EL JARDÍN SECRETO DE SALVADOR BACHILLER EN LA CALLE MONTERA DE MADRID.

Este verano, brujuleando por internet, me encontré con un lugar muy especial que desconocía. Normal, lo habían abierto apenas unos meses atrás, por lo que no me extrañó no conocer esta pequeña terraza llena de encanto de la que hoy quiero hablaros. Se trata de un lugar especial pero también de un sitio diferente. ¿Por qué? Se trata de una terraza -azotea del centro de Madrid en el que se ha instalado una especie de salón de té. Hasta ahí todo es normal, pero lo que llama la atención es que se encuentra dentro de un edificio de una conocida tienda de bolsos y marroquinería. En ese edificio, además de proponernos varias tiendas para comprar un montón de artículos preciosos (de hecho a mí esta marca me encanta y tengo muchos productos suyos desde hace años), te ofrecen la posibilidad, dentro del mismo edificio, de terminar la sesión de compras tomándote algo en su café/bar (abierto todo el años) o su terraza en la azotea, que ya veremos si en invierno continúan teniendo abierta o no.

EL EDIFICIO DE SALVADOR BACHILLER EN LA CALLE MONTERA.

La calle Montera, conocida como una de las calles con más prostitución de Madrid y perpendicular a la Gran Vía es un lugar que siempre me ha gustado, en ocasiones pasear por ella te hace pensar en que estás dentro de una película de Almodóvar. Me llamó la atención que Salvador Bachiller hubiese abierto un edificio precisamente en este lugar, aunque cuando fui a visitarlo, me di cuenta de que el ambiente de esta calle había cambiado bastante.


Efectivamente, el edificio de Salvador Bachiller se encuentra en la calle Montera, en el tramo más cercano a la Gran Vía. A tenor de la cantidad de gente que me encontré al visitarlo, supongo que ya es vox populi su ubicación, porque estaba lleno. Pero no el edificio como tal, sino la zona que podríamos denominar “de restauración”. De hecho, este edificio dispone de varias plantas. Las primeras de ellas están dedicadas a tienda, donde puedes encontrar un montón de variados y fantásticos productos de Salvador Bachiller. Yo soy absoluta fan de esta marca, así que obviamente me encantó la zona de tienda. Además, está todo fenomenalmente bien dispuesto, ordenado por colores, por tipos de artículos… Una monada.


Sin embargo, la parte de tienda estaba completamente vacía y algunos que pasábamos por allí, echábamos un vistazo pero comprar, lo que se dice comprar, no vi a nadie… No sé hasta qué punto esto le puede ser rentable a Salvador Bachiller, salvo que ahora decida dedicarse a la restauración. Supongo que su idea inicial era que, tras comprar en su tienda, puedas tomarte algo en su Jardín Secreto de la Azotea o en el bar que se encuentra en el piso superior. En la azotea había cola para coger mesa y el bar no estaba lleno del todo, pero sí tenía bastante gente. La verdad es que fui a principios de septiembre y lo que más apetecía, con el buen tiempo que hacía entonces era precisamente terracear.

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EL JARDÍN SECRETO DE SALVADOR BACHILLER.

Tomarte un té en este jardín secreto es una absoluta delicia. Recóndito, escondido, maravillosamente bien decorado y con mil detalles que lo hacen único, si cierras los ojos y los vuelves a abrir, nunca pensarías que estás en el centro de Madrid, en la bulliciosa calle Montera, sino disfrutando de la naturaleza.

Me encantó este lugar por muchas razones: su decoración (detallista, intimista, mimada…) sus pequeños detalles, como la casita de pájaros en la que incluyen la carta enrollada, el buen ambiente, las camareras… Quizá lo único que me sobra es algo de snobismo en algunas de las cincuentonas chics que parecen reunirse allí de vez en cuando explotando el nuevo lugar de moda de Madrid, y por supuesto que haya mucha gente, no me gustan en nada los aluviones.

Pues acceder hasta el piso superior por las escaleras (en los primeros pisos mecánicas, luego tendrás que subirlas a patita) o directamente por el ascensor. Llegarás y te encontrarás un espacio rectangular, alargado hacia Montera, con varias mesas, muchos pequeños detalles y la recreación de un pequeño rincón de la naturaleza donde quizá te parezca que en algún momento el pequeño pajarito que ha venido con la carta vaya a comenzar a cantar.

