YO SOY UNA PERSONA (Y NI SOY NI QUIERO SER UN RECURSO)

Hoy no me siento especialmente inspirada, quizá porque me siento especialmente tranquila, y las musas, cuando vienen, siempre suelen hacerlo de una manera agitada, el sosiego no es su caldo de cultivo. Sin embargo, me apetece escribir este último post personal del año. Sí, porque esta tarde empiezan mis vacaciones. Y eso se traduce en que voy a abandonar mis ataduras al llamado entorno digital hasta que me dé la gana. Previsiblemente hasta el 7 o el 8 de enero, pero eso dependerá de lo que pase por mi cabeza. Si me apetece escribir en el blog, compartir algo en Instagram (muy probable) o tuitear, pues lo haré; y si no, pues no lo haré. Pero estos días los voy a dedicar a mi familia, al sosiego siempre que sea posible y a mí misma cuando me dejen (pssss, planeo escaparme sola en plan frikie una tarde al cine a ver Star Wars Episodio VII).

Y no me llevo deberes. Ni digitales, ni personales, ni nada de nada. Si me da por pensar, pensaré; si me da por dormir, dormiré; y si me da por soñar, soñaré. Por cierto, hace unas semanas estuve en una lectura dramatizada de Hölderin, y me quedo con una frase preciosa de uno de sus poemas:

El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.  

Pues eso. Yo tengo la mala costumbre de reflexionar demasiado y probablemente la peor costumbre aún de soñar cada vez menos. Me voy a plantear intentar invertir la balanza para el 2016, ¿no os parece un buen propósito?

Pero, ejem, reflexionando… llevo unos cuantos días con una paz extraña, después de una tormenta claro está. Una sensación de ésas que parece que te hacen pisar más fuerte, pararte y colocarte bien sobre los pies, en posición estable y segura. Es difícil de explicar, pero si habéis hecho yoga o simplemente algún taller de movimiento, sabréis de qué os hablo.

El caso es que si pienso en el sentido de la vida (esa pregunta a la que tanto filósofos han dedicado toda su vida para encontrar la respuesta) me queda claro que tiene que ver con las personas. Al final, después de todo, de verdad, con lo bueno y con lo malo, lo que quedan son las personas. La vida transcurre en encuentros y desencuentros con otras personas. Aprendemos a hablar, a escribir, a expresarnos de cualquier forma porque hay alguien que recibe esa expresión. Si no, nada tendría sentido.

Hace un par de días me pasó algo curioso, un encuentro con desencuentro. Una persona a la que en su día le debí muchas cosas (pero cuya deuda he pagado con creces) me escribió un email, extraño, como ella misma es. En él hablaba de sentimientos, sin embargo utilizó un término muy de esa persona: recurso. Yo para ella siempre he sido un recurso, y apela a la humanidad mezclándola en la misma frase con la palabra recurso, que es lo más opuesto a lo humano, al sentimiento al que ella quería apelar. Y es que nuestra expresión no es ni más ni menos que la transcripción de lo que realmente pensamos. Me dedico a la comunicación, que es el arte, o la técnica, de contar sólo la parte que te interesa de las cosas (aunque suene cruento, sólo lo hago a nivel profesional), pero en muchas ocasiones no puedes controlarlo y la humanidad, el verdadero yo, te juega pasadas como ésta, utilizando recurso cuando quieres apelar a la emotividad.



Pues bien, reivindico mi derecho a ser persona y a ser considerada como tal, con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas, con sus cosas malas, que también los tengo.  Y en el 2016 quiero relacionarme aún más con otras personas. Con ello, no aspiro a que todos los encuentros sean buenos, ya que los desencuentros forman parte de nuestra esfera como personas, ni a que todas las personas sean buenas para mí ni yo ser buena para todas las personas con las que me cruce. Pero creo que deberíamos recordar, cada segundo de nuestra vida, que nuestro gran verdadero valor es que somos seres humanos, con sentimientos, emociones, alegrías, tristezas, aciertos y equivocaciones.

Y lo que os deseo a vosotros que pasáis por aquí, lo mismo que me deseo a mí misma, es que seamos muy humanos en 2016, con las cosas buenas y malas. Que no nos convirtamos ni nos dejemos convertir ni en máquinas ni en recursos. Disfrutad de vuestra gente, de los que siempre están ahí, de los que amáis y los que os aman, quered, amad, soñad… y nunca perdáis esa verdadera esencia única que cada uno tenemos dentro.

¡Hasta pronto! 

Comentarios

Esther ha dicho que…
Bonita reflexión y mejor propósito. Qué descanses, sueñes, te diviertas y seas feliz estos días y siempre, en compañía de los tuyos. Un abrazo.
Margari ha dicho que…
Bien dicho! Y desde luego un propósito que también voy a perseguir este año. Felices fiestas! Y feliz 2016!!!
Besotes!!!
Azahara ha dicho que…
Qué te parece "Departamento de Personas Humanas"? :) Suena un poco Chiquito de la Calzada pero me gusta :P
Bonita reflexión, sí señor!
CSM ha dicho que…
Me gusta esta reflexión tuya y me la pienso aplicar. Y por cierto, espero que a lo largo del 2016 tengamos alguno de esos encuentros enriquecedores como el que tuvimos, que fué muy corto pero lo recuerdo con cariño y lo tengo metido entre lo 20 momentos buenos de mi 2015. Besotes! Y feliza navidad!

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