CLAUSTRO DEL MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA. UNA AUTÉNTICA JOYA.

Esta semana santa toca currar, pero los días de fiesta haremos algunas cositas diferentes. El finde pasado, ayer domingo para ser más concreta, he estado visitando un lugar mágico. Se trata del Monasterio de Santa María la Real de Nieva, y más concretamente de su maravilloso Claustro, para mí la principal joya de este lugar. 

LA VILLA DE SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA: UN POQUITO DE HISTORIA.
Corría el año de nuestro señor 1392, un pastor, que llevaba a sus ovejas por la zona, descubrió una imagen de la Virgen, que presuntamente (como sucedía casi siempre) había sido escondida durante la ocupación musulmana. La Virgen se encontraba soterrada, es decir enterrada o escondida bajo la tierra, y como tal, se la bautizó como la Virgen Soterraña. No nos debe de llamar la atención, existen muchos otros casos de vírgenes que tomaron el nombre del lugar donde fueron encontradas: la Almudena en Madrid sin ir más lejos, que viene de la expresión Al-Mudaina, que significa en árabe en la muralla; o la Virgen de la Encina en Ponferrada, que se encontró dentro de una encina, u otras muchas…

Tres años después, el monarca castellano Enrique III El Doliente decide fundar la villa de Santa María la Real de Nieva, en el lugar donde fue encontrada la imagen de la Virgen Soterraña. En esta fundación tuvo mucho que ver su esposa, la reina Catalina de Lancaster, de origen galés, quien impulsó la construcción del Monasterio dedicado a la Soterraña en el lugar donde había sido encontrada la imagen y alrededor de la cual se levantó el pueblo de Santa María La Real de Nieva.


EL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOTERRAÑA.

Enrique III El Doliente murió muy joven, cuando su hijo, el futuro rey Juan II era apenas un niño, convirtiéndose su esposa, Catalina de Lancaster, en la Regente de Castilla. Estamos al final del siglo XIV y las obras de construcción del Monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña habían empezado. Inicialmente, se construyó una pequeña iglesia rectangular. La Reina Catalina de Lancaster otorgó el convento y la imagen de la Virgen a la Orden de los Padres Dominicos.

En la época comprendida entre 1414 y 1432 se realizaron labores de ampliación del Monasterio, ya que la devoción experimentada por el pueblo hacia la Virgen Soterraña hizo que la iglesia primitiva en seguida se quedase pequeña. La Reina Catalina promovió durante toda su vida las obras de este Monasterio y a ella le debemos esta maravilla. A la muerte de la reina, su hijo Juan II (el padre de la que sería la Reina Isabel La Católica) recogería el testigo dejado por su madre y este lugar continuaría bajo la protección real.

Cuando visitamos Santa María La Real de Nieva, podremos ver la Iglesia (donde se encuentra la imagen de su patrona, la Virgen Soterraña), construida en estilo gótico arcaizante (debido a que es un gótico puro pero realizado en un período muy tardío, ya que la influencia del románico en Castilla se extendió mucho más en el tiempo que en el resto de Europa) y con una maravillosa portada. A la Iglesia se puede acceder directamente desde la calle a través de esa bella portada o mediante una entrada lateral a la que accedes directamente desde el claustro. En nuestra última visita, hace un par de semanas, la puerta que une Iglesia y Claustro estaba abierta, aunque no suele ser lo habitual, o al menos, en mis múltiples visitas anteriores, yo no recuerdo haberla encontrado nunca abierta.



La Iglesia se encuentra exactamente en el lugar donde se encontró la imagen de la Virgen Soterraña. La Virgen, obviamente se encuentra presidiendo el altar mayor, un altar que es ya de estilo barroco y que a mí personalmente no me dice casi nada. Destacan sus columnas salomónicas y la pequeña virgen en la hornacina central.

Así como siento absoluta devoción por el claustro de Santa María la Real de Nieva (para mí la verdadera joya de este lugar) la iglesia no me dice nada. Mención aparte merece la portada de la misma, de estilo gótico. Aparece presidida por Cristo todopoderoso, quien aparece jalonado por una pareja: un hombre y una mujer, que, aunque no se sabe a ciencia cierta, se cree que representa a los reyes Enrique III, El Doliente y Catalina de Lancaster.

En esta Iglesia se encuentra la tumba de una Reina, Blanca I de Navarra, que murió en Santa María La Real de Nieva y que fue enterrada allí. Hija del rey de Navarra y de una infanta castellana, fue la esposa de Juan II de Aragón, quien contraería segundas nupcias y tendría con su segunda mujer a Fernando El Católico. 



