EL AMOR HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS. AMOUR, DE MICHAEL HANEKE.


Hay películas duras y bellas, y sin duda Amor, de Michael Haneke, es capaz de reunir ambas características.
Esta película se estrenó el año pasado, sin embargo yo fui a verla a los cines Renoir, en Madrid, hace unas semanas. Estos cines disponen de una promoción muy especial: te dan la posibilidad de ver películas que se estrenaron hace unos meses a un precio al que no puede decirse que no: 4 euros. 
Amour, de Michael Haneke, fue la ganadora al Óscar a la Mejor Película extranjera en la pasada edición de los premios cinematográficos norteamericanos. Anteriormente, ya había logrado otro gran galardón, la Palma de Oro en el Festival de Cannes del 2012. Además, estuvo nominada a otras cuatro categorías de los premios Óscar, entre ellos la mejor interpretación femenina a cargo de Emmanuelle Riva, como Anne, un papel enternecedor, difícil y absolutamente conmovedor.

DOS ANCIANOS EN PARÍS.

La primera imagen de la película ya resulta impactante. Los bomberos entran en un piso parisino, donde encuentran el cadáver de una mujer anciana sobre una cama, rodeada de flores y con un vestido negro.
Georges y Anne son un matrimonio de ancianos que viven en París. Durante años fueron profesores de piano pero actualmente están retirados y llevan una vida tranquila en un piso de la ciudad de la luz. Tienen una hija única, Eva, también música pero que vive fuera de Francia y a la que ven poco.
La vida de los dos ancianos transcurre sin incidencias, una concatenación de rutina entre dos personas que llevan casi toda la vida juntas y que han logrado que ese amor que se tienen se adapte a la vida que actualmente llevan.
Todo parece ir razonablemente bien hasta que un día, mientras desayunan, Anne se queda mirando al infinito y no contesta ni responde a ningún estímulo. Su marido se levanta para llamar a un médico pero de pronto ella vuelve en sí sin recordar nada de lo que ha pasado anteriormente. Desgraciadamente, ése es el primer aviso de una larga enfermedad que hará que la vida de Anne y Georges cambie para siempre.

Anne se someterá a una operación pero no saldrá bien, sufrirá una hemiplejia que le inmovilizará el lado derecho del cuerpo y su vida, así como la de su esposo Georges, cambiará para siempre. Anne deberá acostumbrarse a no salir de casa, a que la tengan que ayudar para cualquier cosa que haga en su vida, a no dejarse morir… y Georges se hará cargo de todo, cuidará de su esposa día a día, sin perder la paciencia, con resignación a lo que queda por llegar y sobre todo demostrando minuto a minuto ese amor infinito que siempre les ha unido.

UNA HISTORIA MUY DURA Y UNA PELÍCULA NO APTA PARA CUALQUIERA.

Puedo deciros que me gustó esta película, pero sé que no es para cualquiera. Personalmente, además la he visto en versión original subtitulada, lo que aún hace que sea más densa y que debas prestar mayor atención.
La historia en sí es durísima. Te hace pensar sobre la miseria del final de nuestras vidas, cómo de repente un día todo cambia para siempre y debes enfrentarte a no poder hacer una vida normal, a sufrir una enfermedad lenta que hace que todo sea infinitamente difícil, no sólo para ti, sino para los que nos rodean y nos quieren. Y en determinados estados, la vida se hace insoportable.
Además, Michael Haneke tiene una visión de director muy sui generis. Esos planos suspendidos, donde pasa un segundo, otro, otro y el tiempo se detiene sin que ocurra nada… hacen que la película aún sea más triste, que la historia aún produzca una congoja más honda. El hecho de que dure más de dos horas también influye.
Aún así, y a pesar de ser una historia extremadamente dura, es una de esas películas que te llegan al fondo del corazón. Una de esas películas que te hacen replantearte preguntas, algunas tristes, otras no tanto. Y que te hace apreciar la bondad humana, el amor infinito que alguien como Georges es capaz de tener con su mujer, con la que lleva viviendo toda una vida y a la que debe velar hasta que se apague, por difícil que pueda resultar.

