VIERNES VITALES 8: LOS DÍAS DE LLUVIA

Esta semana ha llovido en Madrid. Bueno, esta semana y la anterior. Y no solamente ha llovido, sino que ha hecho mucho frío. A muchas personas que hacen el cambio de ropa de temporada, les ha pillado con sandalias y camisetas, pasando un frío atroz en una época del año en la que ya deberíamos respirar a veranito.

Y a mí, me ha dado por reflexionar sobre los días de lluvia. De acuerdo con que en este caso tengo ventaja, haber nacido y vivido en Asturias durante 25 años hace que la lluvia no sea un problema, sino un elemento más del día a día. Pero reconozco que, en los últimos 9 años que llevo viviendo en Madrid, me he acostumbrado a poca lluvia y no sólo no me gusta tanto como antes (aunque me sigue gustando), sino que a veces incluso me disgusta y me quejo: porque hace frío, porque dónde está el verano que todos queremos que llegue, porque no puedo sacar la moto (aunque yo la llevo incluso cuando llueve)…

Miro a mi alrededor y el panorama es aún peor. La gente que no ha crecido en una tierra donde llueve habitualmente aún lo lleva peor, mucho peor. Le molesta la lluvia en invierno, pero más aún cuando a finales de mayo el cuerpo ya va teniendo ganas de sol y calorcito. Por ello, es habitual escuchar quejas por doquier: en la oficina, en twitter, en la calle…

Entonces, me he acordado de una foto muy simpática de mi hija de este invierno. Como no me gusta mostrarla en público de internet, siempre procuro sacarla sin mirar a cámara o borrarle un poco los rasgos si está mirando fijamente al objetivo (como es el caso). Pero, aunque no le veáis exactamente su cara de satisfacción, creo que la podéis intuir muy fácilmente. Ahí está ella, en pleno invierno, en un sábado en que hacía lluvia, viento y frío. Pero no importa, porque está más feliz que una perdiz con su vestido de Minnie (que adora), su abrigo de invierno, su capucha… y su fenomenal paraguas.  Para ella, ese día de lluvia era un día estupendo, no importaba el frío, ni el viento, ni la propia lluvia…


Y eso que aún no tiene botas de agua (o katiuskas, como se llamaban en mi infancia); de hecho, en las rebajas de La Tienda Disney le compré unas katiuskas estupendas de Minnie para el año que viene, sé que le van a encantar. Porque entonces aprenderá que además es muy divertido saltar en los charcos y se lo pasará genial.

Volvamos a los días de lluvia… Si somos negativos, nos quejamos constantemente, hablamos amargamente del frío, del viento, del incordio… no vamos a arreglar nada. Quejarse sin una razón de peso (y la mayoría de las veces no las tenemos) sólo hace que la amargura se multiplique, regocijarnos en el dolor, en lo gris, entrar en bucle. Veremos las cosas peor de lo que son: más oscuras, más grises, más feas, más tristes… Y además, ni sabremos ver las cosas buenas que tiene ese día (que sin duda tiene muchas cosas buenas), ni tampoco sacarles partido.

No existen días malos, ni feos, ni tristes… depende de cómo los afrontemos. Si lo hacemos con ilusión, con positivismo, en busca de la felicidad… los días nos devolverán cosas buenas; si lo hacemos con frustración, con negrura, con tristeza… no sabremos reconocer lo bueno que tienen esos días y nos ahogaremos más y más en el pozo de la desesperanza. Y ese día habrá pasado, ya no volverá y habremos perdido la oportunidad de vivirlo con intensidad, de elegir ser felices.

Y tú, ¿cómo afrontas los días de lluvia? 

Comentarios

Esther C. ha dicho que…
No te digo nada aquí en Estepona, en plena costa de sol, cuando llueve o hace un poco de frío (para los esteponeros, porque no bajar de 10º no es frío que valga)las calles vacías y la gente quejándose. Me encanta la pose de tu hija y su carita, tenemos tanto que aprender de los niños (por eso me encanta trabajar con ellos, aunque los míos sean ya más creciditos). Tus viernes vitales siempre me vienen como anillo al dedo, ayer fue un mal día, o una mala tarde por culpa de un comentario inapropiado de una persona. Y ahora me doy cuenta que la culpa fue en parte mía por darle tanta importancia al comentario de una desconocida. Un beso y feliz fin de semana.
Esther C. ha dicho que…
(de que la culpa fue mía) Corrección de erratas.
Leira ha dicho que…
En Madrid hace mucho frío en invierno y las lluvias suelen ser en primavera. De pequeña me encantaba ver llover, pero cuando iba por el norte en verano, me fastidiaba. Ahora me da igual, pero es cierto que donde estén los días soleados, que se quiten los grises, ya que parece que mi sentido del humor se ve afectado cuando hay nubes. Besos!
Bego ha dicho que…
no te falta razón. yo también vengo de zona de lluvia y he vivido en el norte de europa, así que no te cuento lo acostumbrada que estoy. yo también, como henar, me calzo mis katiuskas o unas buenas botas y salgo a disfrutar del día como si no hubiera lluvia. al fin y al cabo solo llueve.
un beso

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