MI REVISIÓN TEATRAL DE DICIEMBRE

Con retraso (ando intentando volver a la rutina como buenamente puedo), vengo a hablaros de un post que ya es un clásico cada mes en este blog, mi resumen mensual sobre el mundo del teatro. Aquí va mi diciembre teatral.

Diciembre es un mes excesivamente intenso. Hay multitud de reuniones familiares, de amigos, de compañeros, de mil historias, y a veces resulta verdaderamente agobiante. Teniendo en cuenta que mi cervicalgia insistió bastante en ponerme las cosas difíciles, bajé bastante el ritmo respecto a muchas actividades, y aunque en el caso del teatro no tanto, tenía entradas para ir al Corral de Comedias de Alcalá y para ver un infantil con Henar y finalmente no pudo ser ninguno de los dos. Pero aún así, el mes vino completito.

Si os parece, voy empezando por orden, primero con las obras de teatro para adultos y luego con las infantiles.


A puerta cerrada. Pensión de las Pulgas.

Empecé el mes teatral el segundo miércoles de diciembre asistiendo a la representación de A puerta cerrada en La Pensión de las Pulgas. Os hablé pormenorizadamente de esta obra en un post anterior (que puedes leer aquí), así que no voy a extenderme demasiado. Esta obra existencialista de Sartre profundiza en los fantasmas interiores del ser humano, un texto demoledor que toca directamente el punto más íntimo de cada uno y se adentra en nuestros pecados más inconfesables. Sin duda una adaptación teatral muy interesante bajo la dirección de Ernesto Arias y con un elenco de jóvenes actores que le ponen muchas ganas. No es un texto fácil y sí  es toda una apuesta arriesgada pero el resultado final merecía mucho la pena. Además, tenía especial curiosidad por conocer de primera mano La Pensión de las Pulgas (de los creadores de La Casa de la Portera), así que dos pájaros de un tiro.


La lengua madre. Teatros Luchana.

Tres años atrás había tenido la magnífica oportunidad de ver a un grande del teatro, mi admirado Juan Diego, en un monólogo afilado a cargo de Juan José Millás que se adentra además en el onírico mundo de las palabras. Guardo un buen recuerdo de aquella obra, que vi en el Teatro Bellas Artes en una época de mucho cansancio y que me quedaba el resquemor de no haberla disfrutado con todos los sentidos. Por ello, cuando entradasymás me enviaron una invitación doble (desde aquí mi más sincero agradecimiento) para volver a disfrutarla en Los Luchana, y teniendo en cuenta que la conjunción astral había hecho posible que aquella tarde sí pudiese ir, no me lo pensé dos veces.

Juan Diego y Millás de la mano, poco más se puede pedir. Un texto precioso, sobre el mundo de las palabras que amamos inmensamente, lleno además de una ironía fina, en ocasiones con algún puntito político y una obra que nos reconcilia con nuestros anhelos. Además, con la vibrante y magnífica interpretación de un grande entre los grandes: Juan Diego, quien interpreta a un anciano profesor de buen corazón, ideales claros y un amor inmenso por la palabra. Juan Diego es un actor tan fascinante que sólo verlo es un lujo, pero en esta interpretación, sublime, en la que cuenta al espectador los pensamientos y anhelos de su personaje, parapetado detrás de una mesa, como hablando consigo mismo y a la vez con el mundo… interpretando a un anciano que parece que puede morirse en cualquier momento, y logrando que te lo creas, porque verdaderamente parecía que su personaje iba a morir de un repentino ataque, acunado por las palabras que siempre había amado y que eran su único mundo, a pesar del resto del mundo. Increíble, una obra imprescindible.


El sueño de una noche de verano. Auditorio de Colmenar.

Dicen que se trata de una obra menor de Shakespeare, y quizá lo sea, pero es una obra habitualmente representada (en los últimos años, si no recuerdo mal, he visto tres adaptaciones diferentes de ella). No me llamaba la atención especialmente, pero tengo unos buenos amigos en Colmenar y cuando hay algo que me interesa en el Auditorio de allí, aprovecho para ir con ellos al teatro y luego quedarme a cenar. No había ido en todo el trimestre y me ofrecieron la posibilidad de ir el fin de semana anterior a Nochebuena, ¿por qué no?

Esta adaptación teatral en concreto, bajo la dirección de Darío Facal, sin duda no deja indiferente a nadie. Tenía muy reciente otra obra de este mismo director, El burlador de Sevilla, que vi en el Teatro Español en noviembre y que sí que no te dejaba indiferente (podéis leer mi opinión aquí). Digamos que El sueño de una noche de verano no me dio mucho más, incluso prefería una versión más fiel al original. Sin embargo, a uno de mis amigos le encantó, así que probablemente, una vez más, Darío Facal ha conseguido generar filias y fobias.


Y ahora, demos paso a los espectáculos familiares o infantiles. Os diré que estas Navidades Henar y yo hemos ido a muchísimos sitios: al cine tres veces (que ya es decir, la programación infantil no suele ser para echar cohetes), y otras tres veces al teatro (aunque como una de ellas fue ya en enero, lo dejo para mi revisión teatral de ese mes.


Pinocchio. Teatro Juan Bravo (Segovia).

Aprovechando las vacaciones de pueblo que pactamos con el buenpadre, pensé que Segovia podía darnos alguna opción de ocio y espectáculos, y así fue. Me sorprendió la programación infantil del Juan Bravo en Navidad, ya que tenía tres o cuatro obras de lo más apetecible. En los días en los que estuvimos allí sólo coincidimos con Pinocho pero me encantó. Y digo “me” encantó, porque desde luego esta obra no era para Henar (que cumple 4 añosen unas semanas). ¿Por qué? Porque se trataba de una versión muy simple y a la vez preciosa de la compañía La Baldufa Teatro. Cuatro hombres sobre un escenario en el que no había decorados, sino estructuras de papel, cartón y madera que con la imaginación suficiente te llevaban a un mundo mágico. Pero mi hija, con su análisis científico de la vida, no podía entender que Pinocho fuese un muñeco de madera y luego una caja que se pusiese uno de los actores en la cabeza. Sus preguntas anulaban la magia, pero aún así me encantó esta puesta en escena. Supongo que el sentimiento onírico de la vida tarda un poco más en desarrollarse (eso espero).





Navidades en el Circo Price

Este espectáculo es un clásico en mi vida familiar, y un año más hemos ido y nos ha encantado. Además, elegimos una fecha mágica, la mañana del día de Nochebuena. Ya sé que voy tarde, pero las Navidades del año que viene llegarán antes de lo que creemos, y si tenéis la oportunidad de disfrutar este espectáculo en su próxima edición, no lo dejéis pasar. Es un espectáculo precioso, con números alucinantes, muy bonito y con una estética y una historia que a los mayores nos devuelve un trocito de nuestra infancia perdida y que hace que los niños disfruten muchísimo. Las entradas no son baratas, pero sin duda merece la pena. Además, en determinadas fechas hay descuentos del 30 o incluso del 50%, por lo que no hay excusas.

El Circo Price es un lugar mágico, un teatro con forma circular, como los circos de toda la vida. Y en Navidad recupera su espíritu de circo, aunque, eso sí, sin animales. Nunca faltan los funambulistas, acróbatas y piruetistas increíble (no sé si existe la palabra piruestista, pero si no, me la invento). Además, hubo un número de motos que fue alucinante, y por supuesto nunca faltan los payasos. Me encanta, soy fan de este espectáculo anual que con la entrada siempre nos entrega un buen saco de magia.

Y hasta aquí los espectáculos de diciembre, donde hubo teatro, pero también otras cosas. Menciono ya también 100% Burbujas, que técnicamente lo vimos en enero (día 5), pero que nos gustó tanto que escribiré próximamente una reseña sobre él.  Han prorrogado y estarán en el Teatro Lara el 31 de enero y el 21 de febrero, podéis comprar entradas aquí.




Llenemos nuestras vidas de espectáculos mágicos. 

Mi revisión teatral de noviembre.  
Mi revisión teatral de octubre
Mi revisión teatral de inicio de temporada (sept/oct)


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