VERANOS EN MADRID. CONCIERTO DE MARIZA EN LOS VERANOS DE LA VILLA.

Julio es ese mes raro… Y este año lo fue más aún. Es un mes que a veces pasa rápido, otras pasa muy lento… en el que estás pensando en las vacaciones y tachando fechas en el calendario (yo no lo hago el resto del año, pero en julio sí). Pero además es un mes en el que en Madrid hay muchísimas actividades interesantes: conciertos, obras de teatro, rutas teatralizadas, cines de verano… Y un Festival que cada año se supera a sí mismo: Los veranos de la Villa.

En la edición de este año, Los Veranos de la Villa venían cargaditos de conciertos muy apetecibles. Pero para mí, una fecha se marcaba en rojo en el calendario: el concierto de Mariza el día 18 de julio en el Circo Price. Ya sabéis de mi afición por Lisboa, ciudad por la que tengo absoluta veneración y con la que tengo un nexo especial que no he experimentado con ningún otro lugar del mundo. Es como si, una parte de mí perteneciese a ese lugar. Y uno de los rasgos de identidad de esta ciudad es el fado.

Me encanta el fado, ese llanto triste y hondo que nace de lo más profundo de la saudade portuguesa. He aprendido a apreciarlo en tascas de fado amador (fado cantado por no profesionales) en Lisboa y también a través de los consejos de Carlos, un portugués encantador que tiene una tienda cerca del Castello de Sao Jorge, que es un gran amante del fado y que fue precisamente él quien, hace ya muchos años, me habló de Mariza y me recomendó llevarme a casa mi primer disco de esta cantante. Por supuesto, le hice caso, salí de allí con mi primer disco de Mariza y me enamoré de su música.

Desde entonces, nunca había tenido la oportunidad de verla en concierto. Mariza había venido varias veces a Madrid pero, por unas cosas o por otras, nunca había tenido la oportunidad de poder ir a uno de sus conciertos. Por eso, cuando supe que Mariza actuaría en Madrid durante el mes de julio, participando en el Festival de los Veranos de la Villa, no podía dejar pasar la oportunidad. Y no lo hicimos.

MARIZA, LA FADISTA MÁS INTERNACIONAL.
Mariza es con toda seguridad en el momento actual la fadista más internacional que posee Portugal, y aunque es diferente a la gran Amalia Rodrígues, son muchos los que sienten absoluta pasión por esta cantante, que ha sabido reinventar el fado y llevarlo a nuevas cotas. Mariza canta fado tradicional pero también ha incluido en su repertorio  otro tipo de músicas que la convierten en una cantante única y yo añadiría que maravillosa.
Mariza es hija de madre mozambiqueña y de padre típicamente portugués, como ella misma comentaba en el concierto. Aunque nació en la colonia portuguesa, pronto volvieron a Portugal, en concreto a Lisboa. Vivió y creció en el barrio de la Mouraria, donde sus padres regentaban una típica tasca de barrio en la que, por supuesto, se cantaba fado Amador. Fue allí donde se instruyó en el arte del fado, en el más puro ambiente fadista. Y allí se convirtió, con la maravillosa voz que tiene, en lo que es hoy.
Y todo esto sucedió más o menos recientemente. Su primer disco, Fado en Mim se publicó en el año 2001 y resulta asombroso lo redondo y maravilloso que es. Es un disco que parece un compendio de clásicos, donde Mariza demostró que había nacido una estrella, dispuesta a ocupar el lugar dejado por la gran Amalia Rodrígues, que había muerto en 1999. Mariza participó entonces en los homenajes póstumos que se hicieron a la gran fadista de todos los tiempos y allí comenzó su propia leyenda.

Actualmente tiene varios discos editados, en concreto los siguientes:
- Fado en Mim (2001). 
- Fado curvo (2003). 
- Transparente (2005). 
- Concerto em Lisboa (2006). 
- Fado en Mim, edición limitada (2007). 
- Terra (2008). 
- Fado Tradicional (2010).
 Hoy en día, nadie duda de que Mariza ha conseguido hacerse un nombre propio en el mundo del fado, convirtiéndose en la fadista más internacional, con legiones de seguidores dentro y fuera de Portugal. Ha sabido reinventar el fado, internacionalizándolo y dotándolo de nuevos aires, sin olvidar sus orígenes. Es cierto que lo suyo no es fado tradicional, o al menos no sólo eso. Por ello, su música es muy diferente de otras fa distas como Ana Moura. Pero Mariza es única y asombrosa, no se parece a nadie más.


FADO, LA MÚSICA DE LA SAUDADE.

