DE MADRID AL CIELO. MIS 10 LUGARES FETICHE.

Últimamente no encuentro la inspiración. Parece que no encuentro ni el momento ni las palabras para escribir sobre algo, por lo que mis apariciones por aquí suelen ser escasas. Pero Leira me ha animado a escribir sobre mis 10 lugares fetiche de Madrid y me parece un buen reto para intentar que las musas regresen, ya que soy una absoluta enamorada de Madrid, la que desde hace 10 años es mi ciudad y en la que espero vivir el resto de mi vida.

Empiezo por decir que escoger sólo 10 lugares de Madrid resulta muy difícil. Pero creo que he logrado hacer esa lista tan corta y exhaustiva. Se han quedado fuera muchos lugares, algunos de ellos los incluiría como imprescindibles para cualquiera que visite Madrid, pero en este caso, me vais a permitir ser más emocional y escribir sobre esos 10 lugares especiales para mí. Lugares que probablemente no sean los más imprescindibles, ni los mejores, pero que a mí me encantan. Y con eso, al menos para mí, es más que suficiente.

No siguen ningún tipo de orden, simplemente son lugares especiales para mí.

1. EL TELEFÉRICO.


Hace poco os hablé en una opinión bastante extensa sobre este lugar, que para mí sigue siendo un gran desconocido entre los madrileños, porque pocos lo han utilizado alguna vez. Y la verdad es que “el tren que vuela”, como lo llama mi hija, hace un fantástico viaje por el cielo de Madrid, desde Pintor Rosales a la Casa de Campo y a la inversa. Desde esas preciosas vistas puedes contemplar los perfiles de la ciudad y fijarte en lugares emblemáticos como el Palacio Real, la Rosaleda, las ermitas de San Antonio de la Florida, el río Manzanares… o más en la lejanía desde la Plaza España al edificio de Telefónica, el Pirulí o las 4 torres. Un viaje precioso e inolvidable con el que Henar y yo disfrutamos mucho y que solemos hacer de manera bastante habitual.



2. EL BARRIO DE CONDE DUQUE.

Madrid tiene barrios emblemáticos y algunos de ellos con una magia especial. Me gusta mucho el Madrid cañí de La Latina, también le veo encanto (aunque algo menos) a Lavapiés; y por supuesto me encantan lugares como Chueca o Malasaña. Pero quizá son demasiado conocidos. Para mí el barrio mágico del centro de Madrid es Conde Duque, al lado de todo y sin embargo tan desconocido. Me encantan sus terrazas, sus placitas (las Comendadoras, La de los Guardias de Corps y Cristino Martos), sus pequeñas tiendas, talleres, restaurantes con encanto… y ese ambiente de vida de barrio y de creatividad que rezuman cada uno de sus adoquines. También por supuesto el Cuartel de Conde Duque, donde se organizan tantas actividades extraordinarias y desde donde incluso se ve el Palacio de Liria, situado justo detrás. Conde Duque es un entramado de calles que te cautivarán y que incluso tienen su estela literaria. Precisamente allí vivía la protagonista de El corazón helado, una de mis novelas fetiche.
Una tarde en Conde Duque, especialmente en buen tiempo, te permite hacer un viaje muy lejano y sorprendente.



3. LOS TEATROS DE MADRID, ESPECIALMENTE EL LARA.

El teatro es una de mis mayores pasiones y pensar en Madrid es pensar en teatro. En los minutos previos a que empiece la representación y se levante el telón, recuerdo intensamente por qué me gusta tanto esta ciudad y por qué no quiero irme de ella nunca más. Tengo teatros fetiche: el Español, el Pavón, el Galileo… Pero si tuviera que quedarme con uno sería con el Teatro Lara, un lugar único y especial. Es el teatro madrileño más antiguo hoy abierto y conservado igual que cuando fue inaugurado. Posee una programación absoluta, con obras sorprendentes tanto en su sala principal como su off. Raro es acudir al Lara y no salir fascinado. Recuerdo estupendas tardes y noches en él, allí conocí a Ara Malikian y sus Cuatro Estaciones, me emocioné con Miguel Rellán en el primer obra monologada que hacía en su vida y me he enamorado de tantas de las obras de ese teatro… Madrid no sería igual sin el Lara.

 

4. EL MADRID DE LOS AUSTRIAS EN LOS AMANECERES DE VERANO.

Os contaré en secreto. De un tiempo a esta parte, me quedo de Rodríguez en Madrid unos días en verano. Y no trasnocho (o no lo hago todos los días) sino que madrugo…. Y mucho. Me levanto antes del alba (lo que en verano os aseguro que es muy temprano), cojo la moto y amanezco en el centro de Madrid. Es precioso ver cómo esa parte monumental de la ciudad se va despertando a la vida, las vistas del Palacio Real al amanecer, pasear por las callejuelas a las que van saliendo las personas que van a trabajar, el momento en que hay silencio antes y después del ruido y las prisas. Me encantan algunos rincones de este barrio, como la Plaza de la Villa, la calle de la Almudena (con sus historias y sus conjuras), la Plaza de Ramales (también otro oasis en medio de la calma) o la de la Marina Española, donde se encuentra el Senado, también otra gran desconocida. El broche final a ese paseo matutino es un buen desayuno antes de volver a coger la moto e irme yo misma a trabajar. Estos momentos, a principios de agosto, con un Madrid a medio gas, son únicos.


