DESCUBRIENDO EL HYGGE (BIENESTAR DANÉS)

Estas mini-vacaciones semanasanteras, en las que he hecho muy poquito más allá de dormir y leer, que no está mal, he descubierto un nuevo concepto de estilo zen: el hygge. Me sorprendió bastante, porque suelo ser bastante afín a este tipo de cosas y leer bastante sobre estos temas, pero, salvo error por mi parte, no recordaba haberme cruzado antes con este término. Ahora está de moda en las noticias de los últimos días porque es un término asociado a la felicidad danesa. Y sí, muchos pensarán que qué nos importa a nosotros, que tenemos sol y estamos tan lejos de Dinamarca lo felices o no que se sientan los daneses, pero lo cierto es que han salido en el ranking como el país más feliz del mundo. Y qué queréis que os diga, a mí personalmente me llama la atención, precisamente por el tema del sol que tanto esgrimimos los españoles. Es cierto que el sol nos da más vitalidad, energía, alegría… pero también que en España, incluso con sol, tenemos cierta tendencia al pesimismo. Y en un país donde casi ni lo ven (hay determinados meses al año en los que sólo tiene cuatro miserables horas de luz, y no siempre aparece el sol en ellas), resulta que son súper felices. Pues bien, creo que entender mejor en qué consiste el hygge ése merecerá la pena. Aunque sólo sea por cultura general, y si podemos aplicar algo a nuestras vidas, pues mejor que mejor.

El Hygge danés

No he encontrado una traducción exacta a este término danés, pero el hygge se asocia al calor del hogar, al bienestar. Probablemente un danés lo definiese como ese momento en el que te sientas frente a la chimenea con una manta de lana, con una copa de vino caliente y con el perro al lado. Menos lo del vino caliente, creo que todo lo demás lo entiendo.  Esos momentos en los que te sientes bien, interna y externamente, tranquilo, en tu lugar en el mundo. Lógicamente, al ser un término danés está muy asociado a estar en casa, calentito, tranquilo, disfrutando de esa atmósfera hogareña. A mí me ocurre algo similar en invierno, que me meto en casa bajo las mantas siempre que puedo, pero es cierto que cuando llega el buen tiempo y el sol, nos invitan a coger zapatilla y echarnos a la calle, algo muy español. No renuncio a las terracitas y el buen tiempo (forma parte de nuestra marca como nación y además es estupendo), pero creo que para esos días grises en los que todos nos sentimos un poco más tristes y/o cohibidos, nos puede venir bien entender el concepto hogareño y acogedor del hygge… y ponerlo en práctica.


No sólo en invierno

Aunque el invierno sin duda influye en este concepto, los daneses sostienen que es una filosofía de vida: reuniones con familia y amigos, el tiempo que pasas leyendo un libro, paladeando el sabor del café humeante… sentirte “en casa”, olvidándote del mundanal ruido. Sin duda, todo este tipo de cosas podríamos decir que son “buenas para el alma”, un momento de tranquilidad, relax, desconexión de los problemas y prisas…

El hygge propugna, ni más ni menos, que una especie de hedonismo sencillo, relacionado con el sosiego, la tranquilidad, el bienestar, la hospitalidad (algo que los españoles solemos hacer pero de manera mucho más ruidosa), la casa etc. que nos lleva a momentos de menor preocupación donde estar tranquilos y felices.
  

Casas más hygge, más Pinterest?

Es un tema al que le doy bastantes vueltas últimamente. Mi vida está muy alejada del concepto minimalista y mi casa no es nada Pinterest, para qué negarlo. Pero lo cierto es que creo que en España, quizá por esa apuesta por vivir más en la calle que en casa, no solemos cuidar nuestras casas, y su decoración, como deberíamos. Tenemos demasiadas cosas: armarios llenos, estanterías abigarradas de cosas… que hasta hacen daño a la vista. No hablemos de segundas residencias que utilizamos más como trasteros que como otra cosa, y lo cierto es que el concepto nórdico en general (que todos conocemos más bien por la tienda sueca por antonomasia que por otra cosa) lo practicamos poco. Si compramos velas en la tienda sueca (asociadas precisamente a esos momentos hygge) las ponemos al lado de las cosas más variopintas. Y si a eso le sumamos que normalmente no tenemos chimeneas… lo cierto es que al menos mi casa es muy poco hygge, para qué negarlo.


