VIERNES VITALES 21: ¿PROBLEMAS O SOLUCIONES?

Cuanto más profundizo en el concepto de positivismo, más llego a la conclusión de que los seres humanos somos negativos por naturaleza. Quizá alguien lo piense de mí por el hecho de haber comenzado esta reflexión precisamente con esta frase, pero me intento explicar... 

Las cosas buenas pasan por nuestras vidas, quizá a veces la evocamos, pero lo cierto es que con más frecuencia de la debida las apartamos a un rincón de nuestra memoria. Sin embargo, las cosas malas no nos dejan dormir, nos reconcomen, vuelven constantemente a nuestra memoria y casi nunca somos capaces de apartarlas mientras las vivimos y la revivimos y mucho menos a ese rincón recóndito al que hemos condenado las cosas buenas. 

Más aún, cuando se nos plantea una duda, por ejemplo una enfermedad... siempre nos ponemos en lo peor. Tengo dos casos recientes. Un tío mío pensó que tenía cáncer de pulmón, al final resultó que tenía una fuerte pulmonía. Conozco otro caso de alguien que pensó que tenía un cáncer de huesos, pero en realidad tenía reuma. Somos catastróficos, cuando vienen las catástrofes y cuando no. Puedes tener una enfermedad tan difícil y preocupante como el cáncer, pero también puedes tener algo menos importante. ¿Por qué siempre te pones o nos ponemos en lo peor? 


La vida muchas veces nos pone a prueba, nos plantea problemas, complicaciones, complejidades... La gran mayoría de los obstáculos en el camino tienen solución (todo lo tiene, excepto la muerte), pero muchas veces nos dejamos caer en el victimismo y la negatividad y perdemos la oportunidad de fortalecernos en el proceso de la búsqueda de soluciones. ¿En qué debes centrarte, en el problema o en la solución? Ahora que estás leyendo esto seguro que te queda claro, ¡la solución, obviamente! Pero cuando te encuentras en una situación difícil, a veces te dejas llevar por el problema y no centras todos tus esfuerzos en la solución. ¿A qué estás esperando? Busca soluciones. 

Sin embargo, hay ocasiones en las que no existe o simplemente no encuentras la solución. Ese caso es una oportunidad fantástica para el crecimiento personal. A este respecto, evoco la palabra crisis, pero no en su versión catastrófica de pensamiento occidental, sino en la oriental. Para los orientales crisis significa oportunidad: las cosas van mal, aquí tienes la oportunidad de mejorarlas, de crecer, de escoger tu camino, de buscar soluciones, de ser creativo, de saber reponerte, de aprender... 

Recientemente, he experimentado un revés profesional. No sé de que me extraño, debería estar acostumbrada, pero no logro acostumbrarme. Al principio, me lo tomé fatal (aunque mucho mejor de lo que lo habría hecho tiempo atrás), pero luego decidí centrarme en las soluciones, en el futuro, en mirar hacia adelante. Pensé en que perder algo muy querido me daba la oportunidad de poder acceder a algo nuevo, que quizá me pudiese llegar a llenar lo mismo. Y que si no me llenaba igual (lo siento, mantengo el pensamiento negativo aún en este área), me daba la oportunidad de aprender, de disfrutar de la nueva experiencia, de valorar las cosas buenas... y también de reafirmarme en algunas cosas que ya sé y que hay que tragar porque son lentejas. Pero la felicidad a mí no me la quita nadie. Me ha costado mucho conseguirla y crearla. Y en eso, me siento invencible. Se trata, como siempre, de buscar soluciones y disfrutar de cada instante y de las oportunidades. 

Comentarios

Esther C. ha dicho que…
Para ver la crisis como una oportunidad creo que es necesario algo de tiempo y/o distancia. Yo hago un esfuerzo por vivir en el lado positivo de la vida, aunque no siempre ha sido así. Es un trabajo personal intenso y que requiere tiempo, pero ahora me tomo las cosas de otra manera. Estoy terminando un libro que me está gustando mucho a este respecto, es "El arte de ser y estar" de Félix Torán, al principio me pareció un poco tonto por las cosas tan obvias que decía, pero ahora estoy sacando mucho provecho de su lectura. Un beso y feliz fin de semana.
Margari ha dicho que…
A veces nos lo pone muy difícil la vida. Y nos quedamos un tiempo sin saber cómo reaccionar, por dónde tirar, cómo salir. Pero como dice Esther, luego pasa el tiempo y es cuando empezamos a ver la parte positiva, a buscar las soluciones. Y si no las hay, volver a empezar. Que no queda otra. Y aprender de lo vivido y tirar "p'alante".
Besotes!!!

Entradas populares