SED, UN EJERCICIO DE RIESGO TEATRAL EN ESTADO PURO

Siempre he sostenido que el teatro te tiene que sacudir por dentro para ser bueno, o al menos para que a ti personalmente te resulte bueno. Si asisto como espectadora de cristal a una obra de teatro que no me dice nada, que no es capaz de despertar en mí emociones y preguntas, para mí no tiene el verdadero sentido del teatro. Por ello, prefiero dramas e historias de las que dejan huella a risas inconexas e insustanciales. Soy consciente de que no represento precisamente a un amplio porcentaje de la población ya que, muchos de ellos, lo que buscan en el teatro es evadirse sin más, a ser posible con una historia que yo calificaría como floja y que a ellos les resultaría probablemente hilarante.

La semana pasada asistí a la representación de Sed, una obra convulsa, de ésas que te noquean y que, a momentos, te dejan con una sensación como de falta de respiración. En la sala off del Teatro Lara, sólo dos actores en mitad de la sala, con esa cercanía que sólo es posible en lugares como éste, si extiendes la mano casi podrías tocarlo. Una escenografía que evoca a la infancia y piezas de lego gigantes como muebles, los Playmobil que habitaban entre castillos y fortalezas de Lego. Un entorno así probablemente no consiga evocarte al gran drama oscuro al que vamos a enfrentarnos, le da ese contrapunto aún más intenso.

Él en mitad de la escena, preparando la cena, cortando con ahínco y pulcritud rodajas de calabacín. Llega ella, despampanante y hermosa, una mujer ejecutiva que regresa de un trabajo importante a un hogar de esos que se antojan perfectos a ojo del espectador. Realidad fabricada de felicidad de anuncio. Comienzan a hablar, a juguetear con un punto de erotismo mientras los niños están en algún lugar cercano: el patio, la casa de la vecina, el cuarto de juegos…

De pronto y sin previo aviso todo estalla. Una confesión horrible para cualquiera: para quien la emite y para quien la recibe, nadie nos ha educado para eso. Esa confesión abrirá una grieta ¿insalvable? entre ambos. Se abre el miedo, el rechazo, la ruptura… intentar pegar los trozos tras el estallido, entender, comprender, ¿aceptar? Él grita pidiendo ayuda, ella no está preparada para lo que se le ha venido encima y le surgen dudas, miedos, terrores… y los niños, los niños en alguna parte, tememos por ellos más que por nosotros mismos, ¿o no?


Mentiría si os dijese que esta obra no me costó, me costó muchísimo. Primero, porque es inevitable el rechazo, después porque la carga emocional es tan intensa que hasta duele. Resulta tan profunda que tú yo de autosalvación evita que te hagas preguntas y te sitúas en esa mirada de espectador de cristal que criticaba precisamente al principio de esta obra. Cristal o témpano de hielo, no sabría qué decir.

Sed es un ejercicio de riesgo teatral en estado puro. Un montaje que ataca de pleno uno de los tabúes más grandes de nuestra sociedad, que aunque miremos para otro lado seguirá existiendo, aunque no queramos verlo. Da verdadero vértigo, las profundidades de nuestra propia oscuridad, nuestro yo más íntimo y perturbador.

Una actriz, Sauce Ena, que interpreta a una mujer desesperada, que quiere ayudar a su pareja pero quizá no lo haga de la manera más adecuada. No puede culpársele, ninguno de nosotros estaríamos preparados para ello. Pero ella insiste, lo intenta, por su rostro pasan las emociones más aciagas, las que nunca querríamos haber vivido, y ella las representa en medio de la fragilidad emocional como un auténtico titán interpretativo.

Su contraparte, un actor, Mariano Rochman, que debe enfrentarse al mismo horror y además dar un paso más, porque la monstruosidad, lo más oscuro del mundo habita en su interior. Aunque ella está estupenda, él tiene la verdadera carga interpretativa.



Un montaje que no te dejará indiferente

Comentarios

Tracy ha dicho que…
Una pena no poder verlo, porque me lo has vendido maravillosamente bien.
Margari ha dicho que…
Te digo como Tracy, que es una pena no poder verlo. A ver si hacen gira y caen por aquí cerquita.
Besotes!!!
Rafael ha dicho que…
Me apetece ver Sed después haber leído tu reseña, así que lo intentaré.
Mariano Rochman ha dicho que…
Hola soy Mariano Rochman.
¿Por donde estás? así te cuento si giramos cerca de tu ciudad.
Mañana Sábado 4 estaremos en Puertollano y el 18 de marzo en Logroño.
Saludos

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