ACEPTA LO QUE PASA Y VIVIRÁS MUCHO MEJOR

No sé si le habrá pasado a todo el mundo, pero una de las grandes revelaciones que he tenido en la vida es ésta que hoy quiero compartir con vosotros. Llega un momento en que de pronto todo lo que parecía complejo se soluciona en un instante y te das cuenta de que la mayoría de las personas o las situaciones que se cruzan en nuestra vida no son como queremos, y no pasa nada. Especialmente revelador es el hecho de reconocer primero y después aceptar que la gente no tiene por qué pensar como tú, no tiene por qué entenderte, no tiene por qué estar de acuerdo contigo o querer lo que tú quieres. Y eso, en contra de lo que pudiera parecer, no es ni bueno ni malo, no te hace daño, simplemente es.

Probablemente no puedas hacer nada para cambiarlo, es más, yo diría que aunque pudieses creo que sencillamente no debes. La diversidad es lo que hace que el mundo sea como es, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Somos seres sociales hasta puntos insospechados, pero lo más grande que tenemos vive en nuestro interior y a menudo nos obcecamos en mirar fuera, mirar incluso el reflejo en las miradas de los otros, esperando su aprobación o su comprensión. Pero lo más importante está en nuestro interior y no debemos olvidarlo. Es genial cuando encuentras esa conexión emocional con un amigo, cuando sientes el cariño de un abrazo, cuando alguien comparte tu punto de vista y te apoya en tu discurso. Pero debemos aprender a vivir también con la otra parte, cuando nuestra pareja piensa de manera opuesta a algo que para ti es muy importante, o cuando ese amigo al que tanto necesitas tiene otros planes y no está, o cuando tienes un jefe que no es que no te comprenda, es que en el fondo no le importa nada lo que pienses o sientas. No pasa nada, todo eso está ahí y debes aceptarlo y seguir viviendo.

Tú no debes hacer lo que haces para obtener el beneplácito del de enfrente. Es posible que te excedieses al enviar ese whatsapp, o que metieses la pata cuando dijiste aquello, o que las cosas no saliesen como pensabas. No pasa nada, el mundo no se acaba y aunque muchas veces le damos un peso inmenso a las cosas, la vida está llena de frustraciones, equivocaciones, tropiezos, malos entendidos, historias varias… y no pasa nada. También están las cosas buenas para compensar.




Está claro que cuando escribo un post en el fondo lo hago para que alguien me lea. Si no, no lo mostraría en público, no lo subiría a un blog. Ahí sale mi animal social, ése que por más que me obstine vive en mí y en todos vosotros. Ahora bien, puede ser que nadie lo lea, o que leyéndolo nadie diga nada, no haya comentarios, ni emails… O que quizá lo que creo que pudiera encajarle, o incluso gustarle, a ese potencial lector, no lo haga en absoluto. No esté de acuerdo con mi planteamiento, me escriba o me diga algo que no me guste, es más, que me moleste, o que me duela. Ahí entra el yo interior, la joya que habita en nuestro interior.

No siempre somos capaces de que las cosas no nos afecten y no nos molesten, pero cuando tenemos un sentimiento amplio de aceptación (ojo, aceptar algo no significa estar de acuerdo, sino simplemente aceptar que es así, sin valoraciones), las cosas resbalan mucho más. Y no sólo eso, sino que las cosas malas cuentan menos y las buenas pesan mucho más. 

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