MINDFULNESS: MI NUEVO PROYECTO PRIMAVERAL

No es nuevo que yo hable de Joaquín Sabina, al que debo la banda sonora de mi vida. Y en esta ocasión, no se me ocurre inicio mejor para este post que uno de sus versos más bellos: la primavera sabe que la espero en Madrid.

Reconozco que tengo una relación bastante de amor-odio con la primavera. Por un lado, me encanta esta estación, sobre todo porque no me gusta nada el invierno, y en cuanto sube algo la temperatura y sale el sol, ya estoy yo como los lagartos intentando captar toda la vitamina D posible y además quitarme ese color blancuzco de invierno,  que en mi caso presenta un color prácticamente enfermizo (es lo que tiene mezclar la sangre albina con la castellana). Pero por otro, la primavera supone la elevación de los niveles de polen, y con ellos mis horribles semanas de todos los años. Porque soy muy alérgica y lo paso francamente mal, pero no aprendo, voy por el mundo en moto, como una aspiradora de polen, y claro, así me va.

Sea como fuere, la primavera despierta del letargo del invierno y yo, como los osos, salgo de mi cueva y me encanta estar en la calle y emprender nuevos proyectos. Me parece la época perfecta para iniciar un proceso de coaching o un cambio en tu vida (el sol ayuda a recuperar fuerzas) y desde hace más de un año tenía pendiente hacer un curso de Mindfulness de 8 semanas con retiro espiritual incluido. Y…. (redoble), ¡por fin!... ¡¡¡me he matriculado!!!! Y empiezo en abril, así que voy a hacerlo con muchísimas ganas. Gran parte de mi tiempo personal en abril y mayo lo voy a dedicar a este curso y a pensar en hacia dónde va mi vida (y sobre todo hacia dónde no quiero que vaya) y creo que la disciplina del Mindfulness puede ayudarme a saber dónde estoy, disfrutar del día a día, ser más consciente de todo y en general vivir más en positivo (que sólo tenemos una vida y frecuentemente la enturbiamos buscándonos problemas que no existen).

Conocí el Mindfulness a principios del 2015 (hasta entonces jamás había oído hablar de esta disciplina, y eso que había pasado por meditación, yoga, coaching…). Como creo que, en general, sigue siendo un concepto bastante desconocido, me apetece escribir un pequeño post sobre el Mindfulness ahora, entre otras cosas porque me permitirá medir lo que he aprendido (y cotorrearlo después en otro post) después del curso.

A nivel puramente teórico, os puedo decir que el Mindfulness es una disciplina con orígenes milenarios, relacionado con la doctrina budista. Sin embargo, el concepto de Mindfulness aparece en Estados Unidos en la década de los setenta, en el ámbito de la psicología clínica y la psiquiatría. Habitualmente Mindfulness se traduce como Conciencia Plena en español y se supone que es una traducción del término sánscrito sarati, que significa recordar. El recuerdo como forma de venir al presente, de rememorar que estamos en el presente (y por tanto no debemos estar en otro lugar, ni en el pasado ni en el futuro).


Parece fácil, pero no lo es, y si no, haced la prueba (y si sois del género femenino ya ni os cuento). Os pongo un ejemplo: salgo a pasear con el perro, y en lugar de hacer eso, pasear con Athos, fijarme en el parque, en la primavera, tener conciencia plena del lugar donde estoy, de lo que siento… se me cruzan mil pensamientos: desde la lista de la compra pendiente hasta el problema que me ronda la cabeza, pasando por qué tiempo hará en vacaciones o un ruido que me lleva a otro recuerdo del pasado. Un totum revolutum que nos hacen estar constantemente viviendo otras dimensiones y no vivir el minuto que debemos vivir. Y eso sin hablar, si nos ponemos a compartir una comida con un amigo al que hace tiempo que no vemos, ni saboreamos los platos que nos ponen, ni nos fijamos en miles de detalles que hay a nuestro alrededor, simplemente hablamos y hablamos… con lo que en realidad nos daría igual qué hemos comido ni dónde ni cómo. Ejemplos tontos, pero que dan para hacernos recapacitar un poquito.

Pero el Mindfulness pretende ir un poquito más allá. Lo primero a lo que te ayuda es a darte cuenta de la realidad que te rodea y con suerte de tu propia realidad. Pone en tus manos una serie de técnicas para que saborees más el presente, para que te des cuenta de dónde estás, qué ocurre a tu alrededor, cómo te sientes… Depende del grado de interiorización al que llegues, podrás quizá darte cuenta de cosas de ti mismo: qué te ocurre, cómo te sientes, por qué te sientes así… O por lo menos te das cuenta de cosas externas en las que no habías reparado. Volviendo al paseo con Athos, cada mañana paseo con él al lado de mi casa y nunca me había dado cuenta de lo torcidos que están algunos árboles, que crecieron así buscando la luz. Me di cuenta precisamente a través de un ejercicio de Mindfulness y me sentí tonta por no haberme dado cuenta antes. Los árboles llevan allí décadas y yo los había visto cientos de veces, pero nunca me había parado a mirarlos, a mirarlos de verdad. Esta vida que llevamos, a toda velocidad, pasa muchas facturas que desconocemos o que no queremos conocer.

La otra dimensión es a darnos cuenta pero no juzgar. Aceptar es algo sumamente difícil, pero mucho más es hacerlo sin enjuiciar. El ser humano se pasa el día enjuiciando, a propios y a extraños (el auto-enjuiciamento sin embargo no siempre se nos da bien). Pues bien, te puedes dar cuenta de que algo desagradable está sucediendo, y censurarlo o querer cambiarlo. El Mindfulness te ayuda a convivir con ello sin juzgarlo: prestar atención de manera intencionada al momento presente pero sin juzgarlo. Podemos trabajar en nuestro estrés, nuestro dolor, los desafíos con los que nos topamos y tenemos que afrontar etc. Nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, entendiendo más y mejor y ejercitando la compasión, algo extremadamente difícil con nosotros mismos y más aún con los demás.


Son simples pinceladas que en realidad no descubren nada pero para eso pretendo hacer el curso y ver si de verdad me sirve. Seguro que algo aprenderé. Creo que otro tipo de vida es posible y que cada vez más personas de mi generación nos damos cuenta de que lo que nos han contado puede ser reinterpretado. Ya os diré qué tal me va con el Mindfulness, de momento es un renacimiento primaveral que afronto con ilusión. 

Comentarios

Esther ha dicho que…
Qué bien, disfrútalo mucho y luego cuéntanos sus enseñanzas. Un abrazo y felices vacaciones.
Margari ha dicho que…
Muy interesante. Seguro que vas a sacar mucho provecho de este curso. Luego nos tienes que contar.
Besotes!!!
Tracy ha dicho que…
En eso estoy y es difícil.
ITACA ha dicho que…
Muchas gracias Esther, Margari y Tracy por vuestros comentarios. Lo afronto como un reto personal, a ver qué sale de todo esto :D
Leira ha dicho que…
Yo empecé hace algunas semanas y no había oído hablar de ello antes. De momento, me está gustando.


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