión, le sobran páginas. Es un libro de más de setecientas páginas, y probablemente con unas quinientas páginas habría bastado, ya que la primera parte resulta demasiado larga y se hace pesada. Cierto que sobre la mitad del libro ya has picado el anzuelo y estás absolutamente fascinado por la historia, necesitas seguir y seguir leyendo para conocer todos los secretos de la familia Rabaltué.

Creo además, que este libro goza de dos puntos muy positivos: la historia y los personajes principales. Sin embargo, en cuanto se refiere a los personajes, también podría hacer algunas matizaciones. Personalmente, no habría hecho a los dos hermanos uno tan bueno y tan inmaculado (como suele decirse) y el otro mucho más malo y sobre todo mucho más ofuscado y cerrado sobre sí mismo, queriendo ocultar algunas cosas de su pasado, que le avergüenzan, hasta el punto de no querer enfrentarse a ellas. Nadie es tan bueno... ni tan malo.




Pero lo que echo de menos es una mayor prospección psicológica en algunos personajes fundamentales. Especialmente doloroso es el no conocer la verdadera personalidad de Bisila, que creo que es una piedra angular que la autora debería haber desarrollado mucho más. Pero también hay otros personajes como Sade o Daniela, que deberían haber sido más desarrollados y mejor explicados.

A pesar de todo ello, Palmeras en la nieve resulta una lectura maravillosa. Una de esas lecturas que evocarás en la memoria literaria, de la que se te olvidarán los detalles, pero que recordarás con un excelente sabor de boca durante años. Esa pasión por África que destilan sus páginas me hace recordar y evocar a la vez otra gran historia, Memorias de África, absolutamente inolvidable.
Te metes tanto en la historia y en el amor que profesan los hombres de Casa Rabaltué a la isla de Fernando Poo, que te entran ganas de cogerte un avión y ver con tus propios ojos las palmeras de las que habla la historia de este libro, esas palmeras que juntaron dos mundos: de Fernando Poo a Pasolobino, de Sampaka a Casa Rabaltué.


Parecen columnas que sostienen al mundo, coronadas por penachos de guerrero. Las palmeras, Kilian, estuvieron aquí antes que nosotros y aquí seguirán cuando nos hayamos ido. 

Son nuestro símbolo de la resurrección y de la victoria sobre el tiempo. Pase lo que pase.

Y esa casa familiar sin la que muchos de los protagonistas de esta historia no serían los mismos. Me gustó especialmente esa última reflexión que hace Clarence sobre esa casa que ha vivido tanto y que ha escuchado tanto, en la que crecieron los Rabaltué y que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos, casi sin saber ni cómo.




Para ella siempre sería la historia de unas personas cuya gran hazaña habría sido la de cambiar la inamovible y rígida narración de las incorpóreas páginas del libro de una centenaria casa de piedra , que ahora se enfrentaba a su futuro con la misma expectante y temblorosa determinación de una frágil mariposa.

Pero esta historia, además de todo ello, es una historia de amor. Pero una historia de amor de las de verdad, de las que acaban mal, de las imposibles... Cuánto me recuerda toda ella a una canción de Sabina.

Pronto acudirá a tu lado. Volveréis a estar juntos en un lugar sin tiempo, sin prisas, sin prohibiciones, lejos de la furia y cerca de la paz, donde sólo beberéis agua de lluvia. 
Y ahora que ya has renacido en brazos de los baribó, por fin podrás comprender lo que Bisila siempre quiso que supieras: Que las huellas de las personas que caminaron juntas nunca nunca se borran.


Una novela absolutamente apasionante que será capaz de llegar a lo más profundo de tu corazón.


Este libro sin duda merece muchísimo la pena. Puedes acceder a él en edición en papel o digital aquí

Y si te gustó esta historia, no puedes perderte la película




Comentarios

Fue una de mis mejores lecturas del año pasado. Un beso.
Laura ha dicho que…
La tengo pendiente desde hace tiempo y la verdad es que me apetece un montón leerla.
Gracias por la reseña.
Besos
Sin ser perfecta, es una novela muy recomendable.
Leira ha dicho que…
Ya te dije en ciao que me encantó. Fue uno de mis libros preferidos del año pasado.
Espe ha dicho que…
Le tengo que hacer un hueco sí o sí.
Margari ha dicho que…
Tengo ganas de leerlo. Y por lo que cuentas, mucho que voy a aprender también con su lectura. A ver si logro hacerle hueco pronto.
Besotes!!!

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