VIERNES VITALES 18: ¿SABEMOS EXPRESAR EMOCIONES POSITIVAS?

Mi amigo Sergio Cruz escribió hace unos días compartió en sus perfiles de redes sociales una frase que me ha hecho pensar mucho en las últimas horas. Además, verlo en persona ayer en Sevilla, con toda su vitalidad, fue una explosión de alegría. 

Pero ahora vayamos a la frase en cuestión, que tiene tela. 

Es común encontrar que alguien no sabe identificar o describir una emoción positiva cuando la siente, probablemente porque solemos compartir con mayor frecuencia negativas. Del capitulo de Psicologia positiva de mi amiga Rocio Garrido. Libro Arteterapia en el ámbito de la Salud Mental. BUENOS DIAS


Personalmente, me considero una persona positiva, o al menos lo intento. No creo que tenga especial problema para expresar los sentimientos positivos. Pero sí que es cierto que creo que no a todo el mundo le ocurre lo mismo. Si no eres especialmente positivo, probablemente tengas problemas para hablar en positivo, para expresar las cosas buenas con pasión. De hecho, las diferencias entre las personas optimistas por naturaleza versus las personas realista o negativas son demasiado grandes a mi entender. 

Pero más aún. Es difícil que alguien negativo se vuelva positivo, pero no al revés. Alguien positivo experimenta nubarrones negros en algún momento. Y curiosamente resulta mucho más fácil hablar de cosas negativas y expresarlas con todo lujo de detalles que hacer lo mismo con las cosas buenas que nos pasan. 

A este respecto, también vi en redes sociales (el twitter me engancha) una frase que creo que también lo resume bastante bien. 

Si exagerásemos nuestras alegrías como hacemos con nuestras penas, 
nuestros problemas perderían importancia. 
Anatole France

¿Lo habíais pensado alguna vez? Yo cuando la leí, lo vi claro. Las cosas buenas que nos pasan, pasan sin más. A veces las contamos, otras no, a veces hablamos o escribimos sobre ellas, otras no... Pero cuando hay algo malo, nos ronda la cabeza constantemente. Nos enrocamos, le damos vueltas y más vueltas, entramos en la espiral del dolor, de la negatividad... En definitiva lo exageramos todo y nos parece mucho más grande, mucho más importante. 

Somos completamente capaces de hablar de las cosas malas, con pelos y señales, incluso parece que nos sale la vena masoquista, nos recreamos en el dolor. Pero con las cosas buenas, o no sabemos expresarlas, o no lo hacemos, o simplemente ni nos obsesionamos con ellas ni les damos el valor que realmente merecen.

¿Qué opináis? 

Comentarios

matiba ha dicho que…
Tienes toda la razón, parece que siempre se da más importancia a lo negativo, incluso con los niños, cuando hacen algo malo nos enfadamos mucho y cuando hacen algo bueno quizá no lo expresemos con tanto énfasis. Buen tema para una buena reflexión personal!
Margari ha dicho que…
Toda la razón. Lo negativo parece quedarse con más insistencia, lo recordamos más, nos enfada más. Pero lo positivo parece que pasa pronto, que no le damos su justa importancia.
Besotes!!!
Esther C. ha dicho que…
En este caso yo me pongo un positivo, je je. Soy capaz de expresar emociones positivas y además las exagero en mi intento de contagiar a los demás, eso también me ha hecho ganarme alguna crítica,a los negativos no les gusta, y te dicen cosas como que vives en los mundos de Yupi o "en el país de la gominola", a ver si te cuento en qué contexto nos (porque no fue a mí sola) dijo esto un compi de curro. Besos y disfruta del finde. Aquí hace un día otoñal que me encanta.

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