VIERNES VITALES 53: SOBREVIVIR

Cuando empieza un año, parece que todos tiramos de imaginario colectivo, agenda en mano y memoria y nos ponemos a rememorar el año pasado y a soñar sobre el año nuevo. Sí, en esos sueños nos ponemos metas, retos, o listados interminables de objetivos. Algunos de ellos los conseguimos con mejor o peor fortuna, otros, la mayoría, no tanto. Es fácil hacer un listado de propósitos en los que incluir cosas tales como hacer más deporte, comer mejor, dormir mejor, pasar más tiempo con los amigos, descansar más, cuidarnos más, ahorrar, estudiar, ser más reflexivo, ser más ordenado… Pero las listas a menudo se estrangulan a sí mismas y tener una gran lista no hace el objetivo más sencillo, sino todo lo contrario, se diluye en un mar de propósitos en los que algunos salen a flote y los conseguimos y otros muchos se hunden.

Creo que deberíamos echar mano del poder de lo simple. Pocos objetivos, razonables, que dependan en gran medida de nosotros. Con esas tres características, creo que tenemos muchas más posibilidades también razonables de conseguirlos o al menos de acercarnos.


Cuando dibujé mi 2017 le puse tres objetivos. Uno de ellos es bastante personal y prefiero mantenerlo para mí y la agenda que duerme en mi mesita. Otro de ellos habla de un proyecto del que probablemente termine hablando antes o después por estos lares. Esos dos objetivos eran concisos, dependían de mí en gran medida y, aunque ambos exigen un esfuerzo, son razonables, por lo que es posible que si le pongo empeño y las cosas salen como espero, salgan adelante. Pero el primer objetivo de todos, el que engloba a todo lo demás y del que hoy quiero hablaros es uno amplio y simple: sobrevivir.

Sí, sobrevivir, que parece una obviedad, pero quizá no sea tanto. Hay que sobrevivir a la enfermedad, a la estructura financiera, al estrés, al mundo… Sobrevivir conlleva también aceptar muchas cosas que no nos gustan, cambios que a menudo se producen en nuestras vidas sin pedirnos permiso, y que también frecuentemente nos pasan una factura emocional dura. Mi mundo vive así, se mantiene de ese modo, a veces como buenamente puede. Soy totalmente consciente de la fortaleza que tengo y del músculo que intento sacarle cada año, aunque como todo hijo de vecino tengo mis momentos muy plof, pero también la fuerza suficiente para levantarme y seguir. Eso es precisamente sobrevivir. Ni más ni menos.


Espero poder cerrar el 2017 (aunque que c
onste que no tengo ninguna gana ni necesidad de que pase rápido, todo lo contrario) diciendo que he logrado sobrevivir. Eso sería un gran éxito, un reto conseguido. Mi principal objetivo del año. Probablemente hayas pensado que menuda gilipollez, pero piénsalo, ¿estás seguro de que lo es?

Comentarios

Margari ha dicho que…
No es ninguna tontería. Que parece fácil, pero no lo es.
Besotes!!!
Ali EB ha dicho que…
Yo para este 2017 me he propuesto precisamente lo mismo.
Ánimo y a por ello, un besote!!

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