5. LOS JARDINES DE SABATINI.

Otra de las joyas que sabemos que está ahí pero que pocas veces visitamos. El arquitecto italiano Sabatini tenía un gusto exquisito y un arte que demostró en muchos lugares de Madrid y de España, pero sus jardines aledaños al Palacio Real son una de las maravillas olvidadas de Madrid. Me gustan especialmente en otoño y también en los anocheceres de verano. Incluso a veces hacen conciertos únicos dentro de los Veranos de la Villa.

6. EL RETIRO EN OTOÑO.

De los Jardines de Sabatini al gran jardín de Madrid por antonomasia, el Parque del Retiro. Sin duda es precioso en cualquier momento del año, pero especialmente en otoño, cuando se tiñe de amarillos, dorados y ocres y lo convierten en un escenario de cuento. El Retiro es un mundo en sí mismo, verás a gente corriendo, leyendo, entregada al sol en cualquier época del año… títeres (incluido Titirilandia), niños con patines, balones, bicicletas o muñecas, gente de todas las edades… pero pasear por El Retiro en una soleada tarde de otoño, especialmente por algunos de sus lugares desiertos, es uno de los momentos más mágicos que ofrece Madrid.

7. LAS VERBENAS DE AGOSTO EN LA LATINA.

Así es Madrid y así soy yo: almas de contrastes. Del bucólico paseo otoñal en el Retiro, al bullicio más cañí de las verbenas de agosto: San Cayetano, la Paloma… Los barrios más castizos de Madrid, el Rastro, Lavapiés, La Latina, se visten de fiesta, se vuelcan en las calles entre mantones y cervecitas y las noches son largas, intensas y únicas. Madrid es especial en agosto pero mucho más aún en estas fiestas milenarias, que parece que llevan celebrándose desde que el mundo es mundo y que te hacen sentir como en casa.

8. EL JARDÍN DEL MUSEO ROMÁNTICO.

Adoro este lugar, del que ya os hablé en otra ocasión. Además, es un gran desconocido, tanto el museo en sí como su preciosa cafetería y su recóndito jardín. Me gusta acudir a él en cualquier época del año, pero también creo que se convierte en un lugar aún más especial en las tardes calurosas del verano de Madrid. Allí, entre vegetación, una pequeña fuente y ese ambiente intimista, parece que estás en un pedacito de paraíso. Además, es un lugar estupendo para desayunar y para desconectar del mundanal ruido en pleno centro, a pocos metros de Chueca o de Alonso Martínez.


9. EL CIELO DE MADRID.

De Madrid al cielo y un agujerito para verlo. ¡Y menudo cielo! Que no es una leyenda urbana, sólo tienes que abrir los ojos y mirar para arriba. El cielo de Madrid es único, como no lo hay igual en ningún otro lugar del mundo. Tiene un azul intenso, nítido, precioso… y se tiñe de colores en los amaneceres, atardeceres y tormentas. Una parte de la magia única de esta ciudad está constituida por su techo celeste que tantos otros lugares le envidian.



10. MI CASA, MI BARRIO, MI PARQUE, MI VIDA…

Adoro Madrid y soy madrileña de devoción. Pronto cumpliré 10 años en esta ciudad y no me veo viviendo en ningún lugar que no sea éste. Me gusta todo de Madrid, menos sus atascos, pero como tengo la suerte de trabajar cerca de donde vivo, ni siquiera los sufro habitualmente. Y me encanta mi vida: mi mundo, mi casa, mi parque, mi barrio… Lo importante que es tu barrio en la vida de un madrileño. Me hace feliz vivir aquí y sentirme de aquí.



PEQUEÑA REFLEXIÓN FINAL.

Madrid es la ciudad de los brazos abiertos, donde nadie se siente forastero, en la que nadie es del todo de aquí, porque su familia viene de aquí y de allá, pero todos somos madrileños y compartimos esta pasión intensa por esta ciudad única en el mundo. Es imposible quedarse con 10 sitios solos de Madrid y siento que en la lista me faltan muchos: el Circo Price, los bocatas de Calamares de la Plaza Mayor, las croquetas del Casa Julio, el Parque de Atracciones, La Plaza de Olavide, las tiendas del Mercado de Fuencarral, el callejón del Codo, Recoletos, el Espejo… Y no sigo, porque no pararía nunca.
Esta ciudad nunca se conoce del todo pero cuanto más la conoces, más te enamoras de ella. Os animo a descubrir vuestros 10 y vuestros 100 lugares mágicos de Madrid.


Comentarios

Leira ha dicho que…
Nada, que tengo que ir a la Plaza de Olavide, ya que se repite hasta la saciedad entre la gente. Y eso que una prima de mi madre vivía cerca, pero yo no había oído hablar de ella nunca. Y bueno, mis padres se casaron en Las Comendadoras. Genial selección de esta adorable ciudad. Besos!
Margari ha dicho que…
Una ciudad preciosa. Ganitas tengo de volver por ahí otra vez.
Besotes!!!
Esther ha dicho que…
Me alegra que Leira te haya animado a que escribieras esto. En breve estaremos por ahí, creo que posiblemente lunes.martes y miércoles. Cuando esté decidido te aviso, me encantaría que nos pudiésemos ver. Un besote.
wendieland ha dicho que…
he vivido dos anyos en madrid y ni sabîa que habîa teleférico... es una ciudad que me encanta, no sé por qué pero siempre he querido vivir allî y lo conseguî! a mî me gustaba ir al reina sofîa todos los miércoles por la tarde (es gratis, o era...) y mirar cada vez una sala.

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