Y ése es otro punto positivo, la carta… y sus precios. Un sitio como éste, en pleno centro de Madrid y estando tan de moda, es normal que sea carete. Pero no, la sorpresa es que los precios son de lo más asequibles. Por ejemplo, los tés, cafés e infusiones a dos euros, refrescos y cerveza a tres euros, helados, sorbetes, horchatas y batidos entre tres y cinco euros… Desayunos a 2,50 euros, meriendas a 6 euros… Incluso tienen un menú del día pero que ni os puedo contar cómo es ni cuánto cuesta, a ver si algún día me escapo a conocer de primera mano cómo es.

Lo cierto es que el ambiente de este lugar está de lo más logrado. Te encantará nada más verlo. Eso sí, siempre que no tengas que esperar demasiado tiempo haciendo cola.

Si no, el salón de té al estilo inglés de la planta superior también merece la pena. Es más, seguro que en dentro de poco, con las temperaturas más crudas del otoño e invierno madrileños, la terraza se vacía (suponiendo que la sigan manteniendo abierta en esa época, cosa que dudo) y las colas se producen en este salón de té tan british y que también han sabido decorar con tanto encanto y acierto.

LA EXPERIENCIA DE ITACA.

Me encanta Madrid como ciudad infinita que es, donde siempre es posible descubrir algo nuevo y enamorarte de ese último descubrimiento. Además, soy clienta asidua de Salvador Bachiller, una marca atemporal que nunca pasa de moda y que me encanta. Tengo muchísimos productos suyos, con piel de alta calidad, que son bonitos, versátiles, normalmente atemporales y que son de buena calidad y te duran muchos años. Me parece una marca de confianza que además aúna el hecho de hacer cosas muy bonitas y de buena calidad.



El edificio de la calle Montera me enamoró nada más verlo. Es bonito ya desde fuera, atrevido, incluso en su localización, aunque la calle Montera cada vez tenga menos de almodovariana y más de otra calle normal del centro. Pero cuando traspasas el umbral de la puerta de entrada, te adentras en un universo infinito. Cierto que puedes coger el ascensor y subir directamente al Jardín Secreto (si ésa es tu intención), pero pasear por las plantas de tienda como tal tiene muchísimo encanto y encontrarás artículos preciosos de esta marca atemporal, ordenados con gusto y precisión. Me enamoró esta tienda, además de todo ello por lo recoleta que es, estrecha y alargada.

En la planta baja y la primera planta encontrarás artículos de marroquinería. En la segunda, la sección maletas. En la tercera ya está el salón de té british y arriba del todo, en la azotea, el Jardín Secreto.

Sé que volveré más veces a esta tienda, también que muy probablemente termine comprando algo, porque me resulta muy difícil resistirme a muchos de los tentadores artículos de Salvador Bachiller.

Como ya os he confesado, me ha encantado este pequeño Jardín Secreto, donde la naturaleza se encuentra tan bien representada que parece que los pajaritos van a empezar a ponerse a cantar en cualquier momento. Además, las plantas y las flores son preciosas y yo las conocí en su total esplendor. Tomarte un té allí y desconectar del mundanal ruido del centro de Madrid, situado apenas a unos metros pero que mientras estás allí ni se intuye, es una auténtica maravilla.

Y sobre todo me encantaron los detalles de este lugar: la porcelana en la que te sirven el té, las casitas de pájaros con la carta enrollada, las flores naturales de todos los colores… En definitiva, todo lo necesario para lograr que parezca un Jardín Encantado de verdad y que, con tan sólo coger un ascensor, o en su defecto las escaleras (mecánicas y no) hayas conseguido hacer un largo viaje al campo y olvidarte del mundanal ruido y los problemas de la gran ciudad.


Comentarios

De Lector a Lector ha dicho que…
No lo conocía y me has dejado con muchas ganas de pasarme por allí. Besos.
Leira ha dicho que…
Estuve este fin de semana por ahí cerca, si lo llego a saber me acerco. En cuanto a que no es un sitio caro, es normal, Madrid ya veo que no es nada caro como pensaba en cuanto a hostelería. Besos
Margari ha dicho que…
Porque me pilla lejos, que si no, iba este mismo fin de semana. Qué sitio más bonito!
Besotes!!!

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