MIS MOMENTOS DE VERANO


Debería haber escrito un post recopilatorio de los 10 mejores momentos con los que me quedo del mes de julio, e ídem del mes de agosto, pero como ya estamos a uno de septiembre, he decidido recortar y hacer éste, con los mejores momentos del verano. 

El azul del Cantábrico

Hay quien no entiende el #veranoenelnorte y quienes, como yo, no entendemos el verano sin el norte y sin el azul del Cantábrico. Ya os conté en un post las cosas que más me gustan del verano en el norte. Y lo cierto es que este verano hemos subido dos veces, la primera a Asturias y Cantabria en julio y la segunda en agosto a Galicia. Además, nos ha hecho un tiempo de escándalo y hemos pasado mañanas de playa maravillosas en las que sentarse y disfrutar de vistas como éstas, frente al azul intenso y único de mi Cantábrico. Y que no nos falte nunca.



El abrazo de mi (hermano) Sergio 

Y a veces la vida te da grandes sorpresas, como escribirle un whatsapp a tu hermano (no de sangre pero sí de alma) y encontrarte con que está a cien kilómetros de ti y que al día siguiente se planta allí a verte. A disfrutar de otro cachito de #veranoenelnorte. No me canso de decir que la familia no siempre es la de los lazos de sangre, que hay sangre que no es nada y gente con quien no tienes genética en común pero que un día el destino pone en tu camino y son más sangre que nadie. Ése es el caso de mi Sergio, a quien quiero como un hermano y al que conocí hace casi quince años. Y desde entonces, aunque no nos vemos tanto como nos gustaría, no puedo vivir sin él. Verlo en Santoña fue uno de los grandes momentos de este verano.



Bajar las revoluciones

También os lo conté en este post, la necesidad de no hacer nada, o casi nada, de bajar las revoluciones y recargar pilas. Para mí es una de las cosas más importantes y este verano he tenido también tiempo para ello. Sentarte en la playa, mirar el mar, al infinito y más allá (como diría uno que yo me sé), no pensar, descansar... 



Dormir en un pazo 

Tengo la inmensa suerte de tener un pequeño paraíso donde me olvido del mundanal ruido una semana cada verano. Allí consigo desconectar, olvidarme de todo, tengo mi habitación, la misma desde hace muchos años, y aunque las cosas cambien, regresamos cada año a ese lugar, de fortaleza y seguridad. Nos sentimos como en casa, incluso mejor. Y sin él, el verano no sería igual ni el #veranoenelnorte sería tan especial. 



La comida del norte

No me puedo olvidar de la comida en el norte. La foto ilustrativa es de Galicia de este verano, pero podría ser de Asturias, de Cantabria... #Veranoenelnorte es también sinónimo de buenísima comida de gran calidad del mar y de la tierra. Ya en septiembre nos ponemos a dieta, pero lo bien que hemos comido este verano.



Madrid de Rodríguez (especial mención a las noches por el centro)

Voy a ser sincera, me encanta estar de Rodríguez en Madrid varias semanas en verano. Es cierto que llego el domingo por la noche a las mil y una y también que me voy el viernes a mediodía echando virutas. Pero entre semana aprovecho para todo: para dormir la siesta, ir de compras, pasear por el centro, quedar a cenar... Ya os conté mi experiencia en las Noches de verano del Museo Sorolla, pero ha habido muchas otras noches estupendas, especialmente paseando por el centro de Madrid. Que también me gusta hacer de turista guiri en mi ciudad, aunque sólo lo haga en verano. 



Dormir un poquito más 

Me gusta mucho dormir un poquito más y este verano lo he hecho siempre que he podido: siestas, diez minutitos más antes de levantarme, remolonear todo lo que he podido en cualquier sitio (especialmente en la playa). Y me ha sentado fenomenal. 

Disney

Sí, ¡¡¡Hemos ido a Disney!!!Por fin. Fue un empecinamiento personal y me llevé a hija, padre y abuelos a Disneyland París y lo pasamos fenomenal. La ilusión de una niña de 4 años cuando ve a Mickey Mouse no es redactable, no hay palabras que lo expresen. Han sido unos días fantásticos y un broche estupendo a este verano tan lleno de magia que hemos tenido. 




Un verano inolvidable 


Me siento una persona afortunada porque creo que soy capaz de disfrutar los pequeños placeres de la vida. Y sí, digo pequeños, porque las grandes cosas suelen ser casi siempre pequeñas, por eso hay que saber mirarlas con los ojos adecuados. Este verano he hecho un calendario un poco raro, con tiempos de vacaciones mezclados con semanas de trabajo, pero el resultado ha sido un verano lleno de cosas buenas y bonitas, que me ha dejado un gran sabor de boca y que ha hecho que se me pase volando. Ya lo decía Mafalda: "al verano había que multarle por exceso de velocidad". Y es totalmente cierto, pasa demasiado deprisa. En nuestras manos está disfrutar de la vida y sus cosas, aunque sean pequeñas, porque son las más bonitas. La vida es lo que te esta pasando ahora mismo. 




Comentarios

Leira ha dicho que…
Me encanta esa frase de Mafalda y bueno, ya que veo que ha sido un verano muy completo. Besos!
Esther ha dicho que…
Un verano estupendo, que te dará fuerzas para dar la bienvenida al otoño. Desde que cambiaste el formato o la plantilla del blog, qué trabajo me cuesta comentarte desde el iPad, aunque no entiendo el porqué. Besotes.

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