ANA MOURA EN CONCIERTO: DESFADO

Si me has leído alguna vez, probablemente sepas que soy una absoluta enamorada de Portugal, y más concretamente de su capital, Lisboa. Sólo con pensar en esa ciudad me entra una nostalgia terrible, o como dicen allí, una saudade infinita. 

Entre otras cosas, suelo escuchar habitualmente música portuguesa, y especialmente fado, para evocar las estrechas calles lisboetas enmarcadas por el intenso azul del Tajo. Y entre los artistas portugueses que escucho habitualmente, destacan dos: Mariza y Ana Moura. Cuando supe que esta última iba a dar un concierto en el Teatro Calderón el día 27 de enero, aunque fuese lunes, tuve muy claro que tenía que ir a verla, sí o sí. Por supuesto, sí que fuimos y no sólo eso, nos lo pasamos francamente bien. 

Es cierto que, el último disco de Ana Moura (a la que algunos en Portugal consideran como la verdadera sucesora de la gran Amalia Rodrigues), no es un disco de fado al uso. De hecho, su propio título lo indica, Desfado, ya que en él podemos encontrar temas de fado clásico pero también otros temas temas muy diferentes entre los que se mezclan verdaderos pasajes de jazz con música tradicional del norte de Portugal. Me sorprendieron especialmente estas canciones del norte de Portugal, que ni se parecen al folclore gallego (podrían hacerlo por proximidad) y que además son infinitamente alegres, más aún si las comparamos con la inmensa tristeza del fado. 

No había comprado (ni tampoco escuchado) este disco previamente. Por ello, fue para mí una gran sorpresa escuchar sus temas por primera vez en este concierto en el teatro Caser Calderón, que fue una auténtica noche mágica. Sí he seguido (aunque reconozco que algo de lejos) la trayectoria de esta artista, de hecho tengo al menos dos o tres discos de Ana Moura y es una de las artistas de fado que escucho de manera habitual, junto a Mariza. Pero este disco, en general, es muy diferente a los discos que tengo de Ana Moura. Los discos anteriores se centran más en el fado tradicional portugués, mientras que en éste, como os contaba, Ana Moura ha realizado un giro, adentrándose, con muy buen tiento por cierto, en otros estilos a los que no nos tenía acostumbrados. 

La noche del 27 de enero fue fría, intensamente fría. Pero los corazones de los que asistíamos al concierto de Ana Moura en el Teatro Calderón de Madrid estaban llenos de pasión. Descubrimos algunos (otros intuyo que redescubrirían o recordarían simplemente) los nuevos giros musicales de la nueva Ana Moura, que, sobre el escenario, con un vestido largo de color negro y transparencias llenaba el escenario con su belleza discreta y elegante. Acompañada por "sus muchachos", como ella misma los definió, junto a la viola do fado (guitarra), guitarra portuguesa, teclado y batería, interpretó brillantemente muchos de los temas de su disco _Desfado_ así como en los bises nos regaló con algunas de sus canciones más famosas de fado tradicional. Entre los músicos, era imposible no fijarse en el joven Angelo Freire, que a la guitarra portuguesa le ponía tantísima pasión, le gustaba tantísimo su trabajo y tañía la guitarra con tanto amor, que nos lo supo transmitir a todos los que allí estábamos. 

El fado es un canto triste, solitario, pero también intenso y único. Nace de lo más profundo del alma y a veces parece más tristeza condensada en forma de música. Y Ana Moura probablemente esté llamada a convertirse en la gran fadista de este siglo XXI. Desde luego, a tenor de lo que pudimos oír, ver y disfrutar el pasado lunes, tiene muchas papeletas para lograrlo. Pare ello no necesitó más que su inmenso torrente de voz triste y la música de sus muchachos para encandilarnos a todos. 

Magnífica Ana Moura en su Desfado y en todo lo que quiera proponerse. 



P.D. La semana que viene prometo escribir un post sobre lo que significa el fado.

Comentarios

Esther C. ha dicho que…
A mí me encanta el fado, aunque no soy una apasionada como tú, en casa tengo algún cd de Mariza, aunque nada de Ana Moura (bueno sí, alguna canción en uno de estos discos que son una recopilación, que compré en Lisboa). Casi que es mejor no haber oído el disco antes del concierto, así la sorpresa es mayor y las sensaciones son distintas. Me pasó en un concierto de Pedro Guerra y luego me compré el disco. Besos y a disfrutar del domingo, yo en breve salgo a la calle a disfrutar del sol que hace hoy por aquí.
Me gusta el fado. Me alegro que disfrutases

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