INVITACIONES PARA EL CUMPLE DE HENAR: UN BÚHO MUY ESPECIAL

El mes que viene Henar cumple dos añitos (hay que ver cómo pasa el tiempo). Y como requiere la ocasión, vamos a hacerle una pequeña fiesta en casa con carácter familiar. No quiero que sea nada despampanante ni mucho menos, pero me gustaría que tuviese pequeños detalles hechos a mano y con mucho mimo (ya sabéis que me gusta perder el tiempo con cosillas de aquí y allá). 

Una de las cosas que había pensado fue hacer unas invitaciones para el evento y enviarlas a los invitados. Como van por grupos familiares, no necesitamos muchas invitaciones, con cuatro o cinco eran más que suficientes. Además, aprovechando una oferta de internet el verano pasado compré muchas tarjetas de cartulina lisas que si las customizábamos un poquito, seguro que quedaban monas. 

Se trataba de hacer algo sencillo, una manualidad en la que pudiese participar la niña. Y rebuscando por el maravilloso mundo de internet, me encontré con esta manualidad para niños que recomendaba en su día mi amiga Walewska, en su blog Mamis y Bebés


A priori, parecía sencillo de hacer y el toque de las manos de Henar quedaría muy chulo. Sin embargo, como casi todas las cosas que yo hago, al final no terminan como lo había pensado al principio. Y sí, invitaciones para la fiesta de Henar las hicimos el pasado fin de semana; y sí, también utilizamos la idea del búho inicial, pero como podréis ver, el resultado final fue un poquito diferente... Cosas del directo, ya se sabe. 

Disponía de unas tarjetas moradas cuadradas que parecía que podían encajar muy bien con lo que necesitábamos. Así que con muchas ganas me puse manos a la obra. Unas cuantas tarjetas moradas, unos cuantos folios blancos, algún trozo de cartulina que tenía por casa, papel, tijeras, pegamento en barra y un poquito de maña. Y allá vamos!

Empezamos cortando un cuadrado blanco un poco más pequeño que el tamaño de la tarjeta, de manera que quede como fondo de la imagen principal y la tarjeta morada parezca una especie de marco a su alrededor. Como los folios que estaba utilizando eran algo transparentes (reciclajes de otra vida), decidí en lugar de pegar un cuadrado blanco, pegar dos: uno sobre otro.


Luego, simplemente debíamos escoger las cartulinas y hacer la forma del búho, los ojos, el pico y las patas, todo bastante sencillo. Como tengo cartulina por casa, no me molesté en ir a comprar previamente ningún color, sino que sencillamente elegí entre lo que había disponible. Tuve en consideración también las témperas de las que disponía para hacer las alas con la silueta de las manos de Henar. A este respecto, únicamente tenía tres colores: amarillo, verde y negro, por lo que fueron ellos los que determinaron la elección de las cartulinas para el resto del búho. 

Hice el búho de dos colores, uno morado con pico y patas naranjas (siguiendo la imagen que os he puesto al principio y me sirvió de inspiración) y otro, que me gustó mucho más, azul y con pico y patas amarillas. Teniendo en cuenta que probablemente las alas fuesen a ir en amarillo o en verde (el negro lo había descartado), creí que los búhos azules quedarían mejor. No fue premeditado, pero cuando los tenía montados me di cuenta que tenían un aire muy a la bandera de Asturias, no en vano utilizan los mismos colores :P

Pero el problema vino cuando mi hija estampó sus lindas manos sobre las tarjetas. Había previsto que el búho fuese más grande, pero teniendo en cuenta el contorno de las tarjetas, me veía limitada por ellas. Por ello, sobre la marcha, lo fui diseñando más pequeño. Pero ni por ésas. Las manos de Henar a sus dos añitos hacían que el conjunto chirriase. Si hacía el búho muy pequeño las alas serían demasiado grandes; si hacía el búho grande, las alas no cabían...

Por si fuera poco, la témpera amarilla elegida tenía un color que casi no se veía. Y las dos pruebas que hicimos salieron fatal de los fatales...

Tocó modificarlo sobre la marcha. Los búhos se quedaron sin manos como alas y ya estaba. 


Pero a mi marido le dio por decir que al búho le faltaban las alas y que tenía que ponérselas, que si no, el pobrecito no podría volar. Qué cosas... y yo haciéndole caso, que es lo peor. Le puse dos alitas moradas (para hacer contraste) y parece que el resultado final, aunque modificado conforme a la idea inicial, no quedó tan mal. 

Ahora están las tarjetas en sus sobres, esperando las direcciones. Y los pequeños búhitos volarán muy pronto hacia sus destinatarios. 

Eso sí, nos lo pasamos fenomenal. ¿Os animáis a hacer algo similar? 

Comentarios

Marisa G. ha dicho que…
Me encanta!!
Ay qué cosa más bonica!!!!!!
Queda un búho muy chulo

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