EL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS...

Hace ya unos meses, durante el verano, un buen día vi un programa en la televisión (creo que fue el Telediario, pero no estoy del todo segura) vi una entrevista al director y parte del elenco de Los hijos de Kennedy. Se trataba de una obra de teatro que se iba a representar en el Teatro Alcázar (rebautizado actualmente como Teatro Cofidis) de Madrid.
Dirigida por el grandísimo José María Pou (excelente actor y excelente director) y con cinco actores sobre el escenario entre los que se encuentran algunas de las actrices de cuarenta años más reconocidas de nuestro país, principalmente Emma Suárez, Maribel Verdú y Ariadna Gil.
No es la primera vez que el nombre de Pou se liga a esta obra, ya que hace más de treinta y cinco años, cuando se estrenó en Madrid esta obra de Robert Patrick, compartió escenario con María Luisa Merlo y Gema Cuervo. Ahora, tantos años después, puede imprimir a esta obra su particular visión bajo esta adaptación que podemos disfrutar actualmente en Madrid.
Sea como fuere, Jose María Pou es el encargado de volver a poner sobre las tablas esta obra, con motivo del 50 aniversario de la muerte de JFK.
Parece mentira que hayan pasado cincuenta años desde el asesinato de Kennedy. Aquellas imágenes en Dallas, tiroteado mientras iba a bordo de un descapotable y de Jackie agachándose sobre el cuerpo de su ya difunto marido parecen tan actuales... pero ha pasado medio siglo. Medio siglo y varias generaciones después han pasado, pero la generación de los hijos de Kennedy quedaría "tocada" para siempre y casi ninguno de sus integrantes (o no al menos los personajes que intervienen en esta adaptación teatral) sería capaz de restablecerse y seguir adelante.

LOS HIJOS DE KENNEDY: SINOPSIS.

EE.UU, década de los 70. Han pasado algunos años de la muerte del Presidente Kennedy pero nadie ha podido olvidar aquellos hechos. Supongo que hay momentos históricos que no pasan del todo, que no podemos olvidar. Cada uno de nosotros seguro que recuerda perfectamente qué estaba haciendo el 11 de septiembre de 2001, cuando se enteró de la caída de las Torres Gemelas.
En la década de los 70, en EE.UU. las heridas aún están abiertas, nadie había podido olvidar tampoco qué estaba haciendo cuando se enteró de la muerte de JFK. Y a día de hoy, por más que hayan pasado cincuenta años, los que aún siguen vivos, tampoco han podido olvidarlo.
Los hijos de Kennedy muestra historias de aquella generación: aquellos hombres y mujeres rotos por la propia Historia, frustrados, desvencijados, ultrajados...
Todos siguen viviendo pero sin haber pasado página. Aquella generación creyó en un sueño que estalló en mil pedazos: Martin Luther King, el papel de la mujer, las canciones de Bob Dylan, la muerte de Marilyn, el movimiento gay, el mayo de París, la guerra de Vietnam, los anticonceptivos, la muerte del propio Kennedy... demasiados frentes abiertos, demasiadas heridas y demasiadas losas.


CINCO ACTORES, CINCO PERSONAJES, CINCO HISTORIAS.

Estamos en un pub neoyorkino donde cinco personas, pertenecientes a esa generación truncada, saldrán a escena en cinco monólogos para contarnos su triste historia. Cada uno tiene una historia diferente a los demás, pero todos son hijos de esa generación maldita.
Creo que resulta fundamental un análisis más pormenorizado de cada uno de los personajes sobre el escenario y sobre todo de las interpretaciones:

1. Wanda versus Emma Suárez.

La primera que se presenta ante nosotros es Wanda, secretaria de profesión e interpretada por la maravillosa Emma Suárez. En mi opinión, no es la mejor del grupo pero como siempre, esta actriz nunca defrauda. De hecho, me ha gustado mucho esta interpretación suya porque se pone en el alma y la piel de un personaje que se separa de las interpretaciones de esta actriz a las que yo haya podido asistir. Es una actriz a la que he seguido en cine e incluso en alguna serie de televisión que hizo hace años. Pero además, en el último año y medio he tenido la oportunidad de verla tres veces sobre las tablas de un escenario.
Wanda pertenece a la clase media neoyorkina y para ella, la muerte de JFK fue el mayor shock de su vida. Wanda creía que la pareja que formaban John y Jackie era perfecta y se convirtieron en sus ídolos.

2. Rona versus Ariadna Gil.

Rona es una hippy defensora del eterno lema Haz el amor y no la guerra interpretada por Ariadna Gil. Esta actriz, lo digo sin más, no es santo de mi devoción. Cada vez me gusta menos, la vi hace un año y medio en la sala pequeña del Español destrozando una obra del maravilloso Harold Pinter y aún no la he perdonado. Sin embargo, en Los hijos de Kennedysin destacar especialmente, digamos que tampoco puede decirse de ella que esté mal. Me ha gustado mucho más que en la mayoría de sus papeles, que ya es bastante.
Rona se da cuenta de que sus ideales, sus sueños, sus ídolos y las ideas por las que luchaba se han ido cayendo y rompiendo en trocitos.

