LECTURAS DE VERANO: CÓMO NO SER UNA DRAMA MAMÁ

Este verano (pongamos de junio hasta aquí) he disfrutado unas cuantas lecturas, lo que no está nada mal. Después de años leyendo muy poco, sigo intentando recuperar mi pasión lectora y 2016 va a estar mucho menos en barbecho que los tres o cuatro años que le precedieron, así que vamos en el buen camino.

A mis manos han llegado lecturas de todo tipo, desde novelas hasta un libro de lectura ligera en el que reírme de mí misma y mi faceta de mamá (que falta me hace muchas veces), pasando por ciertas lecturas financieras motivacionales (que no sé si sirven de algo, pero que últimamente me interesan). Aquí os dejo un pequeño resumen de mis impresiones sobre ...

Cómo no ser una drama mamá

Yo soy de las que pienso cómo es posible que se escriban ciertas cosas, se editen en libros y que la gente las lea. Y luego voy y las leo yo y me quedo tan ancha. Sí, pura contradicción con patas. El caso es que tenía un ejemplar de este libro muerto de la risa desde que hace un par de años lo hubiese comprado en una oferta del Vips y me lo llevase a casa. Siempre lo dejaba para otro momento y parece que ha llegado este verano. Un libro que cuenta la versión de las frases que te decía tu madre y que ahora tú te esfuerzas en no decir a tus hijos (y terminas diciendo, por cierto, da verdadero pánico).

Escrito en capítulos cortos, cuenta con humor la perspectiva de hijo cuando escuchabas aquellas frases como ¿Tú qué te crees, que soy el Banco de España? (ésa era tipiquísima de mi padre) o Tómate pronto el zumo, que se le van las vitaminas… pero, ¿qué vitaminas ni qué ocho cuartos?

La verdad es que es imposible no reírte cuando vuelves a leer algunas de esas frases memorables tales como Come zanahoria que es bueno para la vista. Bien, aquí una exmiope, que heredó de su padre una miopía atroz que gracias al cielo una maquinita láser le quitó cuando rozaba la treintena. Me he pasado media vida tomando zanahorias porque es una de mis verduras favoritas, me las como crudas. Pues no, siento deciros que como seas miope por genética ni convivir con Bugs Bunny te salva.

O algunas de aquellas como Esto ya pasa de castaño oscuro, que nunca he estado del todo segura de qué significa en realidad. O aquella manía de Si no te lo comes para comer, lo tendrás para merendar, para cenar, para desayunar… Doy fe, recuerdo perfectamente que yo estuve un día y medio sin comer, con un plato con un trozo de tortilla delante de las narices. Y me lo comí, claro que lo hice, porque después de 30 horas, la hipoglucemia que debía arrastrar era de escándalo. Pero vamos, que el hecho de que me pudiese dar un jamacuco en cualquier momento no amilanó a mi madre ni un ápice. Yo disfruto de una buena tortilla, pero mi progenitora, que nunca se ha distinguido por su cocina precisamente, hacía unas tortillas horribles, hasta se le quemaban y estaban negras, pero claro, yo las tenía que comer sí o sí.

Ahora bien, mis dos favoritos del despotismo maternal son los siguientes: Si eres mayor para trasnochar, también para madrugar. Eso de que te acostases a las tres de la mañana y que a las nueve, por c..j..n…s te levantasen, a ser posible a grito pelado. O su versión más sibilina, cuando la susodicha de mi madre se ponía a pasar la aspiradora a las nueve de la mañana un domingo, chocando contra la puerta de tu habitación, cayéndosele de todo y haciendo todo tipo de ruidos para que si no te levantabas, al menos no ibas a dormir más, eso te lo aseguro.

Y el colmo del despotismo: Porque lo digo yo y punto. Nada más que decir, oh mi coronel.

Miedo me da utilizar algunas de tales tretas y frases con mi hija. Lo peor de todo es que es muy probable que acabe haciéndolo (espero que no con todas).


En definitiva, un libro con el que te ríes, una de esas lecturas absolutamente prescindibles pero que en verano te hace pasar un buen rato, que no es poco.

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Comentarios

Leira ha dicho que…
Lo de la zanahoria también me pasó a mí. Como me encantaban y empecé con la miopía, pensaba -ingenua de mí- que así me pararía de aumentar... y a mí me veías a mí comiendo zanahorias crudas a todas horas... y a los pocos meses... ¡más miopía todavía! Ya dicen que es bueno para vistas sí, pero si tienes miopía, no hay zanahoria que valga. Por cierto, a mí el láser de tantas dioptrías que tengo...
Margari ha dicho que…
Si al final me está picando este libro, que estoy segura que muchas risas me va a provocar.
Besotes!!!
ITACA ha dicho que…
Es entretenido, no será el libro de tu vida pero te reirás ;)
ITACA ha dicho que…
Mi padre tenía 13 dioptrías, se operó en los Vega hace veinte años con una lente intraocular y ve fenomenal.
Esther ha dicho que…
Frases que yo creo que hemos oído todos, je je. A mí me encanta eso de que se le van las vitaminas al zumo X D

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