VIERNES VITALES 39: BALANCE DE PROPÓSITOS 2015

A menos de dos semanas de acabar el año, que ahí es nada, y el 2015 prácticamente ha volado por completo. Me hice un listado de propósitos para el año nuevo (allá por mediados de enero) que si alguien tiene interés puede leer aquí. Pero la verdad es que no he hecho la revisión trimestral como hice en otros años. Y ahora que se acaba el año, me apetece revisar sobre lo que planifiqué en enero del año pasado, lo que he cumplido y lo que no, y ya de paso repasar cosas chulas que nos ha deparado este 2015 y que no tuve en cuenta en su momento.

Empezaba con los Propósitos no cumplidos del año anterior, y que, aunque 2014 fue un buen año, me quedaron cosas pendientes en el tintero. Sobre todo el propósito de siempre: 

Leer más. En realidad, no lo he cumplido. Puedo decir que sí, porque he leído más que el año pasado, pero aún así mucho menos de lo que me gustaría. Yo, que hace años era un ratón de biblioteca, y para lo que he quedado… Pero siendo sincera y realista, el tiempo sencillamente no me da para más y lo de dedicar tardes enteras a leer me parece una quimera. Aún así, he leído unos cuantos libros (no más de 10 o 12) aprovechando las vacaciones y algunos (escasos) ratos libres, así que este propósito incumplido se quedará conmigo para el 2016.



Pasemos a la parte importante de la vida: los propósitos fundamentales del día a día, nuestras verdaderas motivaciones. Y ahí, estoy satisfecha con ellos, porque creo que sí los he cumplido, todo lo que la vida y el tiempo me lo permiten.

El primero, pasar mucho tiempo (y también de calidad) con mis dos chiquitines: Henar y Athos (el peludo también cuenta). Paso mucho tiempo con ambos, por separado y en conjunto. Además, desde el verano he establecido horarios mucho más racionales en mi casa que nos permiten que las cosas funcionen mejor, tener más tiempo independiente para hacer cosas que nos gustan los dos progenitores y dedicar tiempo de calidad. Con Henar paso mucho tiempo, especialmente los fines de semana, vamos al teatro, al cine, al zoo, al parque de atracciones, al Ikea, al Teleférico… leemos, pintamos, hacemos todo tipo de manualidades (Pinterest es fantástico para ello) y sobre todo veo crecer a mi hija. Renunciar profesionalmente a muchas cosas merece la pena cuando tienes una sonrisa en casa a la que ves crecer y te das cuenta de que ése es el verdadero sentido de la vida.



 En cuanto al siguiente propósito, mimar más mi relación de pareja, digamos que hemos cumplido una parte pero nos queda terreno para mejorar. Valoro mucho la estabilidad emocional y familiar de mi vida y mi marido sigue siendo una pieza fundamental en ella, un apoyo continuo, aunque pasemos poco tiempo (demasiado poco) juntos como pareja). Me quedo con este propósito para reforzarlo en 2016.



Y pasamos al Tiempo para mí misma. No puedo quejarme de este propósito, aunque a veces querría que el reloj marcase tres o cuatro horas más al día para que me cundiese más. Aún así, también he decidido modificar mis tiempos últimamente, bajarme de trenes, aligerar la agenda y no agobiarme tanto. A ver si funciona, lo mantendremos como propósito para el 2016. En tiempo para mí misma 2015 me he apuntado a clases de costura, luego al curso de Espectadores en Acción, al gimnasio, al teatro, a comer o cenar de vez en cuando con amigos… Poco a poco…



Siguiente propósito: llevar una vida más saludable. Propósito conseguido. Adelgacé lo que me propuse, y lo que es más importante, lo mantengo. Hago ejercicio de manera regular (aunque ahora tengo una lesión de cervicales y hago menos de lo que me gustaría), mantengo mi peso, miro lo que como… y me siento bien. Ojalá el 2016 me mantenga en el camino correcto en este sentido.


  
Pasar más tiempo con mi gente. Es un propósito muy ligado a tener tiempo, pero también a aprovechar bien ese tiempo. No ha estado mal 2015, aunque me pasa lo mismo que con la lectura, me gustaría tener más tiempo y ver más a mi gente. Pero no puedo quejarme. Y además he conocido a personas maravillosas en este 2015.