3. Mark versus Álex García.

Seguro que recordáis las canciones de Bob Dylan sobre la Guerra del Vietnam. Han ocurrido muchas cosas en los últimos cincuenta años en EE.UU. pero probablemente la herida más dura fue la que dejó la guerra de Vietnam. Mark es uno de esos soldados de Vietnam que quedaron tocados para siempre. Después de haber luchado en aquella guerra horrible, al volver a la civilización, no es capaz de adaptarse.
A Álex García prácticamente no lo conozco. Es el más joven de todo el elenco y también el que más flojea y menos encaja.

4. Sparger versus Fernando Cayo.

Sparger es un actor homosexual con el sueño de Broadway en la sangre. Sin embargo, su orientación sexual le hizo no encajar en ningún lugar y su carrera profesional ha ido de mal en peor.
A Sparger le pone cara Fernando Cayo, un actor al que conozco de televisión por series como La Señora o La República y que siempre me ha gustado, pero que en este caso es la gran estrella de la función. Tiene varios solos absolutamente maravillosos y actuaciones que te dejan sin palabras, con una vena de showman absoluto que deja al espectador casi bocabierto. Chapó por él.

5. Carla versus Maribel Verdú.

Por último, hablemos de Maribel Verdú, quien da vida a Carla, una actriz de baja estofa que ve en la difunta Marilyn Monroe el espejo en el que mirarse. La idolatra, la imita y logra parecerse mucho a ella. Pero al igual que la Monroe, no es capaz de salir del agujero vital en la que se encuentra metida.
Maribel Verdú está muy bien en el papel de Carla, aunque no pierde su propio temperamento y es fácil descubrir en Carla muchos rasgos de la propia personalidad de Maribel Verdú.
Personalmente, entre todo el elenco, me quedo con Emma Suárez (divina en este cambio de registro, tan diferente al resto de papeles a los que nos tiene acostumbrados), pero sobre todo con Fernando Cayo, la gran estrella de la función, quien en mi opinión está absolutamente fantástico y quien es capaz de seducir al público y en algunas de sus intervenciones dejarnos literalmente sin palabras.

LA EXPERIENCIA DE ITACA TEATRERA.

Tenía muchas ganas de ver esta obra y no me ha defraudado en absoluto, aunque más que una obra de teatro se trata de cinco monólogos, cada uno en boca de los cinco actores y actrices sobre el escenario, ya que, aunque comparten escenario, no se relacionan entre sí. Todos están en aquel bar pero cada uno desde su propio lugar, contando al mundo sus problemas y su propia historia.
Todos forman parte de esa generación maldita, una generación hecha de sueños rotos y mártires caídos (Luther King, Marilyn Monroe, El Che Guevara o incluso el propio John Kennedy). Pero cada uno de ellos arrastra su propia condena, sus propias losas, sus propios sueños rotos.
Todos los actores y actrices, tal y como os he comentado, están muy correctos en su papel (con algunos altibajos que ya os he comentado igualmente), aunque especialmente destacan entre ellos lafantástica Emma Suárez y un Fernando Cayo que roza el cielo con su interpretación. Pero por detrás de todo ello, se ve y se intuye el buen hacer de José María Pou, que una vez más brilla con luz propia, en este caso como director.
Los hijos de Kennedy es una obra que no debes perderte. Se está representando actualmente en el Teatro Alcázar de Madrid y, por lo que he podido ver, aún estarán en cartel por lo menos hasta entrado el mes de enero. Les está yendo muy bien, por lo que los descuentos son casi inexistentes. No son baratas las entradas (20 euros cada una costaron las nuestras) y lo más barato que encontraréis probablemente sean los 21 euros que ofrece atrápalo (al menos yo no he encontrado mucho más).
Es una oportunidad magnífica para ver sobre las tablas a actores y actrices imprescindibles de la generación actual de actores españoles que han alcanzado la madurez interpretativa. Si tenéis la oportunidad de ir a verla, no la desaprovechéis.

Comentarios

Grandes actores, pero no termina de llamarme la atención
abbie gold ha dicho que…
me pasa lo mismo que a pedro!!
estoy de sorteo en el blog!!!
te invito a pasarte
Silvia Silvituss ha dicho que…
POU es un todoterreno increible. También es escritor. Sus artículos de actualidad en El Periódico de Catalunya, el último el pasado sábado diciendo que facilitamos el trabajo a quieres nos quieren espiar rellenando nosotros mismos formularios en internet. Es genial.

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