LA PIEL DEL AGUA, UN ESPECTÁCULO PARA MUJERES CÓMPLICES (SALA EL SOL DE YORK).


Hace unas semanas y gracias a mi hada madrina Patricia Sánchez, conocí una experiencia teatral alucinante. Sí, una experiencia teatral en toda regla, que se aleja diametralmente de todo lo que yo hubiese visto antes en teatro. Empezando por el mero hecho de que el espectador (en este caso la menda) se ve convertido en uno de los protagonistas del espectáculo. Pero no sólo eso, sino que va mucho más allá.


El espectáculo se titula La piel del agua y se trata de una producción del grupo teatral “Teatro en el Aire”, una compañía que hace teatro sensorial y que será capaz de hacerte vivir sensaciones que jamás hubieses pensado que podrías encapsular dentro del concepto teatro. De hecho, lo que viví la tarde en que fuimos a la sala El sol de York a ver este montaje fue tan mágico, tan imposible de explicar con palabras, que soy consciente de que, por mucho que me esfuerce, estas líneas quedarán cortas y huecas.



La piel de agua es un espectáculo sólo para mujeres. En él, las mujeres somos las protagonistas. Es un montaje de generosidad infinita en el que 24 mujeres serán invitadas a sumergirse en un viaje hace el yo interior. En todo momento, el agua es un elemento fundamental y se encauza como metáfora de todos los líquidos humanos y en concreto como metáfora de la propia vida.


Cada una de las mujeres asistentes a este acto percibe de manera individual los cuidados, refriegues y afeites que recuerdan el rito del Hammam, ese lugar casi mágico donde las mujeres se reunían para hablar, confraternizar y hacer que entre ellas naciesen lazos de unión infinitas. Allí hablaban de sus vidas, sus pasiones, el paso del tiempo, las cosas que habían aprendido, sus fracasos, de los hombres… Todo ello bajo el influjo imprescindible del agua, símbolo de la vida y que lo representa todo.


En ese baño tan íntimo y tan lleno de sensualidad, nos contarán historias maravillosas. Historias que no son, ni más ni menos, que las historias de la propia evolución de la mujer y las cosas que va sintiendo y experimentando a lo largo de su vida.






La sensualidad.



Cuentan que cuando una mujer pela una naranja, en cada uno de los trozos de piel que desgrana, encontrará las pequeñas y grandes alegrías de su vida. Si la pelas en silencio y concentrada podrás saber cuántas alegrías te esperan en el camino. Os propongo pelar las naranjas y crear unas guirnaldas con todas las alegrías de las mujeres que han venido hoy al baño.



Dicen que cuando a una mujer la saben acariciar, amar; despide unos jugos tan dulces como las naranjas...




Nuestra piel.



Nuestra piel es capaz de guardar recuerdos, esa piel que está hecha de agua y de vida, que nos explica a nosotras mismas, sin la cual, no seríamos las mismas.



La piel guarda un recuerdo que la traspasa, porque antes de ser piel fue agua y se confundía con las aguas más tibias y acogedoras en que llegamos a flotar durante el viaje que es la vida.



Las arrugas, los surcos, las manchas que tenemos en nuestra piel son nuestra verdadera identidad. Debemos estar orgullosas de ellas, demuestran lo que hemos vivido.





La maternidad.



Entonces... rompo aguas, rompo fuente. Se me llena de agua el pecho, un agua blanquecina, dulcisalada. El agua que ahora surto es leche, una leche materna que nunca abandona la tierra...


La maternidad es uno de los puntos que más marca a una mujer. Tu vida tiene un antes y un después con referencia al momento en que tienes un hijo. Tu cuerpo experimenta cambios pero tu personalidad, tu forma de ver las cosas, aún cambia más.




La amistad.



Las mujeres podemos llegar a ser grandes amigas, tejer entre nosotras los hilos de una amistad verdadera, confiar unas en otras, ser generosas con nuestras amigas, entendernos mejor de lo que nos entiende nadie, y somos capaces de querernos, apoyarnos y defendernos entre nosotras.



Las voces de las mujeres se oyen como cascadas, como ríos que lo cubren todo. No sabemos de cauces porque nuestro ímpetu de océano aún no nos ha sido arrebatado.





Las cuatro actrices que hacen posible el espectáculo sensorial La piel del agua rezuman generosidad. Envuelven a todas las asistentes en un halo de amistad, te sientes parte integrante del grupo y terminas cogiéndole cariño y reconociendo como amigas a las mujeres que tienes a tu lado, aunque sea la primera vez que las ves, aunque nunca más se crucen en tu camino. Compartirás con ellas unos momentos y unas experiencias inolvidables, que se quedarán en tu piel, que formarán parte de ella para siempre.

¿Cuánto tiempo hace que no recibes un baño? ¿cuánto tiempo hace que otro ser humano no te lava, te devuelve al agua al que todos pertenecemos, te envuelve en jabones y olores que te llevarán muy lejos? El tiempo se detiene en un hamman donde las mujeres tejeremos los delgados hilos de nuestras complicidades.


Esta propuesta artística de Teatro en el Aire se basa en la búsqueda de un nexo entre el lenguaje sensorial y el teatro de texto. Abrirán para ti un mundo sensual, íntimo e intuitivo. Los espectadores (en este caso las espectadoras, que somos todo chicas) nos convertimos en parte del espectáculo y recordamos cómo se huele, se palpa y se percibe lo que está a nuestro alrededor. Las luces tenues, el silencio, las complicidades y las palabras, los bellos textos que vamos escuchando y paladeando, interiorizándolos y reconociendo en las palabras relatos y pedazos de nuestras propias vidas.

Cuatro actrices serán las encargadas de hacer volar nuestra imaginación y llevarnos a paraísos insospechados, a un hammam donde tejer las complicidades de la amistad entre mujeres, a un espectáculo de teatro sensorial que se quedará con un recuerdo indeleble bajo nuestra piel y que evocaremos con una sonrisa de felicidad y sin duda un deje de nostalgia, ya que pocas veces lo habremos pasado tan bien, habremos vivido una experiencia tan intensa y a la vez tan bonita.



Nota final: Aunque todas las chicas que hacen posible La piel del agua brillan por su generosidad y hacen un trabajo precioso, debo hacer una mención muy especial a Mercedes Salvadores, amiga de mi hada madrina Patricia Sánchez y a la que tengo que dedicarle este post. No sólo eso, sino que además esta tarde me tienen allí, en el Sol de York, repitiendo la maravillosa experiencia de La piel del agua y llevándome esta vez a unas cuantas amigas más que sé que disfrutarán muchísimo con esta propuesta de Teatro en el Aire.
Si queréis adentraros en este particular hammam y tejer los hilos de las complicidades entre mujeres, aún estáis a tiempo. Comprad entradas para las funciones de Semana Santa aquí.

Comentarios

¡¡Que experiencia tan especial!! Besos.
Margari ha dicho que…
Me encantaría poder ir!
Besotes!!!

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