LA MECEDORA POÄNG DE IKEA, UNA AYUDA INESTIMABLE PARA LAS NOCHES INFANTILES DE DESVELO

El otro día compré por internet un cojín chulísimo que me enamoró al instante. En él, se representaba un típico autobús londinense rojo de dos plantas y me pareció tan bonito y original, además de que me produjo nada más verlo una punzada de nostalgia de mi adorado Londres y no pude resistir la tentación de comprarlo. Dónde ubicarlo ya sería otra cosa, una decisión para cuando el cojín llegase a casa.

Y cuando llegó, tuve claro que su lugar sería encima de la mecedora que tenemos en la habitación de Henar. Entre otras cosas, porque me gustaba el emplazamiento y es un lugar especial y además porque el contraste entre el cojín rojo y la mecedora negra quedaba francamente bien. Entonces, mirando la mecedora, pensé en cómo no os había hablado nunca de ella, porque fue una de esas compras que hicimos por puro capricho y que ha resultado ser de lo más útil.
  
Os cuento, cuando nació Henar hace dos años decidimos reconvertir el estudio en su habitación. Sabíamos que iba a ser algo temporal, ya que en cuanto la niña necesitase una cama más grande, no cabría en esa habitación (por tamaño de la misma y también por disposición). Pero nos permitía montar una pequeña habitación de bebé sin gastarnos mucho dinero y aplazar la gran reforma en casa durante dos años largos. Cuando digo “la gran reforma” quizá no utilizo el mejor término posible porque reformar, lo que se dice reformar la casa no es necesario. Básicamente como reforma vamos a pintar las paredes de la habitación de invitados cuando la convirtamos en la habitación de Henar y en su día pintamos las paredes del estudio para convertirla en habitación de Henar. Pero lo que sí necesitamos es comprar muchos muebles, demasiados. Sofás para el salón, pasar el sofá-cama del salón al antiguo estudio (reconvertido en habitación de Henar) y convertirlo ahora en habitación de invitados (o algo similar); deshacer la actual habitación de Henar y comprar los muebles de la habitación de mayor de Henar que se ubicará en la actual habitación de invitados y deshacernos de los muebles actuales de la habitación de invitados. Vamos, un lío.
  
A lo que voy, que para reconvertir rápidamente el antiguo estudio en la habitación de bebé de Henar necesitamos alguna que otra cosilla, un poco de imaginación y mucha ilusión. Pusimos la cuna de Ikea (que ha hecho su función a las mil maravillas), una cómoda blanca de Ikea que ya teníamos, tapamos la estantería de obra con paneles japoneses (para evitar en la medida de lo posible que la peque metiese la mano y lo tirase todo abajo) y con una alfombra, un par de cortinas de niños (también de Ikea), unas estanterías, una lámpara de pie y una mecedora, hicimos el resto.

La mecedora elegida fue el modelo Poäng de Ikea. He de reconocer que esta vez la idea no fue mía sino de mi costillo (increíble pero cierto), a quien le apetecía muchísimo tener una mecedora. Habíamos visto dentro de la misma línea Poäng de Ikea un sillón que se parecía mucho a la mecedora, pero que no tenía obviamente esa posibilidad de mecerse completamente y era más incómodo. Cierto que era mucho más barato (ahora mismo la mecedora cuesta 143 euros y el sillón 69 euros, pero cuando nosotros compramos la mecedora, a finales del 2011, eran más caros), pero también es cierto que una mecedora es una mecedora. Y si tenía dudas al principio y decidí darle el capricho al padre de la criatura, he de reconocer que fue una de las mejores compras que hemos hecho, porque no os podéis ni imaginar la de ratos que nos hemos pasado (y nos seguimos pasando) en esa mecedora, especialmente por las noches. Con el balanceo, resulta más fácil que se duerma la niña y sin niña, sentados al lado de la cuna esperando que se duerma dentro de la cuna, es frecuente que al que le toque el turno se termine durmiendo en la mecedora.
  
En cuanto a la elección del color, la estructura está disponible en tres modelos: abedul, haya y negro-marrón. Escogimos la de color abedul porque era la más clara de todas y, teniendo en cuenta que el resto de la habitación tenía muebles en blanco, era la que menos desentonaba.
  
Con referencia al color de lo que en Ikea llaman cojín, que viene a ser la especie de colchoneta que se pone sobre la estructura de la mecedora, existen también dos tipos: de poliéster y lavables o de piel. No sé si había esta opción de piel cuando nosotros la compramos, pero cuesta más de 150 euros, así que descartada. Compramos en su lugar la de poliéster con funda lavable y por aquel entonces, si no recuerdo mal, sólo la había en blanco, negro y estampado. Ahora hay un montón de opciones más a la venta: negro, rojo, marrón, granate, blanco… Nosotros escogimos el negro porque, entre las opciones entonces disponibles, era lo que menos se ensuciaría. Y acertamos.
  

Nunca había pensado antes en la posibilidad de tener una mecedora, porque la verdad es que tiene unas dimensiones que muchas veces la convierten en un trasto y no eres muy capaz de ubicarla. Cuando reconvirtamos la habitación de bebé de Henar en habitación de invitados y la habitación de invitados actual en habitación de mayor de Henar, no me queda claro dónde vamos a meter la mecedora. Pero bueno, habrá que echarle un poco de imaginación a la vida.
  
Lo cierto es que la mecedora ha sido una elección estupenda. Está claro que para un bebé es un arma infalible, con el balanceo consigues que se duerman y hasta te duermes tú. La cantidad de ratos (sobre todo nocturnos) que nos habremos pasado en ella. Pero si no tienes bebés en casa, también tiene su punto. De hecho, con la lámpara de pie al lado y de espaldas a la ventana, se convierte además en un lugar estupendo para leer, tanto de día como de noche. Sólo necesitas un buen cojín cuadrado para estar en tu salsa.

En Ikea además ponen a tu disposición otros accesorios como cojines y reposapiés. Probablemente no estén mal tampoco, aunque no puedo deciros de primera mano.


Lo que está claro es que de esta mecedora destacaría su resistencia, sencillo montaje, fácil de limpiar y sobre todo comodidad y una ayuda incalculable en las largas noches de desvelos y lloros

Comentarios

Esther C. ha dicho que…
Tengo un sillón de relax que se balancea muy similar, es de carrefour pero se parece mucho al de ikea, está forrado en polipiel marrón (me da que no será muy duradero pero fue una ganga), de momento es comodísimo y junto a una lámpara de pie de ikea es mi rincón de lectura, y con dos cojines que le tengo puesto, jeje.
Margari ha dicho que…
Siempre he tenido muchísimas ganas de tener una mecedora, pero como no sé nunca donde colocarla hasta ahora no ha podido ser. Pero algún día me daré el capricho. La tuya me ha encantado. Sí que tienen que ayudar con los peques, aunque con lo que me conozco, estoy segura de qeu yo caería dormida antes...
Besotes!!!
Bego ha dicho que…
¿sabes que tengo la misma mecedora con el mismo color? el cojín es de colorines, es lo único diferente. yo quería una mecedora también desde siempre, me gustan un montón, así que en la última mudanza convencí al papabolas y volvimos con ésta a casa. ahora resulta que soy la que menos la usa porque todo el mundo que viene se sienta en ella, es como un imán de comodidad jajajaja

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