Saudade, melancolía, tristeza, nostalgia, morriña… como queráis denominarlo. El fado canta a todas ellas y es capaz de espolvorear entre sus notas una aureola de ese sentimiento, que lo inunda todo. Por eso el fado es puro sentimiento, canta a las cosas tristes, a la infinita saudade portuguesa.
Normalmente el fado lo interpreta un único cantante, quien es acompañado a la guitarra clásica o una guitarra portuguesa. Es un canto triste, que nace de lo más profundo del alma, cuyas acordes parecen más lágrimas que notas musicales. En Lisboa y en todo Portugal se canta muy buen fado, pero no el que cantan para turistas, sino el que viene derecho de la amargura, que se cuela entre los rincones de una vieja tasca de barrios como Alfama o Graça. Es el denominado fado amador (lo que nosotros llamaríamos amateur), y os puedo asegurar que cuando uno tiene la inmensa suerte de asistir a uno de esos recitales de verdad, se le encoge el alma, los ojos se le vuelven opacos de lágrimas y esa inmensa saudade se cuela hasta el fondo del alma.
La palabra fado viene del latín fatum, que significa destino. Es precisamente ese destino aciago, tan triste… el destino de los marineros portugueses o de los barrios pobres, un destino lleno de amargura pero igualmente de un sentimiento profundo, único, desde el principio de los tiempos.

El fado estuvo muy de moda hace décadas en Portugal, era uno de los signos de identidad de su cultura ancestral, algo quizá similar a lo que pueda ocurrir en una parte de España con el flamenco, por supuesto obviando tanto en un caso como en otro las fanfarronadas para turistas, que ni son fado ni son flamenco. Sin embargo, tras la muerte de la gran Amalia (Rodrígues) y por su vinculación política a la Dictadura de Salazar, el fado no cayó en el olvido, pero perdió fuelle. Parece que ahora viene sangre nueva a recuperarlo, voces como las de las conocidísimas Mariza o Dulce Pontes; u otras voces como las de la no tan conocida Ana Moura, que colaborará mucho para recuperar al fado como uno de los signos de identidad de Portugal.

EL CONCIERTO DE MARIZA EN EL CIRCO PRICE, VERANOS DE LA VILLA 2014.

El viernes 18 de julio tuvo lugar en el Circo Price el concierto de Mariza. Se englobaba dentro del festival de los Veranos de la Villa en la edición del 2014. Este festival, que lleva ya varios años celebrando sé en Madrid cada verano, trae hasta mi ciudad algunos de los intérpretes más renombrados de medio mundo. Los conciertos actualmente se celebran en dos escenarios: los jardines de Sabatini junto la Palacio Real y el Teatro Circo Price.
Mariza fue la encargada de enamorarnos en un concierto intimista, largo y lleno de temas magníficos y únicos. Podría decir que incluso se nos hizo corto, aunque esperaba tanto de este concierto que me enamoró desde el principio al final, incluso me hubiese gustado que durase más, y eso que duró más de dos horas largas.
Durante este tiempo, Mariza desgranó muchos de sus grandes éxitos, aunque resultó imposible que no le faltase alguno, ya que tiene muchas canciones que nos gustan y que podamos echar de menos. Además, aprovechó para sorprendernos con temas nuevos, no editados, cambiar de registros, contarnos anécdotas desde el escenario... Fue en definitiva un concierto muy intimista, como si todos fuésemos una pequeña familia... Y terminó, como no podía ser de otra manera, con el mejor broche final posible: Gente da minha terra. Para mí, este tema es el mejor de Mariza y eso que tiene muchos otros temas maravillosos, entre los que resulta tremendamente difícil poder elegir.
Por supuesto, como era de esperar, hubo lleno absoluto y las entradas se habían agotado días antes del concierto. Todos los que estábamos allí nos encontrábamos entusiasmados y estoy segura de que a muchos otros les hubiese encantado disfrutar de esa noche mágica. Tantos años esperando a poder ver a Mariza en concierto tuvieron su recompensa.
  
LA EXPERIENCIA DE ITACA.
Cuando uno tiene durante muchos años ganas de hacer realidad algo, corre el riesgo de hacerse una idea tan grande de eso que anhela que cuando por fin logra realizarlo, le resulte más pequeño o menos de lo que esperaba. Ése era el miedo que yo tenía con este concierto, pero a pesar de ser un viernes, de estar cansada, de estar pensando constantemente en que en cuanto acabase debíamos salir corriendo a casa (para no variar, algo que te ocurre cuando tienes una peque esperando)... Me encantó.

Sin embargo, me pasé medio concierto esperando Gente da minha terra y ya pensaba que no iba a cantarla! aunque nada mejor que hacerlo como broche final. Además, Mariza bajó del escenario y se perdió entre el patio de butacas, entre su público ,haciendo aún más mágico ese momento que ya tenía magia de por sí.

Me alegro mucho de haber tenido la oportunidad de hacer este sueño realidad, de disfrutar de la única e inigualable Mariza y por supuesto de volver a echar tanto de menos Lisboa en aquella noche calurosa del julio de Madrid.

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