VIERNES VITALES 12: JUICIOS PERSONALES. ¿CONSTRUYES O DESTRUYES?

Lo confieso. Estoy harta de críticas. Sobre todo de las críticas que no construyen en absoluto, sino que lo único que quieren es extenuarte, exprimirte o simplemente defraudarte. Y no me toméis por donde no voy. Creo que soy una persona que acepta razonablemente bien las críticas, que hace análisis de conciencia a menudo y que, aunque consciente de mis defectos, procuro o al menos intento mejorarlos.

Pero estoy un poquito hasta las narices de la gente del tipo Consejos vendo pero para mí no tengo. Esa gente que vive en otro nivel, a veces en otro planeta, pero que tiene muy claro qué haces mal, por qué y que está constantemente juzgándote y, lo que es peor, emitiendo sus juicios de valor. Esa gente que parece que hay que decirles a todo que sí, porque como dice mi amiga E (ella sabe quién es), se creen que como ellos están arriba y tú abajo, pueden decirte lo que les dé la gana.

Y esa gente te las encuentras en cualquier parte: desde el parque a la oficina, desde el ascensor de tu casa hasta bajo la bandera, falsa por cierto, de soy tu amig@ y te aprecio  (pero te pongo verde).

No me voy a subir a un pedestal precisamente, porque como todo hijo de vecino, yo también juzgo. Juzgo casi sin darme cuenta. Voy por la calle y pienso qué mona va este chica… o lo contrario. ¿cómo puede salir así de casa?  Y también juzgo a los que me juzgan Ésta dice que no le pongo interés, pero no se ha pasado la noche en vela con la niña vomitando. ¿Quién se creerá que es?

Juzgar es de humanos y, corregidme si me equivoco, lo hacemos de manera instintiva. No siempre juzgamos mal sino que también juzgamos bien y a menudo (por no decir siempre), de manera natural solemos juzgar a los de nuestro alrededor conforme a los sentimientos que nos despiertan. Esta persona me cae bien… veo mejor incluso sus defectos. Esta persona no me cae nada bien, la juzgo negativamente constantemente, incluso las cosas que hace bien realmente no las hace tan bien…

Bien, asumo que yo juzgo (igual que tú también lo haces) pero intento juzgar de manera más neutral, y, sobre todo, no emito esos juicios a la ligera. Vale que no estoy arriba en la estructura piramidal y no puedo espetarle al de abajo lo que me dé la gana. Pero aunque esté en medio, aunque tenga gente debajo, aunque pudiera emitir un juicio… muchas veces no lo hago. Y cuando lo hago, procuro hacerlo bajo ciertos límites.
 
Se puede dar una opinión, claro que sí.

Pero en primer lugar, si nos la han pedido. Si no, por mucho que seas mi madre, mi jefe, mi profesor… ya soy mayorcita y no debes meterte donde no te llama (ni yo tampoco debo hacerlo, no nos olvidemos).

Y en segundo lugar, si voy a aportar, a intentar construir, no a destruir. Os pongo un ejemplo que me han contado y es real. Una jefa le hace la revisión anual a una persona que trabaja para ella (hasta ahí normal). Lo hace en un avión (algo que puede conllevar una situación un poco incómoda, ya que aunque no conozcamos a los de alrededor, este tipo de cosas, solemos preferir que se hagan a puerta cerrada y sin terceros). Y saca ocho puntos negativos. Da igual cuáles fuesen esos puntos, pero ocho me parecen demasiados, aunque fuesen reales y aunque la persona revisada realmente mereciese (o no) esos puntos. Al terminar los ocho puntos esa persona (a quien conozco) le pregunta: ¿Y no hay ningún punto positivo? A lo que la otra le responde: Sí, pero dan igual, ya los conoces de sobra y sólo me he apuntado los negativos.

Es posible que entre los ocho puntos negativos, alguno sirviese de aprendizaje para superación personal, para reflexionar sobre él o darnos cuenta de que no lo habíamos localizado y que podemos mejorar. Pero el simple hecho de sacar en una evaluación, del tipo que sea, ocho puntos negativos y ninguno positivo, desdeñando sin más los positivos que sin duda hay, a mí no me parece constructivo.

Por eso, con esta reflexión de los viernes vitales quisiera que nos preguntásemos algunas cosas.

¿Yo juzgo?
¿Cómo lo hago?
¿Lo expreso?
¿Debería hacerlo?
¿Soy constructiva o puramente destructiva?

Pues bien, como a mí no me gustaría que me juzgasen, procuro no hacerlo. Y desde luego, no emitir mis juicios con ligereza. 


En la otra cara de la moneda, hay ciertas cosas por las que ya no paso. A nivel vital. Y eso engloba todo lo demás. 

NOTA: La imagen está sacada de internet y es una famosa frase de Bob Marley que deberíamos reflexionar más.  

Comentarios

Margari ha dicho que…
¡Qué gran frase de Marley! Y tienes razón. Juzgamos todo el tiempo, instintivamente. Y dices bien, cuando se juzga, cuando se opina en voz alta, hay que tener unos límites. Y aparte de emitir la opinión con respeto, con educación, debe tener una base sólida. Y señalar, como bien dices, los puntos negativos y los positivos. Que de estos últimos siempre nos olvidamos. Y todos tenemos virtudes y defectos.
Besotes!!!
Bego ha dicho que…
una vez más tienes mucha razón. yo soy bastante despistada y no me fijo mucho en los demás pero con esto de la maternidad sí que me cuido de dar consejos, cada uno hace lo que puede lo mejor que sabe, aunque reconozco que a veces me cuesta aguantarme.
un beso

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