RESTAURANTE ATENEO: ENTRE LA TRADICIÓN Y LA MODERNIDAD

Hace años, cuando descubrí el Ateneo, una de las joyas del Barrio de las Letras, me quedé sin palabras. Evoqué la presencia de Machado, Unamuno, Valle Inclán, Azorín, Pardo Bazán, Marañón o Azaña entre otros muchos. El lugar sigue como entonces y no resulta difícil imaginarlos allí sentados. Como dice el gran Sabina en una de sus canciones: Bendita España, de Azañas y Machados…
Por eso, cuando hace unas cuantas semanas una queridísima amiga me propuso que fuésemos a comer al Restaurante del Ateneo, me faltó tiempo para decir que sí. Sabía que el restaurante del Ateneo era un lugar anexo al edificio del Ateneo como tal, aunque restaurante y edificio principal están comunicados y puedes pasar de uno a otro. También que nada tenía que ver este restaurante, moderno, con toques cosmopolitas, con el Ateneo como tal. Pero es que además me gustaba lo que vi en su web: su estética, su calor hogareño… y además tenía buenas referencias de su comida. No podía pedir más, tenía que ir a verlo. Y luego, después de comer, pasear por la parte del Ateneo que se puede visitar (hay una parte sólo abierta para socios) y seguir canturreando Bendita España, de Azañas y Machados…
El restaurante del Ateneo es un lugar con muchísimo encanto. Situado al lado del edificio del Ateneo, en pleno corazón del Barrio de las Letras, su acceso principal se encuentra en la calle Santa Catalina número 10, perpendicular a la Carrera de San Jerónimo (la conoceréis por ser la calle del Congreso) y a la calle Prado, donde se encuentra la fachada principal del Ateneo. Además, para más señas, desde su puerta se ve la Iglesia de la Cienciología de Tom Cruise, toda una mezcla de estilos e historias se hallan en esa encrucijada de callejuelas. 

Nada más entrar, te encantará su decoración, tan cálida y llena de encanto. Según entras desde la calle Santa Catalina, dejarás a mano derecha la coctelería para adentrarte en el restaurante como tal. Seduce el contraste de luces, la mezcla de sillas de madera de diferentes colores, los sofás Chester, la decoración en paredes mediante cuadros y botellas, incluso una chimenea eléctrica. A este lugar no le falta detalle, consiguiendo un ambiente único, cálido, hogareño, una armonía perfecta entre un ambiente clásico y moderno a la vez.
Además de ser un sitio precioso y un lugar con reminiscencias históricas importantes (aquí al lado charlaron en su día Machado y Azaña, entre otros…), el restaurante posee una carta extensa y exquisita, a la que no le falta detalle.
Podréis encontrar en ella entradas que van desde el laminado de verduras al ceviche de pulpo y mango, pasando por varias opciones de ensaladas, carpaccio de buey o el salmorejo, entre otras opciones.
En cuanto a platos fuertes, nos ofrecen arroz, pasta, carne o pescado, opciones lo suficientemente variadas como para que todos encontremos algo que nos guste. Me paro especialmente en los platos de pescado, con opciones que van desde un excelente bacalao gratinado a un tataki de salmón, pasando por unos clásicos chipirones en su tinta, entre otras cosas. Y entre los platos de carne podemos encontrar desde solomillo de buey a confit de pato, pasando por unas carrilladas ibéricas o la presa ibérica con la que siempre se acierta, entre otras opciones.
No nos olvidemos del postre, donde encontramos recetas clásicas como las torrijas o el tiramisú, algunas con innovaciones, como la tarta de queso con gel de yuzu, o los helados, también entre otros varios.
En la zona de bodega, poseen una buena selección de vinos tintos, blancos, rosados y espumosos. Entre los tintos, me quedo con el Glorioso o la Abadía Retuerta, aunque disponen de muchísimas opciones más. Entre los blancos, con el Paco y Lola.
Además, de lunes a viernes el restaurante Ateneo nos ofrece, en horario de comidas, un menú del día muy interesante por un precio de 15 euros. Yo lo disfruté en una ocasión y estoy deseando volver para repetir (de hecho, una amiga viene de fuera a pasar unos días en Madrid en Semana Santa y es uno de los lugares a los que pienso llevarla). En aquella ocasión, me decanté por el laminado de verduras al horno (que estaba delicioso), un filete de ternera empanado y un estupendo laminado de piña con helado de cítricos. Todo buenísimo.

El servicio inmejorable, el precio muy ajustado, el lugar, de ensueño… Además, estás al ladito de todo para poder dar un paseo antes o después. Y de la que sales, date una vuelta por el Ateneo y evoca aquella bendita España de Azañas y Machados…

Comentarios

matiba ha dicho que…
Cómo me gustan estos lugares con un encanto especial!!

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