EL TRABAJO NO ES LO IMPORTANTE EN LA VIDA. DEDÍCATE A VIVIR DE VERDAD.

Estoy escribiendo este post en domingo, pero lo publicaré el lunes, por lo que es muy probable que lo leas en esa fecha. Es importante que sea en lunes porque el lunes es ese día en que todos solemos tener un poco más de mal humor, vemos muy cuesta arriba la semana (aunque ésta sea más corta y para muchos el viernes al ser festivo no trabajamos) y cualquier cosilla nos "toca más las narices" que en otros días. 

Quien más y quien menos tenemos nuestros problemas, de muchos tipos. Pero laboralmente, cada vez hay más problemas o nos sentimos peor. Hay quien no le gusta su trabajo, quien no tiene trabajo, quien tiene un jefe toca-pelotas o quien tiene un compañero metomeentodo mala persona dando por saco; si no, hay quien no está de acuerdo con su horario, o su sueldo es bajo o cualquier otra circunstancias más. 

Desde hace mucho tiempo le doy muchas vueltas, demasiadas, al trabajo. Al fin y al cabo, nos pasamos una parte importante de nuestra vida allí y en demasiadas ocasiones nos pesa más de lo que debería. Lo que nos pasa o nos deja de pasar en el trabajo nos suele afectar demasiado y casi siempre terminamos llevándolo a nuestra vida personal y dejando que nos afecte más de lo que debe. 

Cuando nació Henar me di cuenta de las cosas verdaderamente importantes en la vida, y aunque suene raro, el trabajo no es una de ellas. El trabajo te tiene que dar de comer, te permite pagar las facturas, lo necesitamos para llegar a final de mes... y además es mucho mejor trabajar en algo que nos guste que en algo que no nos guste en absoluto. Pero el trabajo es sólo trabajo y la vida no es trabajo

Actualmente, llevo casi cinco años trabajando en la misma empresa, aunque he pasado por puestos y momentos muy diferentes. Ahora me gusta mi trabajo, tengo un jefe estupendo aunque también alguna compañera que le gusta meter la nariz y criticar lo que hacen los demás pero tiene poca capacidad de autocrítica. En principio, probablemente me mantenga en este trabajo si las cosas siguen igual durante algunos años más. Por lo menos mientras pueda tener reducción de jornada y pasar mis tardes con Henar. Ese tiempo con Henar merece la pena por encima de todo, a pesar de estar estancada profesionalmente, de ganar menos que hace cinco años, de que mis sueños laborales hace tiempo que se disiparon. Pero no me arrepiento en absoluto, mi hija es lo que más quiero y por lo que mi vida tiene sentido

Sin embargo, a veces le damos más valor al trabajo y los problemas que nos da que la verdadera importancia que en realidad tiene. 

Mañana (en realidad cuando lo leas ya será hoy), lunes, me toca volver al trabajo. Volver a ver a alguien a quien no quiero ver, tragar con cosas de las que estoy harta. Pero nada de eso merece la pena y recordaré intensamente estos pensamientos. 

El viernes por la tarde estuve en un tanatorio. La hermana de mi amiga Silvia se murió de repente; con 38 años y sin ningún aviso anterior sufrió un derrame cerebral el martes, la operaron, resistió dos días, pero finalmente falleció el jueves por la noche. 38 años y toda la vida por delante... sin previo aviso, ¡zas! Y la vida sigue. 

Seguro que ella también tenía sueños, y proyectos, y problemas, y frustraciones... Pero ya nada de todo eso importa. 

Recuerdo un episodio de Castle, uno de aquéllos en los que Kate deshojaba la margarita con Castle; un pequeño diálogo entre Kate y la forense (la que salió con Expósito, lo siento, no recuerdo su nombre ni tengo ganas de buscarlo, pero seguro que sabéis a quién me refiero). La forense le decía a Kate que si quería a Castle debía intentarlo ya; le hablaba de que ella llevaba diez años acompañando los cadáveres de personas que tenían sueños, planes, proyectos... que nunca habían hecho porque pensaban que tenían tiempo suficiente. Pero su tiempo se acabó antes de lo que debiera y todos esos planes se quedaron sin llevarse a cabo

Siento mucho la pérdida de la hermana de Silvia, lo mal que lo van a pasar su hermana y su madre. Y también todas las cosas que ella quiso hacer y no pudo. 

Por eso, cuando un lunes algún compañero te toque las narices, tu jefe se haya venido a la oficina sin tomarse unos buenos cereales o cualquier otro tipo de problema te toque la moral, debes recordar que la vida es lo verdaderamente importante y que todas esas tonterías no deben quitarte el sueño. ¡Hazles una pedorreta y vive!. 

Comentarios

Leira ha dicho que…
Yo que trabajé en infinidad de cosas, ahora al fin encontré un trabajo estable y cómodo (no me mato y encima gano más). Siento mucho lo de esa chica, tiene mi edad y bueno... sólo de pensar que así de repente te puede dar un yuyu y no contarlo... Hay que vivir el presente. Besos!
Esther Carrero ha dicho que…
Uf, lamento lo de la hermana de tu amiga, pero tu reflexión es muy acertada, y eso que llevo casi todo el día de hoy dedicada al trabajo, en él y en casa, menos mal que al menos me tomé un respiro para escaparme a pilates y para escribirte. Debemos trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Yo tengo un compañero muy tocapelotas y muy crítico con el trabajo de otros, que no con el suyo propio, pensaré en este post cada vez que lo vea. Un beso y feliz semana.
Margari ha dicho que…
Disfrutar de la vida... Parece difícil y más en los tiempos que corren. Y más en la situación de muchos. Pero sí es cierto que muchos que pueden disfrutarla, no saben hacerlo. Y los días pasan y la vida se va... Y se olvidan de vivirla... Siento mucho lo de la hermana de tu amiga. Qué injusta es la vida!
Besotes!!!
matiba ha dicho que…
Tienes toda, toda la razón, tenemos que centrarnos en lo que verdaderamente importa en la vida, yo tuve clarísimo que quería reducción de jornada para estar con mi hijo. En mi caso el ambiente laboral es horrible y algunos días lo paso realmente mal, menos mal que tengo a mi marido y a mi hijo que son mi vida y a personas con las que siempre puedo contar, aunque a veces sean amigos virtuales, como tú. Besotes!!!
Para mi los lunes, pese a todo no son malos días. A fin de cuentas, sigo viviendo y con trabajo.
Espe ha dicho que…
Cuánta razón tienes, que hay que vivir la vida de verdad y dejarse de darle vueltas a si un jefe es imbécil o un compañero un pedorro. Me ha dejado un poco chafada lo de la hermana de tu amiga, pero desde luego tu reflexión es de lo más acertada.

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