EL LARGO CAMINO DE VUELTA A LA RUTINA

Para mí los peores días de septiembre son estos. No cuando empieza el mes y vuelves de vacaciones (no suelo estar hasta el 31 de agosto en la playa precisamente), sino cuando ya ha avanzado la mitad de mes y aquí estás, exactamente en medio de la nada. El verano, la playa, el sol, las siestas… se han quedado como un sueño lejano. A veces entras en esa paranoia mental en la que te paras a pensar si han existido en realidad o son obra de tu subconsciente. Pero la rutina, tal y como la conocemos, tampoco se ha instalado aún en tu vida.

Son esos días en los que a veces hace un calor insoportable (y de eso el septiembre de este año sabe mucho), como de repente te quedas helado cualquier mañana sin saber ni cómo. Esos días en los que si te fijas en la gente conviven las sandalias de tiras, incluso las chanclas (nunca lo podré entender, que la gente sea capaz de andar con chanclas) con las botas. Y lo peor de todo es que no hace tiempo ni de una cosa… ni de la contraria. Con una te hielas, con la otra se te cuecen tus pobres pies.


La vuelta al cole de los peques de la casa… pero lo mismo, con un horario que no es ni chicha ni limoná. Aún se resisten como gato panza arriba a abandonar el parque antes de las ocho y media, lo que se traduce en que se acuestan más tarde de lo que debieran, se levantan cansados y nos arrastramos como podemos durante la semana. Pobrecillos, ellos también tienen lo suyo, que su edén de vacaciones, trasnoche, jugar y pasarlo genial sin amanecer antes de las once ha sido totalmente real. Para ellos no ha sido ningún sueño. Y la vuelta, pues eso, que cansa.

Lo mismo me pasa con este blog. Estoy aquí, con los temas por los aires, sin saber muy bien de qué escribir, ni cómo hacerlo. Del verano me quedan buenos recuerdos y un viaje estupendo a Disneyland París, del que quizá me anime a hacer un post tipo guía que pueda solucionar las dudas que yo tuve y le sirva a quien quiera preparar ese viaje. Tengo alguna película que he visto de la que me gustaría escribir, algún libro… Pero aún no he hecho mi vuelta al cole madrileña cultural. Eso sí, mañana empiezo estrenando la temporada en el María Guerrero, prometo venir con buenos planes teatrales.


Hasta entonces, aquí sigo, entre dos mares. ¿Os pasa también a vosotros o soy la única rara de este mundo?

Comentarios

Margari ha dicho que…
Me gusta septiembre, aunque sí, a veces cuesta coger el ritmo. Pero me gusta esta vuelta a la rutina, este acostumbrarse poco a poco, este retorno a los viejos hábitos... Aunque sigo sin abandonar la playa, que para algo la tengo cerca. No la abandono ni en invierno...
Besotes!!!
ITACA ha dicho que…
Creo que juegas con ventaja, Margari, con playita y poco a poco, se vuelve mucho mejor a la rutina 😉
Esther ha dicho que…
Fíjate que yo la rutina la he cogido con ganas este año. He disfrutado de mis primeros días en el insti, aunque ahora esté de baja, es por poco tiempo y he dejado tareas para mis pupilos. Quiero disfrutar mucho de mi trabajo y del curso en sí. Me he apuntado a inglés, a clases para el C1 de francés en el insti por las tardes, y los jueves a meditación. Y a algún que otro taller o actividad puntual. Un beso.
ITACA ha dicho que…
Si la rutina tiene sus cosas buenas... Pero cuesta. De todos modos, despues de dos semanas transcurridas desde que escribí este post, lo llevo mejor 😉

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