Los nórdicos en general, y los daneses en concreto, cuidan la decoración de sus casas y los espacios en los que viven, buscando una armonía en la que seguro que es más fácil que aflore el concepto hygge. Es lógico, ya que pasan mucho tiempo dentro de ellas (la falta de luz y las frías temperaturas fuera invitan a ello), pero aunque nosotros pasemos muchos meses echados a la calle, lo cierto es que también hay muchos momentos en los que vivimos en nuestras casas, y tenerla llenas de cosas y a veces no demasiado ordenadas (entono el mea culpa) no creo que ayude a ello, por lo que adoptar las costumbres de decoración nórdica en este sentido, creo que ayudaría.


Aplicándome el cuento (o al menos intentándolo)

Como tarea personal, me propongo intentar liberar mi casa de cosas. Haré una revisión profunda de mi armario y de mis cosas superfluas, pondré a la venta a través de aplicaciones online cosas que en realidad no necesito y que ocupan espacio y no me generan ningún tipo de hygge si somos sinceros. De hecho, creo que me voy a poner un reto personal: el de las 50 cosas. Durante el próximo mes de abril, tendré como reto liberar mi vida, mi casa, mi mundo, de 50 cosas que no necesito y que llenan mi vida, mis armarios, mi casa, y me alejan del hygge (me río yo sola). Pondré en venta al menos 25 cosas que crea que puedan servirle a otras personas y me desharé de 25 trastos que no sirvan para nada. Y creedme, pienso cumplirlo.

Aparte, creo que el hygge, lo hogareño, el sentirte bien en tu espacio, es algo que deberíamos copiar un poquito a los daneses, o intentarlo. Por supuesto, no conlleva renunciar a los placeres hispanos de toda la vida, menos aún ahora que se acerca el buen tiempo. Pero no creo que haya nada malo en coger lo bueno de allá y mantener lo bueno de aquí, no creo que sea incompatible.



Blog Hello Hygge Lectura muy interesante (en inglés).


Comentarios

Margari ha dicho que…
Sí es cierto que no cuidamos tanto la decoración de nuestra casa. Que tendemos a acumular y acumular. Tenemos bien metido ese dicho de quien guarda halla, que no hay manera de desprenderse de las cosas. Con lo del desorden también entono el mea culpa, pero es que me falta tiempo...
Besotes!!!
ITACA ha dicho que…
Gracias por tu comentario Margari, a mí también me pasa, pero no es falta de tiempo. El tiempo lo utilizamos en lo que queremos y si no lo utilizamos en ordenar es porque no nos interesa en realidad. He empezado una lectura muy interesante sobre el orden, ya os contaré.
Esther ha dicho que…
Yo debo tener un gen danés o un antepasado, porque yo necesito sentirme así en el espacio que habito, la Kondo me ayudó mucho a este respecto, y yo soy muy de deshacerme de cosas que donó, regalo, tiro o vendo. Cada vez tengo menos apego por lo material, así que todo aquello que no uso o no me gusta, fuero. Aún así mi casa dista mucho de ser minimalista, más aun teniendo en cuenta que la comparto con alguien que padece síndrome de Diógenes. Besotes.
ITACA ha dicho que…
Por cierto, Esther, no te lo he dicho, pero por fin me he comprado el libro de La Kondo, eso sí, en versión ebook, para que no ocupe espacio :) Cada vez me siento más como dices e intento deshacerme de cosas, de ahí mi fiebre por Wallapop y otros, me paso la vida subiendo cosas y vendiendo, aunque reconozco que también compro. Vivimos en un mundo con demasiadas cosas.
Esther ha dicho que…
Yo también lo compré para el kindle, a mí me ha cambiado muchas cosas, para bien.

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