INTERPRETACIONES.

Aunque existen más actores y actrices en esta película, los papeles principales son tres: Anne, Georges y su hija Eva. Más aún, los dos protagonistas son claramente el matrimonio de ancianos.
Jean Louis Trintignant da vida a Georges, un anciano que ve cómo la sencilla vida que lleva con su mujer se rompe en pedazos una mañana. Anne ya no volverá a ser nunca la misma y él tendrá que renunciar a su propia vida, a ser él mismo, para estar siempre pendiente de ella. Nunca pierde la compostura, nunca desfallece, siempre está al lado de su esposa en una actitud abnegada y digna de admiración.
Este actor tiene cara de hombre bueno y en este papel hace que sientas un cariño muy profundo por Georges, a quien en el fondo no puedes dejar de compadecer por lo que sufre en silencio, por lo cruel que puede resultar esto a lo que llamamos vida.
Emmanuelle Riva interpreta a Anne, una mujer anciana que posee una gran vitalidad y que ve cómo un día, sin previo aviso, su mundo se desmorona y no puede entenderlo. Atravesará por una enfermedad devastadora que acabará con ella y con su vida, pero en el trancurso, mientras aún mantiene la razón, no quiere seguir viviendo. Por lo que ella está pasando ya no puede ser calificado como vida.
No me extraña que esta actriz fuese nominada al Óscar por este papel, ya que a sus ochenta y cinco años, un papel como éste, tan profundo, tan duro, tan desgarrador, resulta infinitamente impactante, difícil y digno de aplauso.
Por último, Isabelle Huppert es Eva, la hija de Georges y Anne. Eva vive fuera de París y vive de lejos la enfermedad de su madre y la abnegación de su padre. Cuando les visita, no puede evitar rebelarse contra el terrible destino, llorar, no entender la tranquilidad de su padre, no querer aceptar lo inevitable.

LA MÚSICA COMO FORMA DE VIDA.

La música, la banda sonora, es algo sumamente importante en una película, pero más aún cuando los principales personajes son músicos y elementos como el piano están presentes casi en cualquier momento.
La banda sonora de esta película está compuesta por música clásica. Grandes compositores como Beethoven, Schubert o Bach tienen a través de sus composiciones musicales, mucho que decir en esta historia.
Esa música que a veces nos calma y que otras veces no soportamos, pues es portadora de recuerdos que nos pueden hacer demasiado daño, especialmente cuando las heridas están tan abiertas.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Tengo claro que esta película no es para cualquiera, incluso para gente como yo, a quien nos gusta este tipo de cine, este tipo de historias tristes, se nos puede hacer cuesta arriba. Muchas veces resulta lenta, siempre resulta muy dura y en general sales del cine noqueada emocionalmente por lo que has visto.
Pero las historias duras también son infinitamente bellas, y entre la terrible dureza de la enfermedad, la ancianidad, la tragedia de no valerse por uno mismo y que tu vida y la de los demás cambien para siempre, aparecen flores en medio del cemento de lo horrible: el amor intenso, fiel y abnegado de Georges hacia su mujer.
En la vida, por difícil que ésta sea, aún el amor es posible.
Me alegro mucho de que el azar haya cruzado esta película en mi camino. Ha sido casualidad, no tenía ningún interés específico en verla, pero me gustó la historia y aproveché la oportunidad de poder hacerlo. Y sé que es una historia de amor, bella y terriblemente triste a la vez, que no olvidaré fácilmente.

Comentarios

Margari ha dicho que…
Tengo ganas de ver esta película. Pero tengo que buscarle el momento adecuado, que no he tenido ánimos para enfrentarme a ella en los últimos meses, que sé que voy a salir tocada. Pero tengo que verla.
Besotes!!!

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