EL CLAUSTRO DE SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA.


Los claustros son lugares especiales, poseen una paz difícil de encontrar en otros lugares. Pues esa magia, esa paz especial la tiene multiplicada el claustro de Santa María la Real de Nieva, sobre todo porque, normalmente, siempre te lo encuentras absolutamente vacío. De hecho, yo he ido en un montón de ocasiones y apenas un par de veces hemos coincidido con alguien más.



Formado por una columnata de forma cuadrada, quizá una de las cosas que más llama la atención es que, en una de las esquinas, existen seis arcos, que en lugar de ubicarse sobre grandes contrafuertes, se ubican directamente apoyando sus columnas sobre el suelo, de manera que se puede acceder directamente por ellos al jardín interior del claustro. Si no recuerdo mal, creo que no he visto esto nunca en ningún otro claustro que haya podido visitar.


Pero si hay algo especial y único en este claustro, son sus capiteles (tampoco he visto nada parecido en ningún otro lugar). Por supuesto, en alguno de ellos podemos encontrar escenas bíblicas o de carácter religioso. Recuerdo ahora mismo uno de ellos, en el que se representa el viaje de la Virgen embarazada y San José el día en que llegaron a Belén y nació Jesús.



Pero la gran mayoría de los capiteles recogen escenas del pueblo llano: un calendario que recoge las tareas del campo mes a mes (algo parecido a lo que representan los frescos de San Isidoro de León, aunque en este caso tallado en piedra), o escenas de caza, escenas de guerra etc. La razón es muy sencilla: mientras los claustros generalmente estaban destinados al uso y disfrute exclusivo de los monjes y al pueblo llano le tenían vetada la entrada, no es así en el caso del Monasterio de Santa María La Real de Nieva, donde se realizaron estos capiteles precisamente para que los pudiese ver y entender el pueblo, y por eso siempre dejaron al pueblo disfrutar de este maravilloso lugar. Pasado el tiempo, esta costumbre se mantiene vigente y las puertas del claustro suelen estar abiertas para todo aquel que quiera acercarse y disfrutar de esta atmósfera mágica y única.


EL CALENDARIO AGRÍCOLA DE LOS CAPITELES DEL CLAUSTRO DE SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA.

Aunque la representación del calendario agrícola, como os comentaba antes, no es algo exclusivo de Santa María la Real de Nieva, sino que por ejemplo podemos verlo, entre otros muchos lugares, en San Isidoro de León, el calendario representado en el Claustro de Santa María se adapta al calendario que se llevaba a cabo (y se sigue llevando a cabo) en Segovia, donde lógicamente influye el clima.



Empieza en marzo, mes en el que se poda la vid.

En mayo y junio se siega la mies.
Será en julio y agosto (más julio que agosto ahora mismo) cuando se sieguen los cereales.
En septiembre se aran los campos

En octubre se realiza la vendimia y se pisan las uvas para hacer vino.


En noviembre, se lleva a cabo la tradicional matanza castellana del cerdo (cochino).
En diciembre, se celebra la Pascua de Navidad

En enero, hace tanto frío que se quedaban en casa alrededor de la lumbre.

En febrero, el capitel correspondiente representa los trabajos artesanos, en concreto los del zapatero (que digo yo que los haría todo el año, no sólo en febrero que no hay trabajos agrícolas.
Y con la llegada de la primavera… vuelta a empezar.


Pero también existen otros capiteles donde se representan escenas de la guerra (cristianos contra musulmanes) así como actividades de carácter lúdico de la nobleza, como la caza del oso, actividad a la que están dedicados varios capiteles, o la cetrería.


Pero tampoco hay que olvidarse de los monjes, que eran quienes habitaban este monasterio y a cuyas actividades también están dedicados algunos capiteles.


LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Siento absoluta y verdadera fascinación por este lugar. Santa María la Real de Nieva es un pueblo que queda muy cerca del pueblo de mis abuelos, razón por la que lo he visitado en infinidad de ocasiones. Además, es un lugar bastante desconocido, y por ello, siempre que tenemos algún invitado en casa, no dejo pasar la oportunidad de descubrirle (y explicarle) este lugar tan único.



Como casi nunca hay nadie más, puedes captar la esencia de este lugar mágico, casi místico, con una paz especial…


Comentarios

Margari ha dicho que…
Yo quiero ir, yo quiero ir!!! Pero en mientras, me quedo disfrutando de esta magnífica entrada. Gracias!
Besotes!!!
Una joya que solo he vistopor fuera

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