VIERNES VITALES 31: AQUÍ Y AHORA (MI 1ª APROXIMACIÓN AL MINDFULNESS).

Este Viernes Vital debería haberlo publicado la semana pasada, pero este mes de enero está resultando especialmente duro y denso. Por ello, no siempre saco el tiempo que me gustaría para poder ir contándoos las cosas que voy viviendo. Pero hoy, por fin saco un ratito.

La semana pasada tuve la oportunidad de disfrutar de mi primera aproximación al Mindfulness. El término anglosajón se inventó en el año 1979, un año antes de que yo naciera, pero parece que últimamente se está extendiendo y poniéndose de moda. No sé si finalmente optaré por hacer un curso de Mindfulness de 8 semanas, pero en cualquier caso lo voy a dejar en stand by, a la espera de que llegue la primavera, ahorre mucho en mi bote porque yo lo valgo (del que os hablaba la semana pasada) y reordene un poco mi cabeza y mis prioridades.

El caso es que esa primera aproximación me hizo darme cuenta de algo que frecuentemente olvidamos: el aquí y ahora. Normalmente, mientras hacemos algo, tenemos la cabeza a todo menos a lo que estamos haciendo. 

Voy a disfrutar de un sabroso helado… pero mientras, pienso en lo que tengo que hacer cuando llegue a casa, en que le debo una llamada a no se quién, en que me ha sonado el whatsapp, me fijo en la mosca que pasa a mi lado, se me va mi atención a un coche que ha pegado un bocinazo al otro lado de la calle, hablo con un amigo y nos contamos veinte cosas… Conclusión: que me he acabado el helado, y ni me he enterado. Si me apuras, no sabría decir ni de qué sabor era, y aunque sepa que era de fresa por ejemplo, ni lo paladeé, ni me di cuenta de su textura, ni su aroma, ni su sabor… ni nada de nada.


Me pasa mucho con las canciones en el coche. Pongo un CD que me gusta y cuando empieza esa canción que me encanta digo: “Uy, vamos a escuchar esta canción”, pero mientras tanto conduzco, hablo con mi acompañante, le escucho, nos enzarzamos en nuestros comentarios… y cuando acaba la canción y vamos por la mitad de la siguiente, me doy cuenta de que no la he escuchado. La vuelvo a poner. Y normalmente, esa segunda vez, sí suelo escucharla. Pero en la vida, casi nunca se puede dar marcha atrás y darle al play.


He reflexionado mucho sobre el aquí y el ahora, sobre el hecho de que se nos pase la vida sin darnos cuenta. Corriendo, pensando en otras cosas, haciendo listas inagotables de tareas, con la sensación de que nunca llegues… y se te pasa enero, y febrero, y la primavera, y las vacaciones, caen las hojas de los árboles, llega navidad. Ya ha pasado un año. Y otro, y otro, y otro… Yo intento vivir intensamente y darme cuenta de lo que pasa, ser consciente, vivir mi vida, día a día, mes a mes… Pero reconozco que hay muchos detalles que no veo, muchas sensaciones que no experimento y muchas vivencias que las siento muy por encima. Intentaré ser mucho más consciente y vivir mucho más intensamente. Aquí y ahora.

Comentarios

Marisa G. ha dicho que…
Una entrada estupenda con verdades como puños. Saludos.
Tracy ha dicho que…
Ese es uno de los principios del yoga "no hay que dejarse enredar"
El aquí y ahora que tú dices.
Azahara ha dicho que…
¿Te acuerdas de los hombres grises, de Momo?
Bego ha dicho que…
Claro que sí, slow life, eso es lo que hace falta.

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