  
Y llegamos al blog, este cuaderno de bitácora personal que cada vez es más un totum revolutum en el que es difícil encontrar algún sentido, pero que me encanta. No escribo por encargo, escribo lo que me da la gana y cuando quiero, y además hay gente que me lee y me comenta, no puedo estar más contenta: ¡¡¡gracias, gracias, gracias!!! He dejado Ciao, después de escribir allí durante más de nueve años, la verdad es que no lo hecho nada de menos y además hacía tiempo que debía haberlo dejado, porque cuando algo no aporta, más vale seguir otro camino. Pero este blog sin ataduras para mí es una constante alegría.



Llegamos al tema de siempre: ahorrar. Tampoco puedo quejarme porque estoy en números negros y nunca el negro fue un color tan bonito. En 2015 he podido hacer algo de hucha, aunque no sea mucha, y además desgraciadamente mi abuela se fue, pero fue muy generosa con todos. Ahora tengo un piso en Oviedo que quiero vender, así que si a alguien le interese, que me lo diga, tiene unas vistas estupendas al Naranco y es una gran oportunidad. 2015 me ha permitido ahorrar, disfrutar, llegar a final de mes y darme cuenta cada vez más de las cosas que son verdaderamente importantes en la vida. Y además, como yo siempre he sido una hormiguita ahorradora, no voy a empezar ahora a dejar de serlo.



Y una de las cosas en las que me he gastado el dinero en 2015, y con muchas ganas por cierto, ha sido en viajar. Viajar siempre es un placer, y aunque me ocurre algo parecido a lo que me pasa con la lectura (fui una viajera empedernida pero ahora lo soy mucho menos de lo que me gustaría), no me puedo quejar de 2015. Y, por supuesto, tengo muchos planes viajeros para el 2016. En 2015 pensaba visitar Londres y no pudo ser (no importa, ya llegará el turno de regresar a esta ciudad maravillosa). En su defecto he ido dos veces a mi adorada Sevilla, he vuelto a callejear por esa Lisboa que me hace tanta falta, he pasado unos días de verano estupendos en La Coruña y quizá no haya viajado demasiado (no he abandonado la península), pero tampoco lo he echado de menos. Veremos qué viajes nos depara 2016…




2014 me sirvió mucho para cerrar heridas. Fue un año excelente de crecimiento personal, pero 2015, a su modo, ha sido un año de asentamiento personal diría yo. En enero fui a una presentación sobre Mindfulness y es una disciplina en la que me gustaría profundizar. Pensé apuntarme al curso de 8 semanas con retiro espiritual incluido la pasada primavera, pero no me encajaba; en otoño opté por Espectadores en Acción (dos cursos semanalmente se hace imposible), pero lo haré la próxima primavera. La aceptación, el crecimiento, el seguir adelante… cerrar heridas al fin y al cabo.



Y quizá relacionado con cerrar heridas está bajar menos al submundo, o durante menos tiempo. Me considero optimista, pero tengo momentos muy de submundo. No puedo quejarme del 2015, ha sido un año de estabilidad y cordura, que no es poco. Y sobre todo, quizá lo que más he aprendido es a juzgar mucho menos de lo que lo hacía. El juicio personal es algo inherente al ser humano, aunque no seamos nadie para juzgar seguimos en la rueda del juicio, juzgamos y nos juzgan constantemente. Espero seguir en esa línea en 2016 y juzgar menos, incluso también menos a mí misma o con menos rigor.



Uno de mis propósitos más importantes (ligado a pasar más tiempo con mi hija), era hacer algo especial con Henar cada mes. Tengo una niña maravillosa pero con una energía inagotable que a su madre la agota a mitad de la jornada. No os lo perdáis, en el puente me dijo que como teníamos cuatro días, había que hacer una cosa diferente ¡¡¡¡cada día!!! ¿A quién habrá salido? (es una pregunta retórica, no hace falta que nadie me la conteste, que sé perfectamente a quién es clavadita). Pero aunque a veces me agobie y sea más #malamadre de lo que debiera, hago todo lo que está en mi mano. Las cosas especiales a veces son muy especiales y otras veces son más normalillas, pero hacemos muchísimas cosas juntas. Nos solemos ir los sábados y los domingos solas y pasar el día entero fuera, dándole aire a los chicos de la casa, y pasando un tiempo estupendo. Doy gracias a la fortuna por darme esta niña de mis ojos y enseñarme lo importante que es ver crecer a nuestros hijos. Y lo dejo, que me pongo ñoña.
  




