CAMBIOS VITALES

Dicen que Dios aprieta pero que no ahoga... 
No lo sé, francamente, mi conocimiento del susodicho es muy limitado y, personalmente, no tengo intención de conocerlo mejor. 

En los últimos tiempos (largos tiempos si nos ponemos a contarlos), estaba un poco harta de casi todo y necesitaba un cambio. Me refiero a nivel profesional, quienes me conocéis un poquito mejor, quizá en algún momento os haya contado algunas vicisitudes de mi vida laboral. Resumiendo rápidamente: que un buen día decidí que si iba a tener una hija era para verla crecer, y eso me hizo que mis posibilidades profesionales prácticamente se evaporasen. En dos sentidos: en el interno de la empresa donde llevo trabajando más de cuatro años (seamos sinceros, por mucha conciliación de la que hablen, ese concepto en España es aún una quimera) y en el externo, referido a otras empresas (si te cambias de empresa, lo de trabajar 7 horas al día es algo que no suelen admitirte, volvemos a la misma quimera conciliadora de antes). Podría añadir algunas otras cuestiones, pero creo que con estas dos, ya vamos servidos. 

El caso es que estaba aburrida de lo que hacía y lo peor de todo era que no me veía cinco años más allí sentada haciendo lo mismo. No tenía un mal trabajo, pero ya había hecho casi todo lo que ese trabajo podía tener de recorrido. Y, personalmente, me aportaba más pensar en qué publicaría en el blog (una de mis grandes válvulas de escape) que en la reunión que tenía al día siguiente. 

Sin embargo, en la balanza, mi hija seguía pesando más. Y por supuesto sigue haciéndolo. Mi hija se merece mis horas, mis tardes, mi tiempo. No estoy dispuesta a volver a trabajar de 9 de la mañana a 7 de la tarde y llegar a casa a la hora de su baño, quiero verla crecer porque para eso la he tenido. Pero esa decisión, en el mercado laboral español, cuesta un sacrificio profesional. Y si me lo preguntáis, personalmente, creo que esto va a seguir siendo así o gracias a las legislaciones de los actuales ocupantes de Moncloa, va a ir a peor. 

El caso es que un buen día, en medio de la rutina y el hastío, vinieron los Reyes Majos a verme, aunque estuviésemos en mayo. Si es que a este paso, voy a dejar de ser republicana para convertirme a la fé de sus Majestades. No, ahora en serio. La súper jefa de mi empresa (que en otros tiempos fue mi jefa, cómo la he echado de menos y cómo sigo echándola de menos) me llamó y me dijo que me iban a dar el puesto que llevaba meses pidiendo. No me digáis que eso no es un regalo de Reyes Majos en condiciones, y lo demás es cuento. Ese puesto lo tenía un chico, que decidió irse a la competencia y a mí me abrió las puertas del paraíso. Desde diez minutos después de que me dijeran eso, el puesto ya era oficialmente mío. 

Se trata de un puesto de Responsable de Comunicación. No es un ascenso, se trata de un movimiento horizontal, no conlleva aumento de sueldo ni probablemente más responsabilidades. Pero sí conlleva una nueva y necesaria ilusión. Comunicación... sí, a mí, que no callo ni debajo del agua. No tengo que decir más, creo que todos sabéis como soy (si no, os lo podéis imaginar fácilmente). 

No ha habido período de transición. Está siendo especialmente duro porque llevo cuatro semanas combinando ambos puestos. Estoy poniendo toda la carne en el asador, trabajando más horas, intentando ir soltando mis clientes del puesto anterior e ir aprendiendo qué hacer en mi nuevo puesto. Me faltan horas, creo que se nota en todos los aspectos de mi vida (incluido el blog), pero merece la pena. 

Volver a sentir ilusión al ir a trabajar, aunque te cueste morir derrengada cada noche, merece la pena!

Y ahora que ha pasado un tiempecito, quería compartirlo con todos vosotros, los que estáis ahí al otro lado de la pantalla y que formáis una parte muy importante de mi vida. Sin vosotros, este blog en el que vuelco mi alma, sencillamente no podría existir.

Gracias!!!

Comentarios

Teresa ha dicho que…
Enhorabuena!!! Me alegro mucho por ti. Un beso.
Enhorabuena. Aunque ahora pueda resultar duro, al final el cambio merecerá la pena.
chiquinina ha dicho que…
Vaya, que gran noticia!!!! Yo también pasé por una época en la que ir al trabajo me suponía un llanto diario...estaba desanimada y tenía poco interés en nada....hasta que corté por lo sano...y me fuí... lo malo es que lo hice en plena "crisis"...y llevo en mi casa casi tres años ayssss...pero no me arrepiento, porque estoy segura que ese trabajo hubiera llevado a una depresión.
Seguro que lo haces muy bien y que en nada de tiempo te adaptas a tu nuevo puesto Eva. Enhorabuena otra vez!!!!
Besos
ITACA ha dicho que…
Muchas gracias Teresa ;)
ITACA ha dicho que…
Por supuesto que merece la pena, Pedro. Estoy cansada pero contentísima ;) muchas gracias por ti apoyo constante.
ITACA ha dicho que…
Muchísimas gracias Chiquinina! La verdad es que creo que han venido los Reyes Majos. Yo no hubiese sido capaz de ser tan valiente como tú y habría aguantado. Un abrazo ;)
Esther Carrero ha dicho que…
Mucha suerte en esta nueva etapa, felicidades y a disfrutar una vez que pase el cansancio que implica todo cambio. Un beso.

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