ANÉCDOTAS SOBRE MIS VENTAS Y COMPRAS EN WALLAPOP

Hace ya unos meses os hablé sobre Wallapop y mi experiencia con esa plataforma de compra y venta de segunda mano. Era un post introductorio que hablaba sobre su funcionamiento, mi experiencia con ella etc. Si tenéis interés, podéis leerlo aquí.   

El caso es que meses después sigo siendo usuaria habitual de esta aplicación, donde sigo vendiendo y comprando muchas cosas y a través de la cual sigo coincidiendo con personas. Y me pasan, a veces, cosas curiosas. Por eso, me ha apetecido escribir este post con pequeñas (buenas) anécdotas que me han ocurrido a través de Wallapop. Y aquí estoy.

Coincidir con la hija de un amigo de mi padre

Yo soy de Oviedo, pero llevo muchos años en Madrid (y soy madrileña de devoción). El caso es que hace unos meses, quedé con una chica para venderle un juguete que a mi hija se le había quedado pequeño y en lugar de tirarlo, teniendo en cuenta que estaba como nuevo, Wallapop era una opción estupenda para darle nueva vida. Hasta ahí, todo normal. Quedo con la chica y de eso que te quedas mirando pensando yo la conozco, pero ella te mira del mismo modo. Curiosamente, ninguna de las dos dijo nada. Pero más adelante en la conversación (una chica encantadora, por cierto), me cuenta que sólo podía quedar esa tarde porque al día siguiente se iba a Asturias. Y ahí ya se abrió la veda, ¿eres asturiana?, yo soy de Oviedo… blablablá… y descubrimos que habíamos vivido una en una calla… ¡y la otra en la de al lado! Y no sólo eso sino que nuestros padres eran ambos profesores, se conocían y eran amigos. Unos días después me mandó un whatsapp con el teléfono de su padre para que le dijese al mío que lo llamase y quedasen un día, que hacía mucho tiempo que no se veían. La cara de mi padre mientras se lo explicaba era todo un poema que has conocido¿ a quién?, que vendes ¿qué? Hubo un momento en el que se dio cuenta que mejor no seguía preguntando…

Comprarle un Trivial a la madre de un amigo de la guarde de mi hija

Sí, esas cosas pasan, no sólo te encuentras con gente que te suena sino que de repente te encuentras con gente que conoces. Y la sorpresa es mayúscula. Me ha ocurrido una sola vez, además estuve mareando la perdiz un par de semanas porque no me venía bien acercarme a por el Trivial Pursuit que pensaba comprar (a pesar de estar cerca de mi casa), y cuando llegué y me encontré con la madre de un compañero y amigo de Henar de la guarde… ¡¡no me lo podía creer!! Sí, esas cosas pasan, pero cuando te pasan resulta súper gracioso. Además, a esta chica hacía meses que no la veía, su hijo y la mía van a colegios diferentes y aunque vivimos relativamente cerca es difícil encontrarse.

Protectores de tacones para una boda

Por razones que no vienen al caso, digamos que llegaron a mis manos diversas bolsitas con protectores de tacones. Sí, ese elemento absolutamente inservible donde los haya excepto en las bodas y demás eventos al aire libre, donde los tacones se hunden en los jardines y además de ser incómodos, terminas destrozando los zapatos. Yo, que suelo ser una todoterreno urbanita, tengo tres pares de zapatos de tacón para todo tipo de eventos, y los cuido como oro en paño (porque no quiero comprar más y espero que me duren, ya que los uso dos veces al año con suerte). Pero es cierto, que el detallito de las bodas está muy bien, te pones los protectores de tacones y solucionas los problemas del jardín. El caso es que a través de Wallapop vendí los protectores de tacón que habían llegado a mis manos, y se los vendí a una chica encantadora que se casa dentro de unos meses. Entiendo perfectamente que necesitando 80 o 100 bolsitas con los protectores, no se quiera gastar el pastizal que cuestan (unos 2,50 cada par de protectores, para que os hagáis una idea) y comprarlos a través de Wallapop es una opción estupenda para ella. Una chica encantadora por cierto, me recordó a mí cuando era más joven. Yo probablemente ahora no me recorrería Madrid recogiendo bolsitas de este tipo, pero entiendo que lo haga y demuestra que este tipo de aplicaciones resultan muy útiles para gente que tiene algo que no necesita y gente para lo que ese algo le viene de perlas.



Me encanta el concepto de segunda mano. Ya me gustaba cuando me pasaba los veranos en Inglaterra durante mi adolescencia. Allí era muy normal ir a tiendas de segunda mano, donde se vendía prácticamente de todo. Nunca entendí esa reticencia española ante la segunda mano. Llenamos nuestras casas de cosas que no necesitamos, ocupan espacio, generan agobio y ahí siguen porque no las vamos a tirar. Está clarísimo que lo que a uno no le sirve a otro le viene genial y viceversa. El intercambio es más complejo (de hecho a mí solamente me ha ocurrido en una ocasión en este más de un año utilizando asiduamente Wallapop), porque es más difícil que yo tenga algo que tú necesites y que yo necesite algo que tú tengas, pero la venta a través de este tipo de aplicaciones está fenomenal. Más aún si tienes niños (que tienen cientos de cosas que se quedan nuevas) o si quieres renovar tu estantería de libros, tu armario de ropa o cualquier otra parte material de tu vida.

Te permite además tener pequeños encuentros con personas. El 99% de la gente con la que te cruzas en Wallapop es encantadora (hay algún garbanzo negro, pero son los mínimos) y muchos tienen historias curiosas detrás. Una vez vendí un viejo maletín de maquillaje, que envié por correo y todo. Era sólo el maletín vacío, pero la chica me escribió entusiasmada contándome que le habían robado en casa y que una de las cosas que se habían llevado era ese maletín, que le encantaba. Era un trasto que vivía en mi altillo desde hacía años y me encantó que le causase tanta ilusión a alguien. De hecho, el envío costó más de lo previsto pero le dije a la chica que daba igual, para mí no significaba nada y para ella ese objeto era algo verdaderamente importante.



Seguiré utilizando Wallapop y como ahora parece que hay muchas plataformas de venta de segunda mano, probablemente empezaré a utilizar alguna más. Me encanta darle otra vida a las cosas que ya no uso y comprar además cosas de otras personas que viven aburridas en sus armarios y que a mí me encanta. Está muy relacionado además con el Minimalismo, plantearte si realmente necesitas lo que tienes, deshacerte de cosas que no necesitas, generar menos consumo, reutilizar… La verdad es que cada vez me gusta más como concepto y estilo de vida y además permite ahorrar bastante en tus compras y generar ingresos por cosas que no usas. Dejemos los prejuicios aparte

Comentarios

Leira ha dicho que…
Iba a comprar protectores de tacones pero ya veo que mejor no.
Esther ha dicho que…
Qué pena que por ahora no se pueda buscar por perfiles, porque así miraría qué vendes en Wallapop. Estos días le he comprado al marido de mi prima dos cosas que anunciaba en Wallapop, las puso también compartiendo en Facebook vía Wallapop y las vi. A mí esa idea de reutilizar también me encanta. Un beso.
ITACA ha dicho que…
Esther, ya te diré por email o whatsapp algo que venda, haces la búsqueda, lo marcas como favorito y así me tienes fichada. La aplicación es muy mejorable (ya lo comentaba en mi post sobre Wallapop en su día) pero la idea es buena. Y sí, como tú, creo en la reutilización.

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