No perder el tiempo con gente nociva. Cómo decirte, cómo contarte (que empezaría diciendo Sabina en una de sus viejas canciones)… Este propósito lo cumplo de pe a pa. En el momento en que aparece la vertiente personal (en la profesional no sueles poder hacerlo) ni un momento nocivo con gente más nociva aún. He dejado muchas cosas, y sobre todo muchas personas, que no me aportaban, y ahora me encuentro en ese momento en el que quiero aligerar la agenda. Mi agenda está llena de cosas que me encantan y es difícil meter tijera, pero sobrecargarla también es nocivo y al menos a mí se me suele olvidar (ahí tengo mis cervicales recordándomelo). En este 2015 he metido mucha tijera a muchas cosas, situaciones, personas, obligaciones… y me siento fenomenal. Seguiré recortando en 2016 y dejando hueco para añadir personas, cosas, relaciones, experiencias que sí me aporten.


   
Tenía también como propósito aprender a coser, y lo cierto es que lo conseguí.  Vamos, tampoco para tirar cohetes, pero si me conocéis, ya sabéis que de donde no hay no se puede sacar. Después del verano lo dejé aparcado, pero es algo temporal. Ese tiempo que me hace falta para todo, quizá cuando Henar sea más mayor hasta me deje sacar la máquina y hacer cosas en casa… Y si no, el arsenal de telas que tengo las dedicaré a revenderlas en Wallapop, qué remedio!




Y el propósito que lo engloba todo es ser feliz con quien soy y como soy. Obviamente, estoy muy muy muy lejos de ser perfecta y tengo mis propios demonios. Sé que hay muchas cosas que debería cambiar o mejorar y no me siento orgullosa de todo lo que hago, pero creo que soy fiel a mi yo más interno, me autoplanteo muchas cosas e intento ser mejor, aunque no siempre lo consiga. Me esfuerzo por ser sincera, especialmente conmigo misma, y aunque mi vida no sea nada Pinterest, estoy contenta de ser quien soy y de vivir la vida que hago. Todos los esfuerzos en este camino bienvenidos serán.


Gracias 2015 por ser un buen año. Te llevaste a dos de mis abuelos (mi abuela materna en enero y mi abuelo paterno en mayo), pero la vida los mantuvo 34 añazos a mi lado, no todo el mundo tiene esa suerte. Has sido un buen año, tranquilo y esperanzador. Después de otros años más convulsos, serás un año que recordaré con templanza, algo que me viene muy bien (puro torbellino que soy).

Y tú, 2016, que estás ahí a la vuelta de la esquina, sé benévolo. Ven con las cosas que tengas que venir, buenas y malas, pero dosifícalas para que podamos asumirlas y vivirlas.





En enero os deseaba que el 2015 os hiciese crecer como personas y alcanzaseis la felicidad en vuestras vidas. Es el mismo deseo que comparto con vosotros para 2016, que seáis capaces de reconocer la felicidad en las pequeñas cosas y vivirlas intensamente. Cada segundo que respiramos es un viaje que ya nunca más volverá. 

Comentarios

Esther ha dicho que…
Buenos días, me encanta leerte, te lo digo siempre, pero es que me trasmites optimismo a raudales, que es justo lo que yo necesito en este momento. El balance de tus logros es muy positivo, yo no sé si ponerme o no a revisar los míos. Un abrazo y feliz finde.
ITACA ha dicho que…
Claro que debes hacerlo, revísalos Esther!!!!
Margari ha dicho que…
Como dice Esther, me encanta leer tus entradas porque siempre son tan optimistas que contagias. Y dejas siempre con la sonrisa en la cara. Me alegra ver un balance tan positivo, sobre todo en lo personal. Es lo más importante. Y en este 2016 a seguir alcanzando todos esos buenos propósitos.
Besotes!!!
ITACA ha dicho que…
Muchas gracias @Margari, la verdad es que sois un regalo del cielo, con vuestro apoyo ahí al otro lado, vuestros comentarios de ánimo. Un abrazo!
Tracy ha dicho que…
Horror.... no me hables aún de hacer balance, que quedan algunos días para poder cumplir alguno, jejejejeje
Ali EB ha dicho que…
Qué montonazo de propósitos, qué valiente que eres... y cuánto nos parecemos, jeje!
Creo que el balance es más que positivo, felicidades!
Un besote!

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