VIERNES VITALES 11: INTERCAMBIO DE CAMISETAS

Hoy vengo a compartir con vosotros otro de mis aprendizajes que he hecho durante el proceso de coaching. Se trata de lo que mi coach denomina Intercambio de camisetas y que viene a ser un concepto probablemente similar al de Enterrar el hacha de guerra pero creo que es un concepto más bonito. Y la forma en la que llamamos a las cosas o como nos expresamos, también importa. Ya os lo conté en aquel post sobre las diferencias entre el porque y el para

NOS INTERCAMBIAMOS LAS CAMISETAS. 

Pero volvamos al concepto del que hoy quiero hablaros, el Intercambio de camisetas. No me gusta el fútbol pero en este caso vamos a utilizar un símil que pertenece precisamente a ese mundo. Cuando dos equipos juegan un partido de fútbol, durante el mismo son rivales. Pueden comportarse de muy diversas maneras: tener un buen comportamiento o un juego sucio. Pero al final del partido, siempre se intercambian las camisetas. No lo hacen todos los jugadores, pero sí la gran mayoría de ellos. Y en ese punto, da igual lo que haya pasado durante el partido, eso ya forma parte del pasado y está olvidado. El partido ha acabado. Pero el intercambio de camisetas supone el reconocimiento mutuo y el saldar cualquier rencilla y ser amigos, o al menos comportarnos correctamente con amabilidad con el otro. 

Cuando uno cierra una etapa, necesita ese intercambio de camisetas. Probablemente no somos conscientes de ello, pero para sentirnos verdaderamente tranquilos, liberados y pasar página de verdad, el intercambio de camisetas es lo mejor. Es el broche final. Da igual lo que haya pasado antes, tanto si es bueno como si es malo, lo asumo, lo acepto, me reconcilio contigo y sigo adelante. 


NO QUIERO VOLVER A JUGAR UN PARTIDO CONTRA TI. 

Intercambiarse la camiseta con el contrincante no quiere decir que quieras volver a jugar otro partido contra él. De hecho, en determinadas circunstancias, es muy lógico que no quieras hacerlo. Yo ya he jugado, ya conozco lo que ha ocurrido entre nosotros y simplemente no quiero volver a pasar por esa situación. Pero te perdono, me perdonas, nos perdonamos y seguimos adelante. Y así, pasamos página. 

Si lo pensáis, podemos aplicar esto a muchas cosas en la vida. Lo podemos aplicar a relaciones personales (con amigos, con familiares, con parejas que se rompen) y también a relaciones laborales (con aquel jefe con el que no nos entendemos o aquel compañero que nos ha hecho daño). Asumo y acepto todo lo que ha pasado, pero eso no quiere decir que quiera volver a dar otra oportunidad al juego, que quiera volver a intentarlo. No, supone que lo asumo y que cierro esa herida en mí. Y muchas veces, de un modo lógico, si sé que volver a jugar probablemente conlleve otra herida, simplemente no quiero hacerlo, no me quiero arriesgar ni tengo necesidad de ello. 


A VECES, LA OTRA PERSONA NO QUIERE INTERCAMBIAR LAS CAMISETAS. 

Lo idóneo sería que se intercambiasen las camisetas porque se produciría la conciliación, aunque fuese momentánea. Y ese intercambio de opiniones, ese abrazo o esa despedida nos hacen tener un broche y poder pasar definitivamente la página. 

Pro existen situaciones o personas que no quieren intercambiar las camisetas. Tenemos que estar preparados para ello. En ese caso, aunque ese paso no se produzca, debemos tener claro qué queremos nosotros. Yo tengo claro que no quiero remover el pasado, no quiero profundizar en los dolores de esa relación porque no creo que sirva para nada. Por ello, no estoy dispuesta. Pero admito que la otra persona no quiera intercambiar su camiseta. Yo estaba dispuesta a ello, creo que es mejor para las dos partes, pero si es eso lo que quiere, lo asumo y lo acepto. Y me siento en paz conmigo misma. 

Aclaro que el proceso de coaching que he realizado es profesional y que ninguna de las cosas que os he contado tienen que ver con mi vida personal ni mi relación de pareja. También aclaro que, no sé si se nota (aunque creo que sí), pero me siento mucho mejor internamente. Como le dije a mi coach, llevo demasiado tiempo pataleando en medio del mar, contra las corrientes y a veces contra mí misma. Probablemente éste no sea el final del camino, probablemente dentro de algún tiempo tendré que buscar nuevos, internos y externos. Pero estoy en tierra firme, he llegado por mi propio pie y he dejado atrás los momentos de lucha. Y eso me hace estar tranquila y en paz conmigo misma. 

Comentarios

Muy interesante y veo que te ha ayudado. Un beso.
Esther C. ha dicho que…
Interesante, sobre todo sí te ayuda, y es obvio que esas enseñanzas también las podemos extrapolar a nuestra vida personal. Un beso.
ITACA ha dicho que…
Me ha ayudado muchísimo, creo que hay que planteárselo a la hora de cerrar ciertos conflictos y sobre todo pasar página.

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