MIS MOMENTOS DE ENERO

Mis 10 momentos de enero… Me encanta hacer esta recapitulación mensual, pero la verdad es que al final termino escribiéndola a mediados del mes siguiente y tengo que hacer un esfuerzo de memoria, frecuentemente tirando de calendario para discernir mis buenos recuerdos del mes anterior y que no se entremezclen con los buenos recuerdos del mes en curso.

Excluimos la parte de Navidad (que llegó hasta el 7 de enero y cuyos momentos estelares ya os conté aquí) y tomamos los buenos momentos de enero. Los meses de invierno suelen ser sencillos y tranquilos, sin grandes momentos memorables de media. Pero esos pequeños momentos son los que dan la felicidad, aquellas pequeñas cosas que cantaba Serrat y que se convierten en nuestros mejores recuerdos porque también fueron nuestras mejores vivencias. Haber empezado los #366happydays (de los que os hablé aquí), me hace, junto a mi agenda, poder revisar mejor las vivencias de cada mes. Y la verdad es que hallo mucha felicidad en ello, recordando las buenas cosas y dándoles valor.


1.       Los hermanos Karamazov

Me encanta el teatro (como sabéis los que pululáis por aquí), pero de vez en cuando sale alguna obra verdaderamente especial. Porque es capaz de tocarte una fibra interna, porque es una de esos montajes memorables que evocamos en nuestro ideario teatral años después. Bien, creo que Los hermanos Karamazov cumplen esas dos características, y además nos regalaron una mágica noche de Reyes (que como era noche del día 6 ya lo saco de Navidad) con unas interpretaciones brillantes, de las que me quedo especialmente con la de Juan Echanove como el patriarca Fiodor Karamazov y un Óscar de la Fuente alucinante en su papel de Smerdiakov. Si alguien le pica la curiosidad, creo que me explayé un poquito más en el post sobre Mi revisión teatral de enero. 



2.       Volver a Zumba (y al ejercicio en general)

Desde finales de noviembre hasta bien entrado diciembre arrastré una cervicalgia que me hizo ver las estrellas (literalmente). Mi cuerpo me dejó bien clarito que bajase el ritmo y que desde luego, matarme en la elíptica (mi gran amor del gimnasio) y hacer Zumba no era algo muy recomendable. Por ello, en todo el mes de diciembre no pisé el gimnasio, y aunque lo intenté con Zumba una tarde fue a muy medio gas. Por eso, los momentos de gimnasio, y sobre todo las tardes de Zumba las volví a acoger con los brazos abiertos en el mes de enero. Especialmente he disfrutado las tardes de los viernes con sesiones de más de hora y media de Zumba, en las que me lo paso como los indios. Y yo que pensaba que me gustaba el aerobic, esto es aún  mejor. Además, creo que he conseguido recuperar fuerzas y llegar al viernes en bastantes buenas condiciones (he de decir que la elíptica ha pasado a segundo lugar y que a veces la saco del calendario sin remordimientos). Y mis tardes de Zumba cada viernes son una cita ineludible.
  
3.       Los desayunos del Faborit

Cada viernes vamos a desayunar tres o cuatro compañeros fuera de la oficina, en concreto al Faborit. Es especial porque suele ser el único día que vamos, empezamos la mañana así (abrimos el local a las 7.30 de la mañana y solemos ser los primeros) y se ha convertido en uno de esos hábitos bonitos que sé que dentro de años evocaré como algunos de mis mejores recuerdos laborales de esta etapa de mi vida.


4.       Plani Q1 con mi Pilar

Esto también será un recuerdo laboral, y ahora que lo pienso, también asociado a un desayuno. Pilar es mi mano derecha, mi columna (qué bien tiene puesto el nombre) y me encanta por su cabezonería y su profesionalidad. Hemos decidido desde hace un tiempo hacer un desayuno trimestral en el que enfocar las cosas que a priori queremos hacer en el siguiente trimestre. Alguna se cae, casi todas salen y también se incorporan otras muchas que no tenemos allí planificadas. Primero desayunamos tranquilamente durante media hora en Le Pain Quotidien, nos ponemos moradas y pasamos de dietas e historias ese día (la Nutella está permitida) y después, nos tiramos dos horas a toda mecha, en sesiones maratonianas, divertidas y muy eficaces. Me encantan esos momentos.



5.       Mi amigo Antonio

Creo que es un tema que ya he tocado en este blog en otros momentos: los grandes amigos. Tengo la inmensa suerte de haber conocido gente maravillosa en mi andadura vital, y algunos de ellos son hoy grandes amigos a los que nunca les podré agradecer lo suficiente todo lo bueno que aportan a mi vida. Antonio es uno de ellos, y aunque lo veo poco (menos de lo que quisiera), sé que siempre está ahí. Comer con él y echar un agradable rato de historias y risas un viernes de enero fue un regalo atrasado de Navidad maravilloso. He tenido otros buenos momentos con buenos amigos en enero, pero esta vez me quedo con éste.


6.       Cocinando en invierno

Yo soy muy solar, con luz y calor me convierto en una corre-calles (que diría mi abuela), pero en invierno me apago y me quedo en casa todo lo que puedo. Me sirve para hacer cosas impensables en otro momento del año, como ver series, meterme a leer bajo las mantas o cocinar. Y este mes de enero he cocinado varios días, a veces con más fortuna que otras, todo hay que decirlo. Pero he recuperado algunas de las recetas de mi abuela (lo tradicional siempre triunfa) y he conseguido hacer cosas curiosas que han aprobado en la mesa familiar. Y la verdad es que, aunque sea una actividad que no suelo frecuentar, resulta súper desestresante y divertida.



7.       Pintando con Henar

Mi hija es muy intensa, más aún que su madre (alguno dirá que ya es decir… en fin…), pero los buenos ratos que pasamos pintando, viendo Magic English y haciendo chorraditas varias en casa son una bendición del cielo. Tengo claro que quiero ver crecer a mi hija, eso supone renunciar a varias cosas (especialmente en el mundo profesional), pero no me importa porque es lo que quiero hacer. Tener las tardes libres en gran parte para estar con ella es algo a lo que no estoy dispuesta a renunciar mientras me sea posible.


8.       Desayuno bajo el sol

Creo que voy a tener que reflexionar sobre mi amor hacia los desayunos. No era consciente, pero tres de mis momentos de enero son desayunos, así que deben de gustarme más de lo que pensaba. El caso es que un sábado que hizo un día espléndido, llevé a Henar a un taller de galletas en inglés y cuando estuve allí me encontré con la sorpresa de que los niños se quedaban solos y a los papás nos daban una hora libre. No me lo pensé, disfruté de un maravilloso desayuno con café, zumo, pincho de tortilla y lectura bajo el sol (hay que llevar siempre el Kindle en el bolso, nunca sabes cuándo te va a sorprender la vida). Fue un momento estupendo.


9.       De vuelta al Teleférico

El Teleférico es uno de nuestros destinos habituales. Su entrada se incluye dentro del Pase Anual (antiguo Bono Parques) y Henar y yo le sacamos mucho partido. Es un buen plan, disfrutas de unas vistas fantásticas de Madrid, es un recorrido lleno de encanto y luego Henar se lo pasa bien media hora en el parque de bolas y yo me tomo un café leyendo con vistas a Madrid. Lo increíble es que cuando fuimos un domingo de enero nos dimos cuenta de que llevábamos meses sin ir. Esperemos a que regrese un poco el buen tiempo, pero nos encantará ir mil veces al Teleférico.



10.   Comiendo con E

E es mi marido, y comer con él, a solas, y en un restaurante, desde que somos padres se ha convertido en un lujo. Aprovechando el Gastrofestival, comimos un viernes a mediodía en los Galayos, junto a la Plaza Mayor, un restaurante que me gusta mucho y al que también hacía demasiado que no íbamos. Fue un gran momento y todo estaba de vicio, pero especialmente el postre (sí, ese día pequé).



Ahora que lo pienso, qué buen mes lleno de cosas bonitas! 



Comentarios

Esther ha dicho que…
De repente, al leerte, he pensado que no había publicado los míos, pero sí que lo hice. Me encanta leerte, te lo digo siempre, pero pones tanto entusiasmo en lo que cuentas. Para marzo, cuando vaya a Madrid, subo al teleférico sí o sí. Besotes.
ITACA ha dicho que…
Gracias, Esther, saber que siempre me les estos posts me da ánimos para escribirlos. Y la verdad es que resultan muy motivadores. Me he dado cuenta de que antes corría de mes en mes sin pararme a pensar en las cosas buenas que me había regalado la vida en ese mes, ahora soy mas consciente de ellas, las paladeo, luego las evoco y creo que logro ser mucho más feliz
Margari ha dicho que…
Pero qué buen mes! Y se nota que disfrutas de cada momento a tope! Sigue así, disfrutando de tu hija, de tu marido, de los amigos, y de todos los buenos momentos que nos ofrece la vida.
Besotes!!!
ITACA ha dicho que…
Gracias